La desarrolladora polaca WarSaw Games nos trae Dream Alone a Nintendo Switch, un thriller con puzles y habilidades que recuerda a Limbo por su estilo artístico.

Amigos, resulta que Warszawa es como se llama Varsovia en polaco. Me habría ahorrado un par de búsquedas si hubiera leído esta información en el primer enlace que aparece al buscarlo en Google (gracias, Wikipedia), pero estaba demasiado ocupado buscándole algo bueno al Dream Alone. Pista: saber que Varsovia es la capital de Polonia es más interesante que este Limbo Hacendado. WarSaw Games se ha encargado de desarrollar este caos y Fat Dog Games nos ha otorgado el inexistente placer de jugarlo en Nintendo Switch. Por cierto, por el nombre de la desarrolladora no resulta complicado entender por qué ahora sé algo de polaco, puesto que ambas empresas implicadas en Dream Alone son de la capital. Y no, al final del juego no pone en ningún sitio “przykro mi bardzo”, así que esto va en serio.

Nunca es lupus

El coma se vuelve una epidemia en el tranquilo pueblo donde habita nuestro protagonista. Sin cura conocida, todas las personas allí presentes caen, una tras otra, en un largo letargo. Lady Muerte es la única capaz de poner fin y revertir los estragos que esta enfermedad está causando a los habitantes, incluida la familia del chaval. Nuestro objetivo es, por tanto, conseguir encontrar a Lady Muerte para que nos ayude con esta desgracia. Y con “desgracia” aún no me estoy refiriendo al propio juego. Aún.

A modo de tutorial se nos enseña cómo saltar y a utilizar nuestra primera habilidad, que consiste en viajar a un mundo alternativo para resolver ciertos puzles. Esta habilidad la recargamos con unas esferas brillantes que hay en los niveles, y se agota conforme la utilizamos de forma bastante rápida. Conforme avanzamos también podemos clonarnos a nosotros mismos o iluminar el escenario.

Escenario que, por cierto, está plagado de muerte. Trampas, pinchos y enemigos como arañas tratan de poner fin a nuestra existencia de una manera muy injusta que comentaremos más adelante. Pero ya os aviso que vais a morir muchas veces, y no va a ser tan satisfactorio como en Dark Souls pero sí igual o incluso más frustrante.

Tim, el de Braid, pero en emo

Gráficamente, Dream Alone recuerda a títulos como Limbo o directores como Tim Burton, incluso a la discutible Ciempiés Humano 2, pero la calidad de la estética general queda muy por debajo de ambos ejemplos. Escala de grises a parte, en ocasiones diferenciar unos elementos de otros resulta más complicado de lo que debería ser, y eso termina pasando factura. La banda sonora podría quedarse en algo parecido. Los sonidos y los colores usados en, por ejemplo, la habilidad en la que cambiamos de dimensión, pretenden inculcar un sentimiento de terror, pero no es suficiente cuando el resto de elementos que rodean al título causan más confusión que miedo.

Parémonos un momento a hablar de la animación escogida para el salto. ¿En serio? A un juego que recuperó su inversión solo con las reservas en todas las plataformas le exijo, y con razón, bastante más. El movimiento se siente demasiado pesado y los saltos a medio pulir, no hay por donde cogerlos.

Pero hay más, y es que Dream Alone se basa en prueba y error. Esto no tendría nada de malo si cada vez que fallásemos tuviésemos ganas de volver a intentarlo, pero cuando la dificultad del juego reside en que las cosas aparecen u ocurren porque sí, sin previo aviso, cansa. Al principio del juego, por ejemplo, nos encontramos con un camino sin obstáculos y, de repente, suena un ruido. Ya hemos aprendido antes que ese ruido significa que van a caer arañas del cielo, pero no sabemos dónde. Bueno, ya os digo yo dónde: en nuestra cabeza. Muertos. Volvemos un poco más atrás, llegamos al mismo sitio pero esta vez cuando oímos el ruido nos apartamos un poco. Varias arañas grandes y un par más pequeñas. Intentamos saltarlas, caemos encima de una de ellas. Muertos. Volvemos a hacer lo mismo, esperamos a que se vayan separando las unas de las otras para saltar entre ellas. Una de las arañas decide darse la vuelta porque el aggro tiene ese antojo. Muertos. Y así una y otra vez hasta que decides ponerte en un extremo para que una de las arañas, lentamente, se separe del grupo y cree un espacio suficientemente grande como para maniobrar entre saltos ajustados y ganas de no seguir avanzando. Así no se diseña un nivel.

Déjaselo a Playdead

Limbo fue y sigue siendo uno de los mejores indies que hemos podido disfrutar en estos últimos años, y es normal que haya desarrolladoras que quieran fijarse en él a la hora de hacer su propio juego. El problema llega cuando eres consciente de su importancia pero desconoces el motivo, y te quedas con lo menos indicado. Dream Alone no va a ninguna parte. Animaciones espantosas, estilo artístico poco práctico y nada aprovechado, terror inexistente y falta de motivación para seguir un rato más con el mando entre las manos. No entiendo qué propósito tenía WarSaw Games cuando decidió que esto era algo interesante que ofrecernos, pero si se plantean ciertas cosas para su próximo proyecto quizás tendremos algo curioso. De momento se han quedado muy, muy cortos.

En Google pone que a los polacos les molan las salchichas. Eso que os lleváis aprendido.