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Análisis de The King's Bird

El momento, una propiedad física interesante, ha sido también una fuerte aliada en videojuegos de diversos géneros, pero sobre todo de los plataformas. N++ y Super Meat Boy son dos claros ejemplos de ello, pero no son los únicos. The King’s Bird es otro que se añade a la lista, pero que introduce además mecánicas de planeo y vuelo para hacer algo especial, aunque requiere una gran precisión para ser dominado.

King’s Bird in a jail

Las historias en los videojuegos que no incluyen textos ni voces están en auge dentro del terreno indie (como en el caso de GRIS) y este título es un ejemplo más que se une a la lista. La historia no es su fuerte pero nos habla de libertad, haciendo una clara comparación con un pájaro y su jaula.

Una vez que hemos completado los primeros y confusos compases del juego, llegaremos ya a un terreno en el que el desarrollo es más «clásico», con zonas diferentes en las que nos esperan niveles a completar, cada uno de ellos con una serie de coleccionables y un tiempo marcado, de forma que se busque motivar a los speedrunners y a los coleccionistas.

Nuestras acciones principales para avanzar se basan en correr, saltar y usar los dos gatillos de forma muy precisa. Y es que con ellos nos deslizamos e impulsamos, acciones que tendremos que realizar de forma muy precisa para efectuar grandes saltos y planeos de forma que esquivemos los obstáculos que hay por el camino y que no nos caigamos. Cuesta hacerse al control y al uso de cada gatillo al momento adecuado, pero por suerte abundan los puntos de control.

Fluidez visual simple pero llamativa

The King’s Bird es un juego en el que, una vez nos hayamos hecho a los mandos, la sensación de libertad (el tema del juego) se apoderará de nosotros, permitiéndonos realizar acciones muy interesantes y bellas. Hay imágenes de apoyo en las paredes que nos ayudan a ver las acciones a realizar en los compases iniciales, pero luego descubriremos que podemos completar los niveles de diferentes formas, de tal manera que permite que nuestra mente se deje llevar por la jugabilidad.

Eso sí, requiere paciencia al inicio. Bastante además. Esa es su gran pega, puesto que es vital hacerse a los controles no solo para disfrutar del juego, sino para poder avanzar. Los más duchos en el manejo de los botones tardarán pocos intentos en dominar los mandos, pero puede que haya otros jugadores que se frustren, y mucho. Por suerte, existe un modo asistido que busca ofrecer una mayor facilidad al aumentar el tiempo de planeo entre otros aspectos (de forma que se hace más accesible).

A nivel gráfico, el juego sorprende. Con pocos colores en pantalla (generalmente uno en varios tonos), blanco y negro al mismo tiempo, crea entornos dibujados que resultan llamativos y bellos a la vista pese a la simpleza que realmente entraña. La música acompaña muy bien nuestro viaje de libertad, aunque en ocasiones (sobre todo cuando estamos repitiendo diversas secciones por ensayo y error) puede hacerse algo repetitiva.

The King’s Bird es un título complejo y que, si dominamos, nos dejará una sensación muy positiva. Parece muy similar a otros juegos del género, pero tiene personalidad propia y la sensación que nos deja es única. Muy recomendado para jugones de los plataformas, aunque requiere un mínimo de habilidad para ser disfrutado completamente pese a que no es muy largo.

Resumen
Un buen plataformas basado en el momento y con ideas interesantes. Algo complejo y al principio cuesta hacerse a él, pero es recomendable para los fans del género.
8
Notable
Escrito por
Pikmin de nacimiento y strawhard de corazón, colecciono monedas DK por diversión.

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Javier Aranda hace 4 meses, 2 semanas.

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