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Análisis de The Bug Butcher

Awfully Nice Studios es una desarrolladora austriaca formada por dos antiguos trabajadores de Blizzard Entertainment. Un estudio que se dio a conocer en 2016 con su primer y, actualmente, único juego, The Bug Butcher. Indie que ofrece una experiencia arcade tan sencilla como adictiva y que ya en su momento le hizo ganarse el título de sucesor espiritual del clásico Pang. Sin lugar a dudas un apodo que capta la atención de muchos los que lo disfrutamos en recreativas. Ahora, dos años después de su lanzamiento, Nintendo Switch se suma a lista de plataformas en las que está disponible.

Antes todo esto eran burbujas

Lo primero que nos encontramos con The Bug Butcher es un peculiar y cómico dúo. Tenemos así al controlador de plagas Harry y a un peculiar científico que lo va guiando por escenarios para acabar con una invasión alienígena. Manejamos al primero de ellos mientras el segundo, mezcla de Claptrap y un minion, se esconde de la acción. No obstante, si nos despistamos, un enemigo puede llevárselo, teniendo que interceptarlo de inmediato para que no finalice la partida.

En lo que se refiere a la jugabilidad esta nos es de sobra familiar. Estamos ante pequeños escenarios, con algunas particularidades entre ellos, donde toca disparar hacia el techo. Cuentas con una pistola, armas secundarias disponibles durante tiempo limitado, power-ups que se recargan al eliminar enemigos, potenciadores que de vez en cuando estos sueltan y otras ventajas. Elementos que bien usados nos permitirán encadenar grandes combos.

Se trata pues de plantar cara a numerosos enemigos que no paran quietos, rebotan y, de misma manera que en Pang, muchos se dividen en otros más pequeños al dispararles. Su variedad y riesgos son diversos, algunos pueden incluso eliminarte si te atrapan, con independencia de tu vida. No hay que olvidar tampoco que tienes tiempo para eliminarlos, aunque si buscas multiplicar tu puntuación encadenando muertes poco te afectará.

The Bug Butcher

A la hora de disfrutarlo tienes por delante dos modos y varias dificultades, marcando estas últimas la vida de Harry. En primer lugar está el arcade, el cual te lleva por 30 fases repartidas en los 5 pisos de la estación espacial, siendo cada uno un escenario. Estas misiones invitan a lograr tres objetivos de puntuación y uno de combo, animándote así a repetirlas para conseguirlo todo. Junto a ello está pánico, que ofrece tantas oleadas como puedas resistir en el escenario que más te guste.

Marcando el camino

Con independencia del modo que elijas, un elemento clave es el dinero. Los enemigos irán arrojando monedas al derrotarlos, desapareciendo rápidamente, que permitirán hacerte con mejoras. Esta es precisamente una de las grandes disparidades entre The Bug Butcher y Pang.

Contamos así con un pequeño catálogo de elementos sobre los que invertir nuestros ahorros. En arcade las mejoras son permanentes, mientras que en pánico solo pueden comprarse durante y para la partida que tienes entre manos. Evidentemente, el tipo de mejoras que dispones en ambas modalidades son claramente diferentes. Mientras que en el primero incrementas la potencia de armas y power-ups, hasta varias veces y una vez las has desbloqueado, además de otras mejoras, en el otro directamente adquieres estas herramientas y otros elementos. De hecho, en este último la clave del éxito reside en realizar las mejores compras de acuerdo con tu estilo de juego.

The Bug Butcher

No podía faltar tampoco la opción para sumar a un segundo jugador, solo de manera local. Una incorporación que se puede realizar únicamente para las oleadas, planteándose el arcade más como una primera toma de contacto y retos individuales. Es sumamente enriquecedor esta posibilidad, permitiendo además revivir el uno al otro, alargando así la partida. Se puede ver de tal manera que realmente contamos con tres modos bien diferencias en cuanto a la experiencia.

Por otra parte, a todo lo relativo a su apartado audiovisual pocas pegas se le pueden poner. Sus coloridos diseños cartoon y elementos sonoros son más que correctos y le dan personalidad, aunque no destacan en demasía. Su componente cómica se ve con ello reforzada, generando un producto muy desenfadado, algo de agradecer para los que buscan con numerosos intentos la posición más alta en las tablas de clasificación.

El camino a seguir

Evidentemente, no todo es perfecto. La duración del modo arcade es bastante reducida y no ofrece mucha dificultad. Tampoco existen novedades en Nintendo Switch respecto a otras versiones, adoleciendo además de algún problema menor ya señalado en su momento, como tener que cambiar siempre el idioma al iniciarlo.

Sin duda alguna The Bug Butcher consigue evocar a Pang, que no es poco, pero no llega a ser más memorable. El juego funciona muy bien y marca unas pautas más que correctas para la vuelta de tuerca que quiere dar, pero de misma manