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Paper Mario: Color Splash

Paper Mario: Color Splash es el nuevo juego de la saga Paper Mario, un RPG desarrollado por Intelligent Systems para Wii U que tiene el extraño honor de ser el último juego exclusivo de la consola desarrollado por la propia Nintendo. Se trata del heredero directo de Paper Mario: Sticker Star, manteniendo gran parte de su sistema de juego pero mejorándolo al mismo tiempo. Es el último caramelito de 2016 para Wii U, y uno especialmente bueno.

Problemas en isla Prisma

La isla Prisma es famosa en todo el reino Champiñón por sus vívidos colores y por una fuente que emana pintura infinita capaz de insuflar vida hasta en el más triste cartón. Por ello, la siniestra carta que reciben Toad y Peach hacen que la curiosidad y el temor les invadan. No les queda otra que visitar al fontanero de papel, el legendario Mario, para averiguar qué ha pasado en isla Prisma. ¿Motivos para sospechar? La carta es en realidad un Toad al que le han arrebatado toda su pintura (y su vida, con ello).

De esta guisa, nuestros héroes se ponen de camino para descubrir el destino de isla Prisma y qué se puede hacer para devolver al Toad a la vida. Pero no solamente es Toad quien se ha quedado sin pintura. ¡Toda la isla parece haber sido arrasada, las maxiestrellas iris que proveían al continente de pintura han desaparecido y la fuente está seca! Baldo, una lata de pintura, aparece al poco rato, igual de sorprendido que nuestros héroes, pues se hallaba en letargo, dispuesto a ayudar a Mario a resolver este misterio y recuperar todas las maxiestrellas iris.

Así se presenta Paper Mario: Color Splash, en una introducción algo más larga de la cuenta en la que se aprovecha para introducir los diferentes elementos que conforman el juego: El martillo, el martillo pintor y las cartas de combate (el modo Recorte aparece más adelante). Sin duda, este principio se trata de la peor parte del juego y nada tiene que ver con lo que a continuación se desarrolla. La historia sosa y los diálogos forzados dejan paso a una jugabilidad muy refinada y unas ocurrencias realmente ingeniosas.

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Jugando a Paper Mario: Color Splash

A los mandos de Mario podemos hacer diferentes acciones, que se van desbloqueando según avanzamos. Con la A podemos saltar o hablar con los personajes no jugadores, con la B podemos usar el martillo para destruir, con la Y entramos en el modo Recorte y con la X podemos usar el martillo para pintar. El esquema es sencillo y, aunque es un poco confuso que saltar y hablar sea con el mismo botón, en general funciona bastante bien.

Los escenarios de Paper Mario: Color Splash son todos de cartón y papel, lo que da pie a situaciones muy diversas, como una llanura plegándose sobre sí misma y otras cosas impensables de otro modo. Vuelven los sticker, aunque de forma discreta, que sirven para desbloquear caminos y pasajes. Sin embargo, sólo aparecen los del escenario, ya que en los combates se usan cartas (que vienen a ser lo mismo). Como adelantábamos antes, isla Prisma ha sido desprovista de su color y todo el mundo sabe que las cosas sin pintar no funcionan bien. Por lo tanto, una de las tareas de Mario es restaurar el color de todas las zonas descoloridas, activando así mecanismos o, simplemente, recibiendo diversas recompensas (monedas, cartas y, si completas el 100%, música para escuchar en el museo secreto).

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En cada escenario, aparte de diversas tareas motivadas por la historia del juego, el objetivo es conseguir alguna de las mini estrellas iris repartidas por el mismo. Las mini estrellas iris son versiones en miniatura de las grandes, custodiadas por jefes, y tienen el poder de revelar nuevos caminos hacia áreas. Estas áreas pueden ser nuevas, o bien ser ya conocidas, por lo que el avance a través de los diferentes escenarios no es lineal, sino que depende de nuestras acciones y decisiones. En cada escenario hay diversos secretos ocultos, así como partes sin pintar que, si las coloreamos, nos permiten desbloquear música para escucharla en el museo secreto, que es una zona del primer escenario, Puerto Prisma. En este primer escenario tenemos casi todo lo básico, como las tiendas, sitios para recuperar PC (vida) y toads que nos dan consejos si nos quedamos atascados.

