No le tengas miedo a la oscuridad.

Llega a nuestras Nintendo Switch Don’t Knock Twice para llenar un vacío que muchos echamos de menos, el género de terror. Un título basado en la película del mismo nombre en donde se nos cuenta una historia similar a la que pudimos ver. Como punto de partida, Don’t Knock Twice pierde sus funciones VR al llegar a la nueva consola de Nintendo pero, en cambio, no lo olvidemos, podemos disfrutar en cualquier parte de la experiencia.

Llaman a la puerta, mira a ver quién es

Don’t Knock Twice es un juego de terror en primera persona. Un juego que intenta aprovechar el vacío que dejó la cancelación de un capítulo de una famosa saga cuya demo dejó impresionados hasta a nuestras abuelas. Bueno, se aprovecha pero no consigue nada. Desde ya os decimos que falla en muchos aspectos a lo grande y cuyo principal cometido, el de asustar, se basa es sobresaltos inesperados con nulo trasfondo.

La jugabilidad consiste básicamente en recorrer todos los compartimentos de una casa, que considerando su tamaño podría llamarse mansión más bien, en la cual se ha ido la luz y estamos a oscuras prácticamente la totalidad del juego. Sujetamos una vela la mayor parte del tiempo cuya función es la de iluminar un centímetro por delante de la posición de nuestro personaje. De vez en cuando interactuamos con objetos, los cuales pueden ser documentos, que es la forma en la que se relatan aspectos de la historia del juego, u objetos con los que abrirnos paso a estancias que eran inaccesibles.

Antonio, enciende la luz.

En cuanto al apartado técnico y artístico, Don’t Knock Twice imita un aspecto realista. Éste, gracias a la oscuridad presente que evita que nuestro campo de visión tenga mucha distancia, consigue aparentar un buen acabado. Lo cual no es así porque solo tenemos que subir el brillo desde el menú de opciones para darnos cuenta que todo está diseñado con una simpleza extrema. La sensación es de vacío.

En cuanto al aspecto sonoro, este no tiene presencia más allá de sonidos ambientales, basándose en ruidos que intentan poner en tensión al jugador mezclándose con lo escuro del panorama. Lo cierto es que muchas veces hacen acto de presencia de manera incomprensible y su efecto se apaga precipitadamente debido a la repetición de efectos y tras comprobar que nunca sucede nada en pantalla.

Lo que más nos ha asustado de Don’t Knock Twice es su duración, la cual alcanza con suerte la hora. Así es amigos, el juego dura una hora y no es muy rejugable que digamos. De hecho no es ni jugable una vez. Esto no lo decimos solo porque nos pasamos gran parte del juego caminando por una casa sin hacer nada. Don’t Knock Twice es un juego con bugs o fallos, alguno de gran importancia como el que nos hemos encontrado, en donde un objeto esencial de la aventura desaparece y nos impide continuar.

Don’t Knock Twice es un juego que no recomendamos en absoluto. Tiene presentes fallos importantes, una duración que sabe a muy poco, lo cual es más grave todavía si en esa hora que dura no hemos encontrado atisbo de diversión alguna. Es un juego con un potencial enorme, el cual se ha desaprovechado, dejando un título del que no destacamos nada.

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