Una edición oscura en muchos sentidos…

Fall of Light: Darkest Edition es un juego de acción y aventura con toques RPG desarrollado por RuneHeads y distribuido por Digerati. En un mundo consumido por la oscuridad, un caballero y su protegida, una hija de la luz, deben atravesar miles de peligros para conseguir llegar al único lugar donde todavía se puede contemplar la luz del sol.

Fail of Light…

Todo está muy bien hasta que pulsas un botón y la acción subsiguiente tarda casi un segundo en realizarse. Esto supone un input lag de casi un segundo en un juego de acción. Es decir, desde que le das al botón de blandir la espada hasta que tu personaje efectúa el tajo pasa suficiente tiempo como para que tu enemigo te dé para el pelo. Solo por este detalle ya merece la pena mantenerse alejado de este juego. Es prácticamente injugable.

Pero bueno, eso tiene arreglo. RuneHeads necesita optimizar Fall of Light: Darkest Edition para corregir este input lag comentado y, de paso, mejorar los tiempos de carga, evitar las ralentizaciones constantes, mejorar la visibilidad de los elementos en el escenario, mejorar los efectos de luz y ponerlos a la par con los de otras plataformas…

Una vez solucionadas todas estas taras, tal vez sea el momento de ponerse a los mandos del soldado y guiar a su hija hacia los últimos rayos de sol que bañan la tierra.

Os voy a contar mi primera muerte, ciclos según el juego (que está en castellano, eso es bueno), porque es un reflejo fiel de lo que es Fall of Light: Darkest Edition. Pues estaba yo tan tranquilo, leyendo los cartelitos nada más salir de la pequeña casa donde empiezas la partida y veo “Se rueda con el botón B”. Muy bien, vamos a rodar a ver qué pasa. “¿Qué pasa? ¡No pasa nada!” pasó por mi mente. Sin embargo, el personaje siguió caminando y al cabo de un segundo dio una voltereta proyectándose al vacío (que no parecía un barranco, pero lo era).

Mezclando Ico y Dark Souls

De Ico tenemos una muchacha (luminosa) a la que tenemos que guiar cogiéndola de la mano -aunque en este caso nos sigue-. El hecho de tenerla cerca hace que nuestros movimientos sean más veloces y nuestros ataques más eficaces. De Dark Souls, en cambio, tenemos la idea de volver a la vida tras morir y transportarnos al último punto consagrado que hayamos visitado, con el hándicap de que los enemigos también resuciten y de que lo primero que tenemos que hacer siempre es volver al sitio donde nos derrotaron para revivir a nuestra hija. Esta mezcla, en condiciones normales, podría funcionar muy bien pero aquí se queda como una amalgama de ideas que no termina de cuajar.

En parte, porque el sistema de combate está basado en la energía, lo que combinado con el input lag lo hace inviable. Es decir, cada uno de nuestros ataques, defensas o esquivas (tales son nuestras acciones) consumen una determinada cantidad de energía y, cuando esta se gasta, no podemos realizar acciones y tenemos que esperar a que se recargue la barra. De esta forma, explorar las mazmorras se convierte en algo pesado, en lugar de fluido y entretenido.

Eso sí, gracias a la escasa inteligencia artificial de los enemigos, que una vez te ven se limitan a cargar contra ti hasta el final de los tiempos en línea recta, podemos predecir un poco por dónde van a venir los ataques y pulsar los botones con un segundo de antelación, rezando por acertar. Eso hace que te lo puedas pasar, a pesar del mencionado input lag.

Por otro lado, el estilo gráfico es bueno, con reminiscencias al cómic moderno. Pero claro, los escenarios muchas veces interfieren con el combate, lo que actúa en detrimento de la diversión. Es cierto que podemos encararnos contra un enemigo concreto, pero incluso así cuesta distinguirlo muchas veces.

La música es aceptable, pero nada del otro mundo y los sonidos FX dan un poco de lástima. Son cosas que podríamos pasar con una jugabilidad aceptable, pero no es el caso.

A mí me da lástima, porque Fall of Light: Darkest Edition podría ser un juego divertido. Me gustan los juegos de acción de este tipo, siempre que cumplan los mínimos a nivel jugable. Pero el juego de RuneHeads es un tropiezo en toda regla, no tendría que haber salido al mercado en el estado actual en el que se encuentra. Le falta optimización en la jugabilidad y el resto de apartados tampoco están cuidados. Me temo que seguiremos sumergidos en la oscuridad por mucho tiempo…

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