El clásico renace en Nintendo Switch, para alegría de sus seguidores.

Soldam: Drop, Connect, Erase es la nueva entrega (ya sea reboot, secuela o como lo quieras llamar) de un clásico que apareció en Game Boy y recreativas al inicio de la década de los 90. Está claro que casos como Blaster Master Zero o Monster Boy nos demuestran que la vuelta de lo retro es más que bien recibida. Es hora de ver si este título ofrece lo que promete: nostalgia y diversión a partes iguales.

Soldam: Muy simple de entender, complejo de dominar

Pese a que a primera vista puede pensarse que estamos ante el enésimo clon de Tetris o Puyo Puyo, esta propuesta es más única, puesto que combina un poco de Othello con los puzles mencionados. Es decir, al igual que en el juego de mesa, por un lado todas las piezas de un color que están situadas entre dos piezas (una de ellas recién colocada) de un color distinto, cambian y se transforman en otras del mismo color que las ha rodeado. Suena quizás complejo, y por ello, mejor un ejemplo: imagina que hay tres piezas amarillas formando una línea diagonal de abajo a la izquierda a arriba a la derecha. Si abajo a la izquierda de la primera colocas una pieza roja, y arriba a la derecha de la tercera colocas también otra roja, las tres inicialmente amarillas se vuelven rojas.

Obviamente, la cosa se complica cuando va cambiándose el color una y otra vez. Pero ya hemos dicho que eso es solo un elemento del juego, no es en sí la clave. Como en los juegos de puzle mencionados, las nuevas piezas caen (en grupos de cuatro, formando un cuadrado) y debemos elegir dónde lo hacen. El objetivo es conseguir una línea horizontal del mismo color, de forma que ésta desaparezca, aumente nuestra puntuación y, de paso, evitemos que lleguen las piezas hasta arriba del todo, lo que sería el Game Over.

Quizás el hecho de estar acostumbrados a otros juegos de puzles haga que Soldam sea un desafío incluso para los más veteranos. No se trata solo completar las líneas, sino que el hecho de que las cuatro piezas que caen unidas puedan afectar de forma individual al resto de las ya colocadas nos hace tener que pensar con calma (pero con prisa y en todo momento) cuál es la mejor posición para soltarlas. Es algo que al principio parecerá obvio y sencillo, pero cuando nos juntemos con cuatro colores a la vez, se nos puede ir un poco de las manos.

Una fórmula parecida, pero distinta al resto

En lo referente a modos, se nos presentan: Soldam, Fácil, Desafíos y VS Showdown. Finalmente, tenemos el Sound Test (para escuchar la música del juego) y una Plumidex, una especie de enciclopedia visual en la que podemos visionar a todos los bichitos monos y adorables que hemos ido consiguiendo a lo largo de nuestras partidas. Volviendo a los modos inicialmente mencionados, Soldam y Fácil ofrecen la mecánica arcade de cualquier juego de puzles, en busca de la mejor puntuación posible, solo que en el segundo de ellos no tenemos que preocuparnos por el tiempo de caída de las piezas, por lo que es ideal para empezar a jugar o para sesiones más ligeras o de relax.

Los desafíos ofrecen 50 situaciones ya planteadas en las que debemos de, en un número concreto de movimientos, resolver la pantalla que se nos presenta. Por último, VS Showdown trae el que será el modo que más puede alargar la vida del juego. En él, cada jugador debe hacer limpia utilizando un color particular, y la pieza que viene a continuación es para el primero de los jugadores que coloque la que tiene, por lo que aquí no hay que solo pensar en ti, sino en si puedes fastidiar a tu rival quitándole una pieza. Cada línea que un jugador completa añade una al final del escenario del rival, de forma que así nuestros aciertos se convierten en complicaciones para el otro. A pesar de que jugar en compañía siempre es agradable, en caso de que busques nuevos frentes, el aleatroio mundo de internet (con casi nulo lag) te espera.

Todo luce bonito, muy anime kawaii y con colores vivos y en alta definición. Para el tipo de juego que es, cumple de sobra. La música, complemento que se agradece, resulta cómoda y agradable para tenerla de fondo. Por su parte, todo va rápido, fluido y a 60 fps (algo que sobre todo se agradece en el online).

Soldam: Drop, Connect, Erase ofrece una fórmula sencilla y directa, que gracias su componente arcade y al modo multijugador puede no tener fin. Sin embargo, quizás echemos de menos un poco más de variedad en los modos para un jugador o alguna que otra propuesta de juego distinta. Para los fans del género es, como mínimo, una opción más que interesante.