La gloria de los RPG del siglo pasado.

Llega a Nintendo Switch la última gran producción de Square Enix (y también de algunos de los productores de la saga Bravely Default). No es otro que Octopath Traveler, uno de los lanzamientos más destacados del 2018 y que viene para quedarse como uno de los referentes de los juegos de rol de esta generación. Si quieres saber que hemos visto en las primeras horas del juego del verano no te pierdas estas impresiones. Una vez leídas, continuemos con el análisis, que es lo que toca ahora.

RPG como los de la abuela

Octopath Traveler es un rpg a la vieja usanza ya que se propone recuperar la estética y los combates por turnos de los grandes clásicos. Pero no solo se propone rememorar viejas glorias, sino que se atreve a actualizar la fórmula a los tiempos que corren. Para ello se equipa con una experiencia de combate incombustible e innovadora, varias ideas de diseño frescas y la historia de ocho protagonistas que unen fuerzas para combatir sus males.

En los combates, contamos con los comandos clásicos de los juegos de rol: podemos atacar, defendernos, usar objetos y usar habilidades de diferente índole relacionadas con la habilidad de nuestros personajes y las armas que estos manejen. Cada personaje tiene dos armas propias (espada y lanza o hacha y arco por ejemplo) o en su defecto un arma y la virtud de usar magia (fuego, hielo, luz, viento, etc.).

No hay razón para no combatir

Desde los primeros compases de Octopath Traveler encontramos una gran variedad de enemigos. Cada uno de ellos es vulnerable a determinados tipos de armas y habilidades. El propio juego hace hincapié en ello en el transcurso de los combates, por lo que descubrir cuales son sus debilidades aporta variedad a los combates ya que nos incita a experimentar con nuestros ataques y personajes.

Descubrir cuales son las armas y habilidades a las que son vulnerables los enemigos tiene un amplio valor estratégico en los combates. Cada ataque que hagamos con esa arma al enemigo reducimos su guardia/defensa, y cuando se la agotamos este queda paralizado durante algunos turnos. En este momento el daño que le inflijamos con cualquier arma es crítico, momento por el cual también emplearnos a fondo con el pobre enemigo inmovilizado.

Oferta especial: 4×1

Contamos también con un contador de turnos. Por cada turno que pasa se rellena un medidor de los cinco posibles. En cada turno podemos gastar un máximo de 3 de estos medidores, o lo que es lo mismo, 3 turnos más el que nos corresponde por derecho. En total 4 turnos en uno solo. La forma de usar estos turnos ofrece muchas posibilidades y además nos permiten guardar dos turnos de reserva, aunque previamente se tienen que cargar.

Poder usar estos 4 turnos (o tres, o incluso 2, a nuestra elección) nos sirve para concentrar nuestros ataques en uno como sumatoria de los turnos empleados. Si en estos turnos cuádruples utilizamos habilidades que requieran PH, este solo se consume como si de un solo turno se tratara, aunque el daño sea cuatro veces mayor. Pero también nos deja indefensos en los turnos posteriores ya que los enemigos pueden encadenar sus ataques sin que podamos usar ningún comando hasta que se restablezca nuestro turno.

No me compares

Como en todo juego de rol que se precie, con los combates ganados obtenemos puntos de experiencia con los que subimos de nivel o desbloqueamos nuevas habilidades para nuestros personajes. La experiencia ganada en un combate solo la obtienen los personajes que hayan participado en dicha pelea. Además, según como nos hayamos desempeñado podemos conseguir puntos adicionales de experiencia. Esto es: rompiendo las guardias de los enemigos, ganar sin recibir daño o ganar en un solo turno.

A todo esto hay que sumarle que no existen dos personajes iguales. Cada uno desempeña un oficio (guerrero, monja, erudito, cazador, mercader…) y posee sus propias armas y habilidades propias que hacen que se sientan como maneras diferentes de combatir. Este oficio no se puede cambiar pero según avancemos en la historia podemos añadir otro oficio complementario. Este nuevo oficio no releva al anterior, sino que se une sinérgicamente al que ya teníamos. Tampoco podemos tener un grupo con dos oficios idénticos. La combinación que hagamos de nuestro grupo depende al final de nuestras preferencias, porque se ofrece tantas variedades  a la hora de formar nuestro equipo y pocas veces incompetentes.

Por poner un ejemplo, es posible que dos de nuestros personajes compartan una misma arma como puede ser una lanza, pero la segunda arma nunca será idéntica a la de otro personaje. Con ello se pretende buscar la máxima diversidad de armas que porta nuestro equipo, pues más fácil lo tendremos para abarcar las posibilidades debilidades de los enemigos que consigan desarmarlos.

No te distraigas que hay mucho trabajo por hacer

Como veníamos vaticinando en nuestras impresiones, el componente de la jugabilidad basado en la exploración se ha visto reducido para fomentar otros apartados del sistema jugable como los propios combates o la historia en sí.

