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Análisis de Final Fantasy X | X-2 HD Remaster

Los fans de Nintendo están de enhorabuena, pronto se podrá jugar a todos los juegos de la saga Final Fantasy (a excepción de Final Fantasy VIII, la saga de Final Fantasy XIII y Final Fantasy XV -la versión pocket no cuenta-) en máquinas Nintendo, algo impensable hace unos años. El más reciente en llegar a Nintendo Switch ha sido Final Fantasy X, en su versión Final Fantasy X | X-2 HD Remaster, que incluye además su controvertida secuela.

Conociendo Final Fantasy X

Final Fantasy X es el último Final Fantasy normal de Squaresoft y el último en estar bajo las batutas de Hironobu Sakaguchi y Nobuo Uematsu. Después de Final Fantasy XI, que era un juego online, la compañía japonesa se fusionó con su antaño mayor rival, Enix, dando lugar a la hoy conocida como Square Enix. Si lo ponemos en perspectiva, Final Fantasy X es un juego atípico incluso para una saga que se caracteriza por reinventarse en cada entrega. Rompe con la evolución que estaba teniendo la saga, cada vez más enfocada a la acción, y ofrece un sistema de combate táctico por turnos, que probablemente sea el pináculo de cualquier sistema por turnos.

Un sistema de combate equilibrado

En Final Fantasy X controlamos a un grupo de aventureros y, aunque solo pueden participar 3 en combate, su sistema de relevos nos permite hacer uso de todos los personajes conforme la batalla se va desarrollando. El sistema es por turnos, pero según las acciones la iniciativa de los combatientes varía por lo que hay que escoger muy bien qué hacer en cada momento. No te agobia ninguna barra de tiempo, pero se consigue el dinamismo de una forma mucho más integrada en la jugabilidad.

Los personajes comienzan asumiendo cada uno un rol, pero según progresan es posible que aprendan habilidades de otros roles, todo gracias al sistema de desarrollo de personajes conocido como el tablero de esferas, en el que invertimos los puntos de experiencia en aprender habilidades activas (como hechizos) o pasivas (como mejoras en la vida o el ataque) y nos permite movernos libremente por él siempre y cuando completemos el camino. En realidad, sólo hay un tablero de esferas, pero cada uno de los personajes empieza en un punto diferente. Esto significa que al final (¡y solo al final) todos los personajes serán iguales.

Este sistema de desarrollo de personajes sentó escuela, y lo podemos ver en una gran cantidad de juegos como el más reciente Super Smash Bros. Ultimate. Realmente permite configurar a los personajes a tu gusto y, gracias a la colocación inicial, no pierdes el rol de combate de estos hasta bien entrada la fase final de juego.

Volviendo a los combates, cada personaje puede realizar una de las acciones que haya aprendido o bien acciones básicas como atacar, usar objetos o hacer que otro personaje lo releve. Final Fantasy X implementa un sistema de elementos en el cual estos se alinean siempre por parejas. Un enemigo de fuego será débil al hielo y vice versa. Esta simplificación hace que el combate mágico sea realmente intuitivo y se puedan usar los diferentes hechizos de forma estratégica (algo que anteriores Final Fantasy no hacían especialmente bien). Además, después de los intentos fallidos de Final Fantasy VIII y Final Fantasy IX, el sistema de límites de Final Fantasy VII vuelve a hacer acto de presencia, llamándose en este caso Turbo y mejorando significativamente su implementación en el juego.

Aeones, uno más en la familia

También vuelven las invocaciones, esta vez de la mejor manera posible. Uno de los personajes, Yuna, es capaz de invocar a los diferentes eones del mundo de Spira. Los eones son como sueños de unas personas que sacrificaron su vida para que los invocadores pudieran tener acceso a ellos. Esto justifica que los diferentes invocadores que aparecen en el juego compartan los eones.

Los eones crecen con Yuna y, cuando se invocan, sustituyen al equipo de combatientes y se pueden controlar perfectamente. Podemos atacar, realizar hechizos y hacer un turbo devastador. Los eones pueden ser derrotados por nuestros rivales, pero entonces nuestro grupo vuelve al campo de batalla. Este sistema de invocaciones no ha sido superado todavía en la saga y es, sin duda, una de las mejores maneras posibles de integrarlas en el juego. Y, además, juegan un papel importantísimo en la historia.

En definitiva, el sistema de combate de Final Fantasy X es uno de los mejores de la saga, y probablemente del género. Y lo mejor es que la calidad de todo el juego lo acompaña, creando un producto que en su día alcanzó la cima de los videojuegos y que, en la actualidad, se conserva joven y disfrutable para todos los públicos.

Explorando el maravilloso mundo de Spira

Así que, Final Fantasy X no es solo un sistema de juego bonito. Hace gala de una de las mejores historias de la saga, con personajes muy carismáticos como el misterioso Auron o incluso Tidus, que a pesar de su icónica risa macabra (¡o tal vez gracias a ella!) es uno de los protagonistas más humanos que un videojuego haya tenido.

