Dos gatos negros, paisajes dibujados a mano y una jugabilidad simple a la par que compleja. I and Me mezcla felinos con puzzles, ¿qué puede salir mal?

Es probable que a muchos de aquí os gusten los gatos, y a otros de vosotros os gustarán los puzzles. ¿Y si os dijera que podéis encontrar ambos ingredientes en un juego indie publicado recientemente en la Nintendo Switch? I and Me apuesta por los felinos y los rompecabezas para traernos una experiencia a priori interesante.

Gatetes, ovejas y erizos

En I and Me se nos presentan sin avisar dos gatos negros cuya principal característica queda clara en cuanto damos el primer paso: ambos se mueven a la vez, y por ende nosotros debemos manejarlos simultáneamente. Solo con deciros eso ya deberíais poder imaginaros los problemas que llegan a causar conforme avanzan los niveles y los puzzles se van complicando, y todo ello con únicamente un botón para saltar y un stick para mover a los protagonistas. Controles sencillos, ¿verdad? En efecto, el planteamiento de todo el juego en general es muy minimalista y fácil de entender, para que no perdamos el tiempo aprendiendo mecánicas complicadas y podamos saltar directamente a la acción y a la diversión, una experiencia perfecta para jugar en nuestros ratos libres en el modo portátil, donde se disfruta más que en la televisión.

Los primeros niveles son sencillos, con puzzles enfocados principalmente a acostumbrarnos rápidamente a toda la atmósfera que trae consigo el juego y vayamos viendo distintas mecánicas implícitas en el movimiento simultáneo de ambos personajes. Por ejemplo, si uno de los gatos choca contra una pared, frenará, pero el otro podrá seguir su camino mientras tanto si no tiene ningún obstáculo delante. Con esto conseguiremos que los gatos se separen y puedan realizar distintos movimientos aún con un solo control. El objetivo final de cada puzzle es encuadrar los gatetes con dos marcos de fotos puestos en el nivel, que aunque en ocasiones estarán juntos, la mayoría de veces tendremos que jugar con distintos obstáculos para conseguir que los felinos se separen y así poder encuadrar cada uno con uno de los marcos.

Pero no os calméis, nuevos personajes y distintas mecánicas se van añadiendo conforme avanzamos por los niveles. Podemos encontrarnos con ovejas que al saltar encima harán la función de trampolín, erizos que simplemente están ahí para acabar con nuestras vidas y abejas que imitan la función de Sonic los erizos. También aparecerán palancas que activarán distintos mecanismos e incluso plataformas móviles que tendremos que usar para llegar a distintos puntos del puzzle en cuestión. Aún así, cabe destacar que la mayoría de los puzzles se resuelven con un vistazo general al nivel, y en ocasiones la dificultad reside más en la realización de los movimientos necesarios que en la resolución en sí misma.

Simple, pero bonito

Como ya habéis podido comprobar, el estilo artístico de I and Me es bastante sencillo, aunque eficaz. Los paisajes parecen pintados a mano y no molestan para nada a la hora de resolver los puzzles, los elementos necesarios para las distintas resoluciones están muy bien marcados y los gaticos son kawaii monos, algo que siempre suma puntos. La banda sonora va a juego con lo ya mencionado, de fondo escucharemos siempre melodías muy sentimentales y minimalistas que combinan a la perfección con la “historia” que se nos presenta.

¿Por qué “historia” va entre comillas? Bueno, a pesar de que realmente en ningún momento se nos marca un objetivo más allá de ir resolviendo puzzles, sí podremos leer frases e ideas cortas conforme vamos avanzando el juego, relacionadas directamente con la soledad y el “encontrarse a uno mismo“. Cabe destacar que estos textos los encontraremos principalmente sueltos por niveles concretos a modo de coleccionables, y que tendremos que completar el nivel sin morir tras recogerlos para que se nos queden guardados. No, desde luego no es un juego enfocado a una historia concreta y bien explicada, pero sí nos regalará alguna que otra frase para que podamos pensar en ella y, con suerte, darnos cuenta de cosas que ignoramos en nuestro día a día.

Tampoco es un juego especialmente largo, podremos completarlo en unas cuatro o cinco horas sin mayor problema, y no creo que mucha gente esté dispuesta a rejugarlo una vez lo haya terminado a no ser que quiera conseguir esos coleccionables ya mencionados, y que realmente no son tantos como para echarle más horas. Quizás sea la parte más decepcionante, aunque viendo el tamaño de los puzzles y la simpleza de los controles tampoco está tan mal en temas de duración.

Entonces, ¿”miaurece” la pena?

Depende de lo que busques. ¿Quieres un juego corto, sin mucha complicación en temas de mecánicas, enfocado única y exclusivamente a resolver puzzles? Ya estás tardando en ir a la eShop y comprar I and Me. Si lo que buscas no coincide con lo nombrado, este no es tu juego. Personalmente, considero que el juego vale menos que los 9,99€ que debemos pagar para descargárnoslo debido principalmente a su duración, pero estoy convencido de que alguno de vosotros querrá darles una oportunidad a esos dos gatitos negros tan adorables. Incluso yo, que soy más de perros. Lo siento, pero un bicho que suelta bolas de pelo de vez en cuando no me inspira confianza.