Retorno a los Infiernos de la mano de Nintendo Switch

I’ve been Nintendoomed. Desde su anuncio, he tenido cierto escepticismo sobre cómo sería el rendimiento de DOOM en Nintendo Switch. ¿La respuesta? Una Glory Kill de lleno en mis dudas.

El clásico shooter llega a la consola híbrida en su última entrega, donde recupera la esencia de los primeros títulos mejorado por el poder de la nueva generación de consolas. DOOM es brutalidad, visceralidad pero, ante todo, DOOM es divertido y adictivo.

Una nueva horda de demonios invade, esta vez, nuestra base en Marte. ¿Nuestro deber? Acabar con la causa que los ha llevado hasta allí, un exterminio al compás de escopetazos y desmembramientos sin censura. Bienvenidos a vuestro peor infierno.

Una campaña de mil demonios

La joya de la corona en DOOM es su modo campaña. Frenético, la historia que lo conduce no es lo más importante. El juego sabe nuestras intenciones sangrientas y deja todo preparado para bañarnos lo antes posible en las vísceras de los demonios protagonistas del exterminio.

En unos pocos minutos aplastamos cráneos, llenamos de plomo las entrañas de algunos demonios y salimos al exterior calzados en el traje Pretor. Aquí es donde realmente brilla DOOM, en una de las campañas más gratificantes en un videojuego en mucho tiempo.

La velocidad es vertiginosa, encadenar disparos es divertido y el control es excelente. El título sabe que somos de gatillo fácil y pone a nuestra disposición el mayor número de facilidades para que disfrutemos con cada disparo.

Sin embargo, los combates no se reducirán simplemente a desechar cartuchos sobre centenares de demonios. Cada enfrentamiento, los cuales se realizan en grandes áreas de combate genialmente construidas a partir de coberturas y varios niveles de alturas entre otros, son más un baile al compás de los disparos que un dispendio de fuego y balas. No tan excelentes son los corredores entre estas áreas, un tanto vacíos y que sirven como nexo entre combates básicamente.

Es importante seguir una estrategia, tener cuidado con el enemigo al que nos enfrentamos y, ante todo, estar siempre en movimiento. Además, escoger el arma correcta es vital, donde podremos alternar entre un amplio arsenal con armas como escopetas, ametralladoras o motosierras dependiendo de si buscamos enfrentamientos cuerpo a cuerpo o a mayor distancia.
Cada arma tiene sus ventajas, pero también inconvenientes. Ninguna se siente por encima de otra y es aquí donde reside el
equilibrio logrado en DOOM. Si a esto sumamos otros artefactos como granadas, nuestro arsenal de guerra esta listo para reventar de mil maneras a los demonios.

Pero las armas no lo son todo en DOOM. Como novedad, se añaden las ejecuciones o Glory Kills. Estos movimientos al más puro estilo Bayonetta los podremos realizar cuando el enemigo esté aturdido. Los habrá muy variados ya que la ejecución a realizar depende de factores como la posición en la que nos encontremos frente al enemigo. Estos instantes son geniales para tomar un respiro y en absoluto cortan la acción, siendo indispensable realizarlos para ganar botiquines que nos curen en salud, absolutamente necesarios en los niveles de dificultad más elevados.

Los combates son pilar fundamental de DOOM, pero también la exploración tiene un gran protagonismo. Se recuperan los mapas laberínticos característicos de los primeros juegos, repletos de secretos y algunas sorpresas cargadas de nostalgia destinadas a complacer a aquellos jugadores más veteranos.

La cantidad de secretos dispersos en el mapa es incontable y la dificultad para encontrarlos notable. Os recomendamos encarecidamente destinar tiempo a buscarlos, ya que es ahí donde también reside parte del encanto de DOOM. Escondidos en los laberínticos mapas, éstos cuentan con un excelente diseño, donde la labor en la construcción de los niveles es uno de los aspectos más destacables del título. No todo será derrotar demonios, donde la búsqueda de estos coleccionables significa más horas de juego.