Tidus, nuestro héroe, es un ídolo de masas en su ciudad en el deporte más popular, una especie de Messi con aires de surfero. Sin embargo, un desastre ¿natural? hace que aparezca en un mundo totalmente distinto, el mundo de Spira, donde conoce a Yuna y los demás. Yuna, su interés amoroso, es una invocadora y tiene como misión acabar con la catástrofe que asola Spira. La catástrofe es la misma que hizo que Tidus acabara en ese mundo, por lo que decide acompañar a Yuna en su viaje para intentar volver a su casa.

La historia del juego se cuenta a través de la perspectiva de Tidus y conviene estar atentos a sus reflexiones, para no perdernos ningún detalle. En su tiempo, hubo gente que no entendió la escena de la risa antes mencionada y otras cosas simplemente porque se despreocupaban de la historia y no sabían lo que estaba pasando. ¡No seas como ellos! Entérate de todo, que merece la pena.

Y, bueno, además de las relaciones entre nuestros protagonistas, también conocemos todas las facetas políticas de Spira, el extraño ciclo de la vida y la muerte, el poder de los sueños, etc. Una historia que merece mucho la pena y que se integra perfectamente con el sistema de juego, aumentando el potencial de diversión del juego hasta el máximo.

A nivel visual el juego fue una pasada en su día, y mantiene la calidad artística de antaño a pesar de que en los aspectos más técnicos sí que se nota el desfase de casi 20 años. La música tiene el sello de calidad de Nobuo Uematsu y su banda sonora contiene algunos de los temas más emblemáticos y emotivos de la saga. Hay gente que prefiere el arreglo original de 2001, pues en este remaster ha sido re orquestado y grabado con instrumentos reales en muchos casos. Eso ya es cuestión de gustos, pero nadie duda de la calidad incontestable que atesora esta banda sonora. Por suerte, podemos elegir entre la versión antigua y la renovada. Aunque la original es de Nobuo Uematsu, los arreglos hechos para el remaster no lo son, sino que están creados por Masashi Hamauzu y Junya Nakano, quienes también habían participado en la composición de la original. Curiosamente, a pesar de la peor calidad de los instrumentos, hay mucha gente que prefiere las versiones de la música originales de PS2.

La perfección no existe, aunque Final Fantasy X se quede cerca

Final Fantasy X solo tiene dos puntos negativos. El primero de ellos es la linealidad, sin embargo, esto es menos grave de lo que parece ya que esta linealidad en realidad sirve perfectamente al propósito del juego y solo nos daremos cuenta de ella realmente cuando lleguemos al tramo final. El segundo punto son los templos de los eones, en los cuales hay que realizar una serie de puzles con unos controles que realmente no están diseñados para hacer puzles. Este fallo se puede extender a algunas misiones secundarias y opcionales que hay que hacer, especialmente una de esquivar 200 rayos o por ahí (no sé a quién se le ocurriría esa idea atroz).

La versión internacional incorporó un sistema de tablero nuevo (aunque es mejor el original) y la presencia de un tramo al final del juego que implica la aparición de enemigos ultra poderosos, los eones oscuros, y otros desafíos solo aptos para los más valientes, pero totalmente opcionales y por los que no es necesario pasar para disfrutar el juego al 100 %. Lo malo de estos eones oscuros es que a veces impiden acceder a algunas zonas a no ser que los derrotes. Recomiendo, pues, completar todos los templos la primera vez que los visitas para poder tener acceso al final a todos los eones y que no se os ponga ningún eón oscuro en el camino.

Final Fantasy X es mi Final Fantasy favorito y uno de mis juegos preferidos de todos los tiempos. Es una rara avis dentro de una saga caracterizada por la constante evolución de sus juegos, y sentó las bases para tantos otros juegos (el tablero de esferas, el sistema de relevos en los combates, etc.). No es perfecto, pero sí es una obra maestra atemporal que merece ser jugada de principio a fin. ¡Y vaya final!

Pero otra vez, como con la risa de Tidus, llegaron los jugadores que no se enteraban de la mitad y decidieron que no les gustaba cómo acababa (porque no habían visto la escena post-créditos) y consiguieron que la recién formada Square Enix cometiera la atrocidad de hacerle una secuela a esta obra perfectamente cerrada. Una secuela que no es un mal juego y su mayor defecto es, precisamente, ampliar algo que no necesitaba ser ampliado. Una secuela que, además, fue el pistoletazo de salida para el lamentable declive de la saga, que por suerte con Final Fantasy XV-un juego que me encanta y que ojalá saliera para Nintendo Switch con todas las de la ley- parece haber encontrado las fuerzas necesarias para salir del atolladero, aunque todavía se encuentra lejos de conseguir volver al nivel de maestría de Final Fantasy X, el último gran Final Fantasy.