Conforme se avanza en el juego se descubre un nuevo poder de Mario, el modo recorte. En este modo, cuando aparezca en el escenario alguna figura geométrica clara se puede recortar y usar el vacío resultante o bien como plataformas (para llegar a sitios de otro modo inaccesibles) o bien como receptáculo de cartas, para emplear las de cosa, de las que hablaremos más adelante, con la finalidad de conseguir efectos especiales espectaculares que nos permitan resolver alguna situación.

Además, hay localizaciones especiales, como los templos Piedrapapeltijero o las zonas de bonus, donde podremos disfrutar de diferentes aproximaciones al sistema de juego. Aparte, Kamek hará acto de presencia haciendo los combates un poco más liosos con su magia malvada.

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Los combates

Uno de los puntos más conflictivos de Paper Mario: Sticker Star fue el sistema de combate, que reducía a la mínima expresión el componente rolero. Curiosamente, en Paper Mario: Color Splash este sistema vuelve, pero se le han añadido pequeños detalles que han sido capaces de mitigar estos problemas y, no solo eso, sino convertirlo en un sistema de combate realmente adictivo. Éstos funcionan por cartas, como pasaba en la saga Baten Kaitos.

Los enemigos se disponen en filas y podemos usar una o más cartas por combate. Cada hueco de carta se corresponde con un enemigo de la fila, lo que nos permite elegir entre diversos objetivos (aunque al principio sólo tenemos un hueco disponible). Hay una gran variedad de cartas a disposición de Mario, dividiéndose éstas en tres categorías: normales, de enemigo y de cosa. Las cartas normales sirven para realizar los ataques básicos de Mario, cada uno con diferentes propiedades y más o menos efectivos contra ciertos enemigos. Por ejemplo, el salto es efectivo contra las tortugas que vuelan, pero un auténtico suicidio contra enemigos protegidos con pinchos.

La estrategia en los combates es superlativa. Cada enemigo tiene una forma de ser derrotado que nos obliga a combinar sabiamente las cartas y elegir bien el orden en el que golpeamos. Los koopa troopa, por ejemplo, al ser pisados se encierran en su caparazón y, si son pisados de nuevo, los podemos lanzar contra el resto de enemigos. Algunos shy guy se protegen la cabeza con pinchos, por lo que si saltamos sobre ellos nos herimos. Ese mismo pincho es una carta que podemos usar, precisamente, para contrarrestar los ataques aéreos de los enemigos y así ad infinitum.

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Aparte de las cartas normales (entre las que se incluyen también las de curación y apoyo), también están las cartas de enemigo. Estas se consiguen algunas veces al derrotar a enemigos en concreto y permiten invocarlos en batalla, para tener aliados. No obstante, no se pueden emplear contra jefes.

Las últimas cartas de nuestro mazo son las de cosa. Para obtener una carta de cosa es necesario encontrarnos primero con la cosa misma (o comprársela al Toad de Puerto Prisma conocido como Trujillo, diminutivo de Estrujillo) y estrujarla. Una cosa es un objeto fuera de lugar, que en vez de estar en perfectas 2D como el resto de elementos del juego, está en 3D. Cuando lo estrujamos, lo que hacemos es quitarle la pintura (añadiéndola a nuestra reserva) y transformarlo en una carta. Dicha carta se puede usar en combate a modo de ataque especial súper potente, o bien para resolver algunas situaciones mientras exploramos. En cualquier caso, la animación que sigue a estas cartas suele ser tan espectacular como esperpéntica y merece la pena verlas todas al menos una vez.

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Wii U Gamepad por defecto

Sin embargo, el ritmo de los combates es muy pausado, especialmente si se usan exclusivamente las propiedades táctiles del Wii U Gamepad, como viene configurado por defecto (se puede cambiar en menú->ajustes). Para realizar un ataque, primero tenemos que seleccionar entre las cartas de nuestro mazo (con capacidad para 99). Para navegar por él sólo se puede emplear el control táctil, que también sirve para reordenar, por lo que es un poco más farragoso de la cuenta. El siguiente paso, una vez seleccionadas las cartas para el ataque, es pintarlas. Hay que señalar que, si somos demasiado lentos, los enemigos pueden robarnos cartas del mazo y, si escapan, las habremos perdido.

