Los gatitos invaden Nintendo Switch en Cat Quest, un RPG sorprendentemente divertido que parodia de forma más que correcta a su propio género.

Debo ser de las pocas personas en este gigantesco planeta que les tienen bastante rabia a los gatos, y probablemente sea debido a los arañazos que me produjo uno cuando yo era más joven e inocente que ahora. Igualmente, The Gentlebros ha decidido usar a estos peludos animales para protagonizar un desenfadado pero muy interesante RPG llamado Cat Quest, en el que manejaremos unas pequeñicas zarpas para acabar con los enemigos, mejorar diversas habilidades y salvar a nuestra hermana. Purrrr favor, pasen y vean.

Simple pero matón

Seamos sinceros, la historia no es ni por asomo lo más importante de este juego, pero también toca hablar un poco de la trama, que quiero cobrar. Cat Quest empieza con nuestro protagonista perdiendo a su hermana, que es secuestrada por un temible hechicero muy poderoso llamado Drakoth. Y ya está, básicamente. Nuestra misión desde ese momento es tratar de rescatar a nuestra hermana a través de los tópicos más conocidos del género de rol. Así es, el propio juego no se toma en serio a sí mismo, lo cual le hace incluso aún mejor.  Conoce sus puntos positivos y exagera los negativos para crear una aventura muy amena y entretenida, que incluso a alguien bastante poco fan de los RPG como soy yo le puede atraer más de lo que pensaba en un principio. La historia principal no se desarrolla mucho más que eso, sigue un guion muy concreto y una línea bastante recta que en ningún momento sorprenderá a nadie. Lo más destacable quizás es que nuestro protagonista es un sangredragón, perteneciente a un grupo de gatos guerreros que son los únicos capacitados para acabar con la vida de los dragones que pueblan por todo el mapa.

Y cuando digo “mapa”, hablo literalmente: todo el juego se desarrolla sobre un mapa que recuerda a un tablero típico de los juegos de mesa de este mismo género, un detalle bastante distintivo en el apartado artístico, del que hablaremos más adelante. Dispersas por todo el mapa se encuentran mazmorras marcadas con un nivel que nos facilitará saber si van a ponernos problemas para sobrevivir dentro o va a ser más un paseo que otra cosa. Punto algo negativo, estas mazmorras no tienen ningún tipo de personalidad, prácticamente son copias las unas de las otras. Enemigos, varios cofres, y sin pérdida alguna para llegar hasta el final. Quizás terminan siendo algo repetitivas si lo que buscas es variedad, aunque los amantes del grindeo estarán encantados. Igual de dispersos pero en menor número nos encontraremos con distintos poblados en los que guardaremos la partida, recuperaremos vida y maná, podremos obtener misiones secundarias que nos ayudarán a subir de nivel y, en ocasiones, también podremos mejorar nuestras magias a cambio de monedas que conseguiremos derrotando enemigos.

Lindo gatito

Probablemente lo que más llama la atención de Cat Quest sea su estilo artístico. Con un toque muy desenfadado y cartoon, el mundo y personajes coloridos son muy bonitos. De hecho, es un juego que, debido a este apartado, es perfecto para jugarlo en Nintendo Switch, a pesar de estar en otras plataformas e incluso en dispositivos móviles. La banda sonora, en sincronía con el estilo artístico, es sorprendentemente mejor de lo que cabría esperar de un juego a priori tan sencillo. Tanto en ambientación como en calidad, las canciones que oiremos a lo largo de nuestra partida son una clara demostración que The Gentlebros no han escatimado en gastos a la hora de currarse algo interesante. Eso sí, no hay gran cantidad de temas, aunque tengamos siempre presente del tipo de juego que tenemos delante. No os dejéis engañar por las imágenes del juego, no se trata de una obra cutre y poco trabajada sino de una parodia muy bien hecha del propio género. Tiembla, Scream.

Está bien hecha, pero no es perfecta. Para empezar, la traducción al español tiene un problema grave a la par que curioso. Cualquier frase que contenga una admiración o una exclamación empezará con uno de estos signos y acabará con el otro. Esto da lugar a situaciones en las que podremos leer cosas como “¿Creo que hemos frustrado otro de los planes de Drakoth!”. Aunque sea un problema y deba ser solucionado mediante un parche, hay que admitir que en ocasiones da lugar a momentos graciosos en los que parece que la persona que está hablando cambia de opinión a mitad de frase. Algo bueno debía tener.

También hay que tener en cuenta que quizás, incluso apartando los problemas con las casi idénticas mazmorras, el juego puede terminar haciéndose algo repetitivo. Los desarrolladores probablemente fueron conscientes de este problema y el juego se puede completar en unas cuatro horas si decidimos centrarnos bastante en la historia. Si por el contrario somos más de misiones secundarias y conseguir un montón de objetos para mejorar nuestras habilidades, podemos alargar la partida hasta unas diez horas.

Dulces ronroneos

En definitiva, Cat Quest es un buen juego, mucho mejor de lo que probablemente podáis pensar a través de vuestros ojos con las distintas capturas que tenéis aquí presentes. Merece la pena por el precio que tiene si buscáis una aventura desenfadada que igualmente requiera cierta atención conforme avanzamos los niveles y los enemigos se hacen más poderosos. Entretenido y divertido, este nuevo título para Nintendo Switch cumple con creces las expectativas que podáis tener de él y seguro que no os va a decepcionar.

Y si sois fans de los mininos pues ya tardáis en sacar la tarjeta de crédito y descargarlo en vuestras consolas. Os encantará ver cómo el protagonista se deja caer al suelo de cabeza para echarse una siesta cada vez que vayáis a guardar la partida.