Revive las míticas aventuras plataformeras con vista isométrica de los 80 gracias a Lumo en tu Nintendo Switch

Los más talluditos de Revogamers recordarán con cierta nostalgia aquella época en la que para poder jugar en entornos tridimensionales había que recurrir a la vista isométrica con juegos de culto para el Spectrum o la propia NES como el Equinox, Solstice o Knigthlore.

Ese espíritu lo ha recogido Gareth Noyce con Lumo, el cual nos llega a Nintendo Switch de la mano de Rising Star Games. ¿Te dejas atrapar por la magia de los ochenta? Si es así, adelante.

Amor isométrico

Lumo nos traslada a esa época respetando al máximo los cánones que hicieron grandes a este tipo de juegos: además de la vista isométrica, contamos con cientos de estancias (más de 400) cargadas de saltos imposibles, puzles para avanzar y secretos que descubrir.

Sólo con este pequeño resumen parece que Lumo ha conseguido enamorarnos y efectivamente así es. Desde el propio logotipo de la compañía, que aparece sobre un fondo formado por las rallas de cuando se cargaban las cintas del Spectrum hasta la propia historia, que nos habla de un niño que se ve atrapado en un videojuego al ponerse enfrente de un ordenador estropeado.

Una vez empezamos la aventura, comprobamos que somos un pequeño mago que sólo puede moverse y saltar. Si no estás acostumbrado a este tipo de juegos, puede que el control se te haga un poco complicado ya que, al no poder cambiar de cámara, la vista isométrica te puede jugar una mala pasada ajustando los saltos.

Y a eso tienes que añadir que es un juego perfecto para jugar con cruceta, teniendo aquí la opción de poner que el control se corresponda con la cruz (para ir arriba que sea arriba) o como era con estos juegos, que para ir de frente tengas que pulsar a la izquierda.

Y para seguir con el toque más ochentero tienes 2 opciones para jugar: con mapa y pudiendo continuar o sin ninguno de ellos, como se hacía antiguamente. Todo un reto si te cuesta orientarte con tanta habitación.

Explorando con precisión

Y es que en Lumo nos toca avanzar por cientos de habitaciones que nos ofrecen pequeños retos o puzles para poder continuar: saltos imposibles, empujar cajas o utilizar las que son mágicas para saltar donde quieras, ventiladores que te elevan, interruptores para hacer bajar el nivel del agua, rodar sobre bolas de acero sin caer al precipicio…

Son montones de situaciones diferentes, casi una por cada habitación en la que estés que hacen que te estrujes el cerebro por pensar que puede haber en las habitaciones adyacentes que te ayuden a abrir esa puerta cerrada y poder seguir adelante.

Al principio puede que te cueste incluso orientarte, pero una vez te adaptas y comprendes el esquema de juego, estarás deseando ver cómo nos sorprenden con el siguiente puzle.

Según avanzamos en la aventura se incorpora alguna habilidad más, ya que podemos nadar y usar una varita mágica con la que espantar arañas que nos impiden el paso.

Lumo también nos sorprende con sus fases especiales, pudiendo ir en vagoneta a lo Donkey Kong o adentrándote con tu nave en un shooter, lo que consigue darle una gran variedad al juego, el cual encaja a la perfección en modo portátil ya que puedes plantearte ir haciendo varias habitaciones en los ratos sueltos que tengas.

Extras para aburrir

La aventura principal está cargada de contenido pero por si fuera poco tenemos muchos coleccionables. Desde cintas de cassettes que suelen estar en habitaciones ocultas a monedas pero con especial mención a los patitos de goma, los cuales se recogen al saltar sobre ellos pero retornando en el mismo salto al punto de origen, lo cual, en muchos casos, te parecerá misión imposible.

Todo ello se redondea con un montón de logros para aquellos que disfrutan exprimiendo los juegos al 100% lo cual hace que se sumen unas cuantas horas más disfrutando de Lumo.

Técnicamente Lumo da lo que necesita para cumplir. Las habitaciones cuentan con muchos pequeños detalles pero sobre todo hay algunos efectos de sonido que te dejarán encandilado como el sonido del cassette cargando al encontrar uno.

En estancias más grandes, al no haber posibilidad de mover la cámara, todo se empequeñece lo que, unido a lo duro del control puede hacer que te desesperes más de la cuenta al tener que hacer saltos casi a ciegas, ya que es muy difícil de acertar con precisión en la plataforma adecuada.

Por suerte existen vidas ilimitadas para que no tires la consola por la ventana, ya que esta dificultad en el salto – control hará que falles muchas veces.

En conclusión, Lumo es una experiencia gratificante y muy cuidada que sabe llegar a los que probamos juegos del género en su día y que se adapta bien a los nuevos tiempos con muchos coleccionables y logros pese a mantener intacta la dureza del control tan típica de estos juegos.