Sin embargo, DOOM no es solo un homenaje al clásico. Id Software se ha tomado algunas licencias modernas que perfeccionan la fórmula y la acercan a los nuevos tiempos, introduciendo un sistema de progresión. De esta forma, se añaden las mejoras en armas y equipamiento. Podremos escoger entre distintos gadgets en cada arma, incrementando sus opciones con disparos explosivos o ristras de misiles, así como perfeccionar aspectos como la potencia o el cooldown de éstos.

También llegarán las mejoras al traje Pretor, así como se pueden mejorar aspectos como la vida, escudo y munición del personaje con objetos escondidos por el escenario. Sin convertir DOOM en un RPG, estas mejoras están perfectamente introducidas en su fórmula donde los puntos necesarios para perfeccionar armas y traje los obtendremos de demonios, escondidos por el escenario o formando parte de desafíos.

Con una duración entorno a las 10 horas, la campaña de DOOM es el principal reclamo del título. Divertida y adictiva, es difícil encontrarse con títulos que nos mantengan enganchados, un dispendio frenético repleto de visceralidad que anima a buscar cada uno de los secretos que esconden los niveles que ambientan nuestra bajada a los infiernos.

Cabe destacar cierto agotamiento en la recta final. A pesar de que la construcción de los niveles es ejemplar, en los últimos compases se nota cierta falta de ideas y sensación de repetitividad cuando ya no hay más armas por recoger. Sin embargo, esto ocurre lo suficientemente tarde como para no dar pesadez a la campaña, siendo divertida de principio a fin.

Un multijugaDOOM

El multijugador en DOOM acerca la experiencia del título al online. Jugadores y demonios se congregan en las diversas arenas para cruentas luchas en los distintos modos que se ofrecen. Además, la versión en Switch incorpora todas las novedades llevadas a través del parche 6.66 en el resto de plataformas, por lo que las mejoras incorporadas al multijugador así como los pases de expansión estarán desbloqueados desde el momento en que actualicemos el título.

Siendo simplemente correcto, se intenta aderezar el online con ciertos aspectos que lo alejan de DOOM. Tiene la personalidad del título y se distancia en parte del multijugador de otros juegos del género, pero ciertas concesiones modernas como la selección de clases o limitación de armas empañan un multijugador que podía haber dado más de sí, siendo entretenido pero pasando desapercibido.

Entre las características más destacables se encuentra la opción de transformarse en demonio en medio de la batalla. Convirtiéndose en una máquina de matar, permanecer atento a cuando aparezca será importante ya que esta habilidad puede cambiar las tornas del combate. De nuevo, también se añaden todas las modificaciones realizadas, así como el contenido del pase de temporada de forma gratuita.


De esta forma, el sistema de runas para perfeccionar el equipamiento en la campaña se introduce sustituyendo los anteriores módulos de pirateo, haciendo que estas modificaciones sean de forma permanente. También se ha revisado el sistema de progresión, cambiando la forma en la que los jugadores desbloquean armas, demonios y equipo adicionales, así como las opciones de personalización de las armas, desbloqueándolos a partir de requisitos de nivel o desafíos en el juego.

Sin embargo, el principal problema que achaca el multijugador es su rendimiento. A diferencia del modo campaña, la resolución deja bastante de lo que desear. Se dificulta la visualización del entorno y enemigos a pesar de intentar mantener la fluidez de forma más o menos estable, síntoma de las posibles limitaciones impuestas por el hardware de Switch.

Un rendimiento infernal

Sí, DOOM funciona a los mil demonos en Nintendo Switch. La consola híbrida defiende de forma excelente el título, alejando el fantasma sobre el rendimiento de los títulos third-party de actual generación. A pesar de ciertas concesiones realizadas, DOOM sorprende sobretodo en modo portátil, así como se defiende en sobremesa, trayendo este modo la mayoría de las dudas.