Para pintar las cartas, simplemente tenemos que pulsar sobre ellas y consumir pintura. Cuanta más pintura usemos, más efectivas serán. Hay que tener cuidado con esto, porque la reserva de pintura es limitada y se gasta tanto en los combates como pintando el escenario y en más de una ocasión podemos encontrarnos en dificultades por haber abusado de ella. Una vez pintadas las cartas, las lanzamos cual estrella ninja del Wii U Gamepad hacia la pantalla, empezando Mario en ese momento la acción. Durante los ataques podemos pulsar el botón A o tocar la pantalla para, o bien potenciar nuestros ataques o bien bloquear los del enemigo, por lo que la implicación en todas las fases del combate es total.

Aunque divertido, este sistema es lento y, además, se nota que el uso del Wii U Gamepad es forzado, por lo que es mejor usar la combinación de botones y propiedades táctiles. Sin embargo, esto son problema menores y no enmascaran el acierto del sistema. Además, los combates nos dejan recompensas traducidas en puntos de experiencia para mejorar la capacidad de pintura del martillo pintor, cartas especiales y monedas para poder gastar en la tienda o en el carrusel de cartas (única opción de conseguir cartas cuando nuestro mazo se ha vaciado). Cabe destacar que el juego tiene un modo Off-TV que se puede activar o bien en la pantalla de título o bien desde el menú.

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Una obra de arte en todos los sentidos

Una de las cosas que más llama la atención de Paper Mario: Color Splash es su acabado artístico. A nivel visual se trata de uno de los juegos más llamativos de Wii U, estando muy logrado el acabado de papel (que también influye en la jugabilidad y en el desarrollo de la historia) y cartulina. Además, hay una gran cantidad de detalles que sirven para hacernos saltar más de una sonrisa. Lo único malo es que este alarde técnico influye en los tiempos de carga, siendo el primero de todos tan largo que cuenta con no una, sino dos melodías. Después, el resto de tiempos de carga tiene una longitud normal.

Este apartado se ve complementado perfectamente con la música, que es una verdadera obra de arte. El estudio musical de Nintendo debía estar en estado de gracia, pues aunque siguiendo la estela de Super Mario 3D World, ha conseguido superarse. Probablemente, Paper Mario: Color Splash cuente con una de las mejores y más variadas bandas sonoras de todo el catálogo de Wii U, si no se trata de la mejor.

Finalmente, aunque no tan brillante, tenemos el tema narrativo del juego. Empieza con unos cuantos chascarrillos algo tontos, pero conforme va avanzando la inspiración va apareciendo y los diálogos se convierten en ingeniosas referencias y divertidas intervenciones de los toad. Los equipos de salvamento y los toad de la tríada merecen una mención aparte, por lo divertido de las situaciones protagonizadas por ellos. En definitiva, aunque empieza tibio, acaba formidable.

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Paper Mario: Color Splash es el desapercibido broche de oro para la maltrecha Wii U

Paper Mario: Color Splash aterriza, en realidad, sin pena ni gloria. Es un producto formidable, pero Nintendo ya ha tirado la toalla con Wii U. Se notó con Tokyo Mirage Sessions #FE y se nota con el de Intelligent Systems. Apenas ha recibido promoción, solamente una discreta campaña por Facebook, y va a pasar sin pena ni gloria. Es una lástima, porque es otro de esos juegos de Wii U que alcanza un nivel de calidad altísimo. Desde luego, incluso aunque no te gustaran los cambios de Paper Mario: Sticker Star y el de Wii U no sea otra cosa que su continuación directa, merece la pena darle una oportunidad.

Paper Mario: Color Splash es uno de los mejores juegos de 2016 (ni que eso fuera difícil, por desgracia) y realmente original y destacable en su género, a pesar de la reducción de gran parte de los elementos roleros. Toda una sorpresa que, con una consola agonizante llegue un juego tan fresco y divertido. Realmente, Wii U se merecía muchos más títulos como éste, y mucha más atención por parte de Nintendo.

 

Nota Revogamers

Paper Mario: Color Splash es el heredero directo de Paper Mario: Sticker Star, pero también es uno de los últimos caramelos de Wii U. Un juego fantástico que llega algo desprotegido, sin más compañía en el horizonte, dispuesto a rellenar el enorme agujero que ahora mismo tiene el catálogo de la agonizante consola de Nintendo. Y, aun así, lo hace con garbo y salero, convirtiéndose en uno de los mejores de 2016.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Arturo Albero hace 2 años, 1 mes.

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