One Minute Zelda.

Minit es uno de los juegos del verano de Devolver en Nintendo Switch, uno que queríamos en la consola desde que lo vimos en las demás plataformas, y que gracias a la reciente compatibilidad de GameMaker Studio 2 con la híbrida ha tardado poco en llegar. Y lo de “tardar en llegar” es un concepto que en el juego vamos a ver más de una vez.

Progresos en menos de un minit

Minit nos ofrece una aventura en la que, al salir de casa, encontraremos una espada en la playa. Sin embargo, no todo son buenas noticias ya que dicha arma esta maldita y en el periodo de un minuto moriremos. Sin embargo, renaceremos apareciendo en nuestra casa y tendremos de nuevo otro minuto para actuar. Con esta premisa nos veremos morir una y otra vez, pero nuestros progresos y objetos se quedarán guardados después de cada renacer.

El juego nos propone una aventura en vista cenital similar a los Zelda clásicos, incluyendo incluso objetos que nos permiten nuevas habilidades (pero que no es necesario asignar a ningún botón) para mover cajas o nadar por ejemplo. Hay algún otro que, una vez adquirido, aparece en nuestra casa y podemos cambiarlo por la espada. Es importante conocer bien el escenario del juego porque obstáculos como hierba o enemigos vuelven a aparecer después de cada minuto.

La clave está en, una vez que hayamos muerto un par de veces sin hacer nada, forjarnos un objetivo para cada ronda, ya sea ir a conseguir un objeto, hablar con una persona o, lo más interesante, llegar a una nueva base. Existen ciertos edificios que se convierten en “casa” cuando entramos en ellos, permitiendo que así podamos renacer en ellos después de nuestra muerte. En sí es una premisa interesante, pero que puede llegar a ser frustrante, ya que más de una vez moriremos estando a punto de conseguir algo y nos veremos obligados a repetirlo de nuevo, teniendo que ir de forma directa o incluso optimizando mucho la ruta a seguir (y recordándola).

Una maldición especial

El mundo es pequeño y es algo que se agradece debido a la maldición que tenemos encima, pero a pesar de ello muestra localizaciones diversas. Eso sí, dada la estética del juego, no notaremos tampoco mucho las diferencias. El problema es que en un juego de ensayo y error, a veces podemos confundirnos sin querer y eso provocará tener que intentarlo de nuevo. También hay que tener en cuenta que los personajes tardan tiempo en hablar, y puede que no lleguemos a leer lo que nos dicen. Si bien la mayoría hablan muy rápido, encontraremos a cierto elemento que habla muy despacio, y tendremos que llegar rápidamente a él.

Hay mecánicas diferentes a lo largo de la aventura. Laberintos, casas encantadas, batallas contra enemigos  a distancia, y otras más que consiguen que tengamos variedad dentro de nuestro viaje de reintentos constantes. Todo funciona excepcionalmente bien, aunque el ataque es algo lento y nos deja muy vendidos sea a distancia o cuerpo a cuerpo. Y bueno, hay veces en las que nos equivocamos moviendo bloques o algo similar, y tendremos que volver tras el reseteo para hacerlo bien.

El estilo gráfico es retro a más no poder. Blanco y negro, y personajes que parecen sacados de un Tamagotchi antiguo, con escenarios poco cargados y con simples líneas que permiten que distingamos a los diferentes escenarios y seres que componen el mundo de Minit. La música también es de corte muy retro y acompaña muy bien, aunque tiene otros momentos en los que pasa desapercibida totalmente.

Minit es un juego clásico que propone diversión rápida y directa, pero que también sabe ser un reto; muy al estilo de los juegos de ZX Spectrum o similares, pero con particularidades propias. Engancha más de lo que parece y nos hace tene que explorar y pensar más de lo que creemos. Algo corto, eso sí, y frustrante para los jugadores menos duchos e impacientes, pero un buen juego y recomendable al fin y al cabo. Y, además, está en español.

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