Antes de todo, todas las capturas que podéis ver en este análisis están sacadas del modo portátil y sobremesa. Comenzando por el modo portátil, el título se ejecuta a 720p y 30fps. A pesar de achacar cierta sensación de neblina que hace aparentar la imagen un tanto borrosa, no se lastra la experiencia frenética de DOOM.

La decisión de los 30fps puede traer las dudas de los más puristas en lo referente a la fluidez obligada en un juego como DOOM. Tranquilos, matar demonios no es más difícil por que el juego vaya a medio gas. DOOM es perfectamente disfrutable en este modo. La escopeta funciona bien, las ejecuciones desmiembran correctamente y la sangre también salpica nuestro traje Pretor.

Donde se achaca más esta decisión es en el modo sobremesa. Al igual que en el modo portátil, DOOM corre a 720p y 30fps en sobremesa con una cierta mejora en aspectos técnicos como la iluminación o las texturas que, sin embargo, se difumina en pantalla grande. No esperéis el dispendio técnico alcanzado en el resto de consolas. Sin embargo, DOOM funciona correctamente y el trabajo de optimización logrado salva los muebles con creces en Switch.

La optimización del motor id Tech 6 es de mención. A pesar de no ser DOOM un desarrollo centrado desde el principio en la consola híbrida, el motor del juego reacciona correctamente, manteniendo estable la tasa de frames en todo momento. Aspectos como las texturas flaquean especialmente en el modo portátil, disminuyendo su calidad cuando no las vemos en momentos en los que estemos enfrascados en la acción, aspecto remitente en el resto de consolas por igual.

Sin embargo, el trabajo de optimización no deja de ser sorprendente. De nuevo, la experiencia de DOOM, con el frenetismo que lo caracteriza, se repite en Switch en un notable ejercicio de llevar el título a la consola. Ni los frames, ni las texturas, ni la iluminación, ni la aparente borrosidad empañan la experiencia. DOOM funciona y Bethesda junto a Id Software demuestran que Switch puede ejecutar perfectamente títulos de actual generación.

Finalmente, no podemos pasar por alto su apartado sonoro. Su banda sonora, bañada con tintes de heavy metal, adornan los combates con sus fuertes composiciones, acompañado sin embargo por una irregular recreación de los sonidos de algunas armas que pierden algo de presencia.

Conclusión

La acción de DOOM al fin llega a Nintendo Switch. Siendo Bethesda una de las compañías que más fuertemente está apoyando la consola híbrida, se demuestran sus aptitudes para hacer correr títulos de actual generación.

El juego mantiene su frenetismo bajo ciertas concesiones que lo hacen perfectamente jugable. Siendo su campaña para un jugador lo más destacado, el descenso a los infiernos de DOOM es divertido y adictivo, un descenso cuyo principal atractivo será realizarlo donde queramos gracias a las posibilidades portátiles de Switch que, además de calamares, al fin permitirá nuestro sueño de matar demonios en el baño.

Descubrir los muchos secretos que esconde llevará su tiempo, así como la rejugabilidad de este título se hace patente en los distintos niveles de dificultad que propone, siendo una completa locura hacerlo en el más alto de ellos. El multijugador además añade ciertas horas de juego, aunque su ejecución lo relegue a un segundo plano, pasando prácticamente desapercibido ante la genialidad del modo campaña.

Finalmente, a diferencia del resto de versiones, el modo Snapmap para la creación de mapas no se ha introducido en Switch. Si bien se podría haber permitido al menos el poder jugar las creaciones de jugadores en otras consolas, la carencia de este modo apenas lastra puntos negativos, si bien podría haber sumado al multijugador la opción de disfrutar de un mayor número de mapas.

DOOM llegará a Nintendo Switch mañana 10 de noviembre. Las puertas del Inframundo vuelven a abrirse.

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