Contamos con un extenso mapa el cual podemos recorrer por completo, pero no de manera libre. El mapa se divide en escenarios, de  tamaño pequeño-mediano se podría decir. A nivel visual estos escenarios son preciosos, dignos de contemplar, pero al pasar al plano jugable la interacción se ve reducida. Nuestro recorrido por el mundo de Octopath Traveler se ve compuestos por caminos prefijados, que hacen de la exploración una experiencia lineal.

Todos los caminos llevan a un destino sin opción de pérdida. En ellos, aparte de contemplar la maravilla visual, hay poco que hacer. Encontramos de manera frecuente alguna pequeña bifurcación, a veces incluso escondida, que conduce hacia un cofre deseoso de ser abierto, pero poco más.

Algunos caminos incluso llevan a más de un destino, pero el poder elegir cual tomar viene condicionado por el propio nivel de dificultad, que viene indicado de antemano por un pequeño texto emergente. Si no tienes el nivel requerido no esperes durar más de un asalto. Además, nuestro siguiente objetivo viene indicado por un radar para que no existe opción a pérdida. Y en las ciudades y poblados no podemos entablar conversación con todos los personajes ni entrar en todas las casas. Todo está diseñado para que no exista distracción y nos focalicemos en la historia.

Siempre hay tiempo para algo más

Cada personaje cuenta con una habilidad de oficio propia de su propio oficio de manera irremplazable, siendo una de las mecánicas innovadores de Octopath Traveler en cierto modo. Estas habilidades no se utilizan en combate, siendo la manera que tienen de interactuar con los habitantes del reino. De esta manera, el ladrón puede robar las pertenencias ajenas, el guerrero puede desafiar a un duelo a quien se le cruce por delante o nuestro erudito puede recoger testimonios de testigos para llegar a una hipótesis.

Estas habilidades de oficio representan el medio para hacer frente a las tareas secundarias de Octopath Traveler. A lo largo del basto reino, más concentrados en las ciudades, nos encontramos con habitantes que tienen problemas o necesitan ayuda. En base, todas las tareas secundarias se completan con la misma fórmula empleando las habilidades de oficio, y cuentan con un trasfondo más o menos elaborada en su mayoría, por lo que son interesantes de realizar.

Un juego para adultos, pero de verdad

No importa con cuál de los ocho personajes decidamos comenzar nuestro periplo en Octopath Traveler, pues todos se acaban encontrando y uniéndose al grupo. Nos encontramos con ellos en algún momento de los comienzos del juego y conocemos sus historias desde el principio. No importa qué nivel tengamos en ese momento pues la fuerza de los enemigos se adapta a las circunstancias. De esta manera se consigue que jugar sea siempre un reto y no exista desniveles en la dificultad.

De cualquier modo, la unión de los protagonistas no sucede de manera natural, siendo, en lo personal, una de las cosas que menos me han gustado de Octopath Traveler. Cada personaje tiene su historia donde no existe otro protagonista más que él mismo. Los personajes no interaccionan como un todo, siendo su labor de grupo el combatir contra enemigos. Así, estas ocho aventuras podrían haber pasado como independientes, pero se ha optado por darle mayor magnitud a la experiencia del juego y unirlas, no de manera orgánica, sino funcional.

En cuanto a la historia de Octopath Traveler, no vamos a entrar en detalles, pero cada una de ellas está basada en clichés. Esto no significa nada malo, pues se consigue darle su propia identidad, aunque a priori nos han parecido más interesantes unas historias que otras. La narrativa está bien elaborada, se siente madura, coherente, trata al jugador con respeto y consigue atraparlo para seguir conociendo el destino de estos ocho peculiares protagonistas. Una de las ventajas de tener ocho historias que contar es que no hace falta meter relleno y puedes ir al grano.

Digno de estar en un museo

A nivel sonoro Octopath Traveler es una maravilla. Hay gran variedad de melodías, y de gran calidad, de las que calan hondo. Además existe doblaje, en inglés, para los personajes relevantes de la historia y para el resto del elenco en su defecto se les ha dado voz en forma de expresiones, para no saturar, que dan énfasis a las numerosas conversaciones.

Octopath Traveler tiene una duración larga, muy larga. Superar la introducción de los 8 personajes nos va a llevar tan solo 10 horas. En este periodo de tiempo no veréis ni la quinta parte de la totalidad del mapa y, además, tenemos que volver a recorrer senderos para entrar en aquella zona que no pudimos por no estar a la altura en aquel momento. Tenemos juego para rato.

Agarra con fuerza el relevo del alma de los clásicos del género y añade mecánicas frescas, trae consigo la belleza visual y una historia bien narrada y con muchas horas de diversión. Octopath Traveler es un juego sobresaliente que ningún usuario de Nintendo Switch se debería perder y mucho menos el amante de los juegos de rol.

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