Conociendo Final Fantasy X-2

Final Fantasy X-2 fue uno de los primeros juegos desarrollados por la fusión de Enix y Squaresoft, Squareenix, y la primera secuela oficial de un Final Fantasy. La historia nos pone dos años después de los hechos de Final Fantasy X (por lo que su inicio es un spoiler en toda regla) y viene precedido por un cortometraje hecho con el motor del juego, Eternal Calm. Este juego supuso una gran decepción. Recicla gran parte del contenido del original, pero crea un juego totalmente distinto, para bien y, sobre todo, para mal.

Un sistema de combate totalmente renovado

En las cosas buenas encontramos un sistema de juego totalmente renovado, un antecedente de lo que será Final Fantasy XIII. Vuelve el sistema clásico TBA (Tiempo de batalla activo) con su barrita y sus comandos. Cada uno de los personajes puede equiparse una losa de vestimentas, que le permite elegir entre diferentes trajes en mitad de la batalla.

Cada uno de estos trajes se corresponde con una profesión, por lo que la versatilidad de este sistema de juego es enorma. Sin embargo, no puedes cambiar a cualquier profesión de tu losa de vestimentas, sino que tiene que estar conectada mediante un enlace, por lo que hay que elegirlas de forma estratégica. Es una vuelta de tuerca al sistema de trabajos de Final Fantasy I, III, V y XI, y realmente es lo mejor del juego. Nada tiene que ver con el sistema de combate de Final Fantasy X y, por lo tanto, no son comparables.

Nada que ver con Final Fantasy X

Final Fantasy X-2 nos plantea una búsqueda, aparentemente cargada de sentimiento, pero que es más bien una aventura superficial plagada de los clichés típicos del Japón profundo. Su principio es bastante chirriante para aquellos que disfrutaron del tono moderadamente serio de Final Fantasy X. Final Fantasy X-2 basa su estética en el fenómeno Idol de Japón, y su secuencia inicial es toda una declaración de intenciones.

El juego se desarrolla más por misiones que por seguir una línea argumental definida. Esta línea en Final Fantasy X-2 es vaga y no muy emocionante. Los personajes que regresan de Final Fantasy X han perdido parte de su carisma y, en algunos casos, su personalidad incluso ha cambiado. Por otro lado, las nuevas caras tampoco son especialmente interesantes y no aportan mucho a una trama que se mueve a un ritmo espantosamente lento.

Para aquellos que disfrutaron de Final Fantasy X, Final Fantasy X-2 supuso una de las mayores decepciones de la historia de los videojuego y, sin embargo, no se puede decir que esta secuela sea un mal juego. Su problema realmente es ser secuela de aquel, ya que esto condiciona su historia y el desarrollo de sus personajes para mal. En el plano jugable, el sistema de batalla de Final Fantasy X-2 es bastante bueno y más en la línea de los Final Fantasy clásicos. Aparte, Final Fantasy X-2 cuenta con un sistema de captura y entrenamiento de monstruos.

Si no te molesta mucho la historia y te gusta el fenómeno Idol japonés, probablemente puedas disfrutar de Final Fantasy X-2. Hay algunos que incluso dicen -no termino de creerlo- que lo prefieren antes que Final Fantasy X.

Final Fantasy X | X-2 HD Remaster, un pack colosal

Además de estas tres cosas (Final Fantasy X, Final Fantasy X Eternal Calm y Final Fantasy X-2), en el pack se incluye también una especie de secuela a Final Fantasy X-2 llamada Last Mission, que es un juego de tipo rogue like en el cual hay que subir una torre de pisos generados aleatoriamente derrotando enemigos. Vamos, como cientos de juegos de la eShop de Nintendo Switch, pero con los personajes de Final Fantasy X-2.

El pack tiene sus gráficos actualizados y puedes elegir qué banda sonora usar, si la clásica o la rehecha para esta edición. Son tres juegos y un cortometraje por el precio de uno, por lo que desde luego aporta un gran valor. Es cierto que se notan muchísimo estos 18 años desde que salió Final Fantasy X y el aspecto visual ya no es el que era, ¡mucho han mejorado las cosas desde entonces! Aunque se hayan implementado algunas características modernas para acercarlo a los tiempos que corren, no dejan de ser los mismos juegos de antaño.

La relación calidad/contenido/precio es muy buena y, desde luego, es una gran oportunidad para revivir (¡o conocer!) la historia de Spira. Solo por Final Fantasy X ya merece la pena, pero se agradece todo este contenido añadido.

Resumen
Final Fantasy X por fin en Nintendo Switch gracias a Final Fantasy X | X-2 HD Remaster. Si te gustan los RPG, no deberías dejar de jugar a uno de los más influyentes e importantes de la historia y recorrer junto a Tidus y Yuna las misteriosas tierras de Spira. Y, por si te aburres, también tienes incluida la controvertida secuela, Final Fantasy X-2, que inauguró la cuestionable manía de Square Enix de ponerle secuelas a todo. Pero bueno, a caballo regalado...
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Genial
Escrito por
Compositor, aficionado a los videojuegos y colaborador en Revogamers desde casi sus inicios. Mi tarea en la web es coordinar análisis, impresiones y artículos, así como ejercer de redactor y procurar que haya contenido todos los días.

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Arturo Albero hace 3 semanas, 4 días.

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