Un bonito recuerdo que merece la pena revivir en Nintendo Switch.

Okami es un juego de aventuras lanzado allá por 2006 de la mano de Capcom para PS2. Su creador fue Hideki Kamiya, conocido también por la saga Bayonetta y por haber creado el primer Devil May Cry. Fue uno de los últimos juegos de Clover Studio, antes de ser disuelto por el gigante japonés debido a sus bajas ventas. Clover Studio es, más o menos, lo que hoy conocemos como Platinum Games. 12 años después, esta aventura ambientada en el Japón fantástico llega a Nintendo Switch. ¿Merece la pena?

La historia de un remaster

Okami fue lanzado en 2006 para PS2 y en 2008 para Wii, añadiendo control por movimiento. En 2012 Capcom hizo una versión HD para PS3, que fue relanzado a finales de 2017 para PS4, Xbox One y Microsoft Windows. Es la misma versión que nos llega más de medio año después a Nintendo Switch, aunque añadiendo los controles de movimiento de la versión de Wii. Uno de los aspectos más controvertidos del juego fue que jamás se tradujo al castellano, a pesar de que hay circulando una traducción al castellano hecha por fans, pero calidad profesional. En 2018, Okami HD continúa en completo inglés, para disgusto de sus potenciales compradores.

Un The Legend of Zelda Light

Okami es un juego de aventuras, similar en algunos aspectos a los juegos de la saga Zelda de su época (The Wind Waker y Twilight Princess). Tomamos el control de Okami Amaterasu, un lobo blanco que en realidad es la diosa del sol y de la vida, que ha de enfrentarse a Orochi, la serpiente de 8 cabezas que busca envolver el mundo con su maldad mortal. El arma de Okami es su pincel celestial, que le permite hacer que sus dibujos “cobren vida” (dibujamos espadas, bombas, plantas, etc) y le ayuden en combate. Así pues, con la ayuda del pincel celestial tendremos que enfrentarnos a Orochi y sus secuaces, para liberar a Nipón del mal que le amenaza.

El juego se controla como una aventura normal, aunque los combates suceden en el reino de los demonios. En cualquier momento, podemos parar el tiempo e invocar al pincel celestial para usar su magia. La diferencia entre el mundo real y el reino de los demonios es que los controles varían un poco, cambiando el ladrido y la acción de escarbar del mundo real por el ataque principal y el ataque secundario.

El hecho de separar los combates de la exploración hace que el ritmo de juego de Okami sea mucho más lento que el de las aventuras normales, lo que no termina de jugar a su favor.

Lo (único) que no nos gusta de Okami

El control es un poco torpe y la cámara se maneja fatal, pero como podemos controlar la cámara mientras tenemos invocado el pincel celestial, es decir, con el tiempo parado, se compensa y se hace más sencillo de jugar. Eso sí, arrastrar bloques o caminar en línea recta es mucho más difícil de lo que debería ser por culpa del mal diseño de las físicas. Comprensible, teniendo en cuenta que hablamos del año 2006.

Lo peor de Okami, sin embargo, son los diálogos. Para ser un juego con un protagonista mudo, hay una cantidad de diálogos tal que raya lo insufrible, ya que no se pueden omitir y tampoco se puede cambiar la velocidad de aparición. Además, cada vez que te enfrentas a cualquier tipo de situación, tu acompañante Issun te dirá, antes de empezar, cómo se resuelve el puzle y, si fallas porque te falla el pulso con el pincel, te lo volverá a repetir. Y tendrás que esperar a que acabe de hablar. Más de una vez he querido aplastar a Issun para que se callara y me dejara jugar (es una especie de pulga con aires de grandeza).

El pincel lo podemos manejar con el stick o con el control de movimientos (o la pantalla táctil en el modo portátil). Mi consejo es deshabilitar el control de movimientos y jugar como se jugaba en PS2. A priori parece que controlarlo como en Wii sea la mejor opción (incluso te la recomienda el propio juego), pero lo cierto es que dibujar líneas rectas (una habilidad básica, ya que sirve para cortar a los enemigos) es más difícil de lo que debería. A fin de cuentas, no es lo mismo dibujar sobre una superficie que hacerlo en el aire. Antes de empezar a jugar, por lo tanto, pásate por las opciones (botón -) y configura la cámara (que está por defecto al revés de lo normal) y el control de movimientos. A pesar de estas precauciones, más de una vez seguro que los dibujos del pincel celestial no te salen como esperas, ¡los círculos son difíciles y el pulso no siempre ayuda!

