Héroes muertos, asfalto de balas y botones machacados.

Los primeros meses de Nintendo Switch han sido inmejorables. Las cifras de la consola son muy altas, tanto en ventas, juegos, como en jugadores felices. Estamos a punto de terminar el año y en lugar de relajarse el ritmo de lanzamientos nos siguen llegando juegos la mar de interesantes como es el caso que nos ocupa. Sigue leyendo para saber que te ofrece Bleed.

Quiero ser el Nº1

El odio es una de las emociones más fuertes y más problemáticas que existen. La misma que guía a nuestra protagonista de melena rosa, Wryn, en su periplo por desbancar a los héroes más reconocidos del planeta para ser la heroína número uno. Un planteamiento un poco extravagante a la par que original y desternillante.

Bleed es un juego de acción en dos dimensiones de recorrido lateral y liquidaciones múltiples por segundos. El juego posee un planteamiento retro en el que saltamos entre plataformas esquivando los proyectiles y ataques de los enemigos a la vez que los derrotamos disparando con nuestras armas.

Que alguien me lo quite de las manos

La jugabilidad de Bleed es un diamante en bruto. Un verdadero despliegue de pirotecnia y frenetismo que pone a prueba nuestros reflejos. La genialidad reside en las habilidades de nuestra protagonista: la capacidad de saltar en el aire (hasta tres saltos simultáneos) y la activación del tiempo bala durante un corto periodo de tiempo. Saber utilizar estas dos ideas con cabeza, y de manera simultánea, nos ayuda en más de una ocasión a escapar de un callejón sin salida de balas.

A lo largo de la aventura estamos equipados en todo momento con dos tipos de armas: una metralleta y un lanzamisiles. Son dos armas muy diferenciadas, que nos permiten combinar la rapidez y versatilidad de una con la lentitud y destructividad de la otra. Es importante saber cuándo alternar entre una u otra pues muchas veces aferrarnos a un solo arma puede suponer nuestra muerte.

Estética retro

Hablando de gráficos y arte podemos decir que Bleed es un juego correcto en su conjunto, aunque tiene algunos apartados algo pobres. Su estética retro no es llamativa ni presenta grandes proezas de diseño.

Bleed es pobre en el diseño de escenarios y elementos que lo componen. Cada nivel posee su propia idea que lo diferencia de los otros niveles (en uno vamos subidos a un tren y tenemos que agacharnos cuando entremos en un túnel, en otro tenemos que esquivar rayos láser que salen de las paredes), pero más allá de esto resultan demasiado planos y lineales.

En el otro lado de la balanza tenemos el diseño de personajes, en el cual encontramos una gran variedad y además con personalidad. Desde los distintos enemigos que repletan los escenarios, cada uno con sus propias mecánicas y movimientos; pasando por los enemigos de nivel y finales, muy originales; y el diseño de nuestra protagonista, que nos encandila con su melena rosa y juvenil.

En cuanto al apartado sonoro este pasa bastante desapercibido donde destaca por encima de los demás elementos los efectos de disparos y tiempo bala.

Supérate a ti mismo

Bleed consta de 7 fases de entre 10 y 30 minutos de duración, dependiendo de nuestra habilidad y el nivel de dificultad seleccionado (fácil, normal, difícil y muy difícil).

Y es que llegar a ser un héroe no es tarea fácil y eso queda patente en Bleed. Morir constantemente es una realidad y repetir cada tramo numerosas veces hasta superarlo inevitable. Bleed no es de esos juegos en los que tienes que dar un paseo ni en su modo normal, así que los amantes de los retos tenéis una buena cita aquí.

Una vez finiquitada la aventura principal se desbloquean dos modos y la posibilidad de jugar con personajes distintos, que cambian sus parámetros (velocidad o potencia). Uno de los modos que se desbloquean es el modo Arcade, en donde tenemos que conseguir la máxima puntuación en diferentes escenarios del juego. El otro es un modo reto, que consiste en derrotar a ciertos jefes. También contamos con un modo multijugador cooperativo local en el cual cada jugador juega con uno de los Joy-Con.

Llegamos a las conclusiones y aún estamos intentando recuperar el aliento que nos ha arrebatado Bleed. Estamos ante un juego divertido y muy adictivo gracias a su base jugable, que ha resultado ser una idea muy potente. Por desgracia su desarrollo podría haber sido más inteligente y su contenido mayor. Pero si algo nos deja con ganas de más no puede ser malo.

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