Morphite

No Woman’s Sky

Morphite llega a Nintendo Switch para, nunca mejor dicho, expandir nuestros horizontes más allá de la estrellas. Combina elementos plataformeros, con rompecabezas y acción en primera persona, en un shooter donde descubriremos la verdad que se oculta tras el material que da nombre al juego. Mucho abarca con pocos medios, pero es una experiencia que promete ofrecer suficiente variedad para mantenernos enganchados hasta desentrañar sus misterios.

El material del que están hechos los sueños

Myrah Kale es una mujer que siempre soñó con pisar donde ningún otro ser humano ha llegado antes. Su ocupación la lleva a viajar de un planeta a otro recolectando y analizando muestras de vegetación, fauna y diversos artilugios de civilizaciones antiguas para Mr. Mason, hombre que la acogió cuando no era más que una niña y cuida de ella como si fuera su propia hija. En una de estas aventuras, Mirah se encuentra con algo increíble, como salido de un mito, un material extraño conocido como Morphite. Este será el principio de todos sus problemas, cuando agentes de cierta organización aparezcan de la nada para hacerse con este elemento y borrar todo rastro de su presencia.

Pero para Myrah, no hay nada capaz de amedrentarla, porque hay algo que debe descubrir y siente que de algún modo es de suma importancia llegar hasta el final. De esto modo, la aventura comienza con una línea de misiones principales que nos lleva de un planeta a otro recolectando una serie de fragmentos que forman parte de un todo pero cuyo uso desconocemos. Es una historia interesante que poco a poco va descubriendo el velo sobre el misterioso pasado de su protagonista. De vez en cuando tenemos la sensación de que vamos de un lugar a otro porque sí, pero al final los puntos se van uniendo y todo cobra sentido. Un último punto a destacar en este apartado, es que el juego está en inglés y doblado, aunque la única voz que sobresale es la de nuestra heroína. Para el resto de personajes, un actor o puede que dos, ponen voces con un resultado bastante risible.

Morphite

Un alto en el camino

En Morphite, podemos desviarnos de nuestro camino para visitar multitud de planetas. Se trata de una galaxia generada proceduralmente donde cada planeta tiene su propio ecosistema, si bien el tamaño de la zona que podemos explorar en cada caso es limitada. Para viajar, basta con pulsar en el sistema de destino si el combustible lo permite y de vez en cuando, se producen eventos como un ataque de piratas o atravesar un campo de asteroides. Cuando la cápsula aterriza, ante nosotros vemos mundos bastante diferentes entre sí, con animales, árboles y plantas que no habíamos visto antes. También hay alguna que otra aldea y personajes que nos ofrecen misiones secundarias. Estas misiones, en la mayoría de los casos no tienen ningún trasfondo y por ridículo que parezca, algunas se repiten entre sí en la misma zona. Además, el control hace que algunas de ellas sean virtualmente imposibles o un verdadero incordio.

A pesar de ciertos problemas con el modo en que se generan estos mundos, parece que hay suficiente variedad de entornos para que la experiencia permanezca fresca. No obstante, de poco sirve esta diversidad si el sistema de juego no está a la altura. Prácticamente lo único que podemos hacer en nuestros paseos es escanear cosas. Usando el escáner obtenemos datos que podemos vender en las estaciones espaciales o, en el caso de los raros, usar para mejorar nuestro traje. Dado el limitado estilo visual, no existe ninguna diferencia perceptible entre individuos de una misma especie. Así, un árbol “saludable” no se distingue de uno “enfermo” o “raro“. Esto lo convierte en un proceso tedioso, sistemático y repetitivo, que no se registra en ningún tipo de enciclopedia o colección y sólo sirve para obtener dinero.

Morphite

Pium, pium, … pachum!

Morphite es un first person shooter que pone a nuestra disposición un modesto armamento que se va ampliando conforme avanza la aventura. Las armas y herramientas, al igual que el traje y la nave espacial, se pueden mejorar si contamos con los materiales y el efectivo necesarios. Su munición, por otro lado, es limitada salvo la de la pistola básica que lentamente se regenera, lo que hace que nos pensemos seriamente si es el momento adecuado para gastar las bombas o si vamos a necesitar la potencia extra de nuestro lanzamisiles más adelante.

Controlar el puntero con el stick se antoja algo torpe, sobretodo para situaciones en las que se requiere de gran precisión. Afortunadamente, para el combate se cuenta con un sistema de auto-apuntado que equilibra la balanza. Los enemigos por su parte, no son especialmente inteligentes, se limitan a seguirnos como borregos o disparar a nuestra posición unos lentos proyectiles que podemos esquivar sin mayor complicación. Esto ocurre también con los jefes, bastante originales y con mecánicas únicas pero que atacan tan despacio que resultan increíblemente predecibles. Como podéis suponer tras estas líneas, es un juego bastante fácil y al combate le falta impacto, dejándonos una sensación agridulce.

Morphite

Ingredientes para una aventura cósmica

Hablábamos antes de como el repertorio de armas se va ampliando conforme progresa la historia. A esto hay que sumar las diferentes herramientas que vamos obteniendo. Cada artilugio tiene un propósito fuera del combate, empezando por la pistola que sirve para activar interruptores o abrir puertas, pasando por las bombas que desbloquean rutas bloqueadas, la baliza que nos permite llamar a la cápsula de ascenso en cualquier zona abierta del mapa o el gancho para acceder a zonas elevadas, entre otras cosas. En este sentido, los rompecabezas y escenarios repletos de plataformas están muy bien pensados, sobre todo en el tramo final, aprovechando de forma eficiente todas las formas de interactuar con los mismos que tenemos a nuestra disposición, dando lugar a que en ocasiones haya más de una forma de llegar a nuestro destino.

En el apartado gráfico, Morphite es un juego de una simpleza agradable, que se ve bastante bien dentro de su estilo de baja carga poligonal. Las localizaciones que visitamos durante la historia han sido diseñadas con acierto, para mostrarnos diferentes lugares y culturas, como una ciudad sumergida o un antiguo templo, que despiertan nuestro interés y contribuyen a ambientar un universo vivo. Es en los pequeños detalles donde no podemos evitar arquear un ceja con incredulidad. Una cantina espacial sin clientes, con un barman que no habla y un músico haciendo como que toca sin producir ningún sonido; habitaciones completamente vacías que necesitan desesperadamente un decorador; una casa donde imaginamos que vive alguien con una hoguera y un silla dentro como si un hogar no necesitara nada más… y el mayor punto de dejadez es un error gráfico con la iluminación que se repite en todos y cada uno de los escenarios interiores, rayas blancas punteadas que difícilmente van a pasar como elemento decorativo.

Morphite

La música tiene sus más y sus menos, tirando más hacia el lado de lo precario. Rara vez se corresponde con lo que estamos viendo, como en el caso de los combates, que si cerrásemos los ojos nada nos haría pensar que estamos en medio de un combate a muerte con una lombriz espacial gigante. A la vez que ambientalmente se nota su ausencia, como en el caso de la cantina que mencionamos en el párrafo anterior. Por último, la interfaz deja mucho que desear, con un mapa cuyos controles se solapan con el cambio de armas (lo que evidentemente es un problema), un menú para vender nada ágil y ningún tipo de control táctil para un interfaz que parece pensada para ello.

Veredicto de Morphite

Morphite es un juego loable, con muchas buenas ideas pero que cumple con el dicho de que quien mucho abarca, poco aprieta. Siendo realistas, no se le puede pedir más en cuanto a contenido, mezclando batallas espaciales, exploración, plataformas, disparos y rompecabezas, el primero de su estilo para la híbrida. Sin embargo, técnicamente es bastante pobre en cosas tan fundamentales como la cámara, los controles y el combate, dejando una sensación mejorable. Mirando por encima de sus puntos flacos, lo cierto es que nos queda un juego completo, diferente, con una buena historia de ciencia ficción, que nos lleva por multitud de lugares curiosos, algunos de los cuales nos resultan familiares y que nos mantiene interesados las más de diez horas que dura su trama. Por último, aclarar que una vez acabado, pocos motivos tenemos para seguir explorando la galaxia.

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