El último de los puntos negativos del juego es que los elementos están diseñados para que apunten hacia ti, por lo que cuando mueves la cámara rotan de forma perceptible. Ver como un árbol o una piedra… ¡o un edificio! rotan cada vez que mueves la cámara es, como mínimo, extraño. ¿Será la maldición de Orochi?

Magia y amor (a la vida) en el Japón fantástico

Y hasta aquí llegan los defectos del juego. Todo lo demás que presenta Okami es amor y magia. La ambientación sigue sorprendiendo como el primer día, gracias a su colorido y su diseño espectacular. Quizá los personajes y monstruos (salvo los jefes) no tengan un diseño tan increíble, pero están perfectamente integrados en el todo y contribuyen a la sensación de estar jugando sobre un cuadro de arte japonés anterior a la apertura a occidente del país. ¡Cómo sería un juego con este estilo con las técnicas modernas!

A nivel jugable, quitando la división de exploración y combate, la forma en la que se resuelven los puzles con el pincel es muy ingeniosa. Tenemos que emplear los poderes adquiridos y, cuando hay algún elemento susceptible de ser pintado, de la punta del pincel salen como hojas para indicarnos que ahí hay algo que hacer. Por desgracia, Issun nos dice las soluciones antes de que los intentemos, cosa que era habitual en 2006, una época en la que había un montón de jugadores nuevos y en la que los desarrolladores tenían poca fe en la inteligencia humana. Lo peor es que el control del pincel no es del todo preciso y no siempre hace lo que queremos que haga por lo que algunas formas se nos pueden resistir un poco más de lo normal (lo que solo es malo porque tenemos que soportar a Issun volviendo a contarnos cómo se realiza el puzle).

Okami es un juego largo, tan largo que al principio parece que no tenga jefes finales (ya que las primeras mazmorras no tienen enfrentamiento al final). No os preocupéis, los hay y muy espectaculares. Además, conforme avancemos descubriremos que podemos cambiar el equipo y, según cómo vayamos pertrechado, podremos realizar unos combos u otros.

La música, por otro lado, fusiona a la perfección la tradición sinfónica europea con el folclore japonés, lo que la convierte en envolvente y ambiental a la par que intensa emocionalmente hablando. Contribuye mucho a la sensación de cuento de hadas que rodea al título de Capcom.

La verdad es que, aunque haya tardado en llegar, Okami HD es un juego que merece mucho la pena, y más por los 20 € que cuesta. Es una aventura de calidad que, si bien no está a la altura de la saga Zelda en lo jugable, sí que lo está en cuanto al amor y la magia que desprende. Desde luego, se trata de uno de esos juegos que dejan una impresión duradera en nuestra memoria, un bonito recuerdo que merece la pena experimentar.

Comentarios
  1. 1.
    Que no Capcom, que no! Sin español no hay compra; de hecho, estoy tan cansado de esto que me parece que cuando te de por sacarlo en nuestro idioma te lo va a comprar tu puñetera madre!
    3.
    KirbyHorno
    Por lo menos tiene un precio razonable de un juego solamente en digital y sin localización al castellano.

    Exacto, la versión HD de Skyrim cuesta 50 eurazos. Hay mucha diferencia. Aunque claro, Okami es finales de PS2 y Skyrim es mitad de PS3/X360. Pero vamos, que con las "ediciones HD" nos están cobrando un pastizal sin apenas cambiar nada del original. Bueno, peor fue la Consola Virtual en su día (cobrándonos un pastizal porque no cambiaban nada).
    EDITO: Por algún motivo, cuando intenté usar la pantalla táctil no pude pero me he dado cuenta de que sí se puede. Mejora para controlarlo en modo portátil, la verdad. Igual no pude usarla porque en aquel entonces estaba puesto el control por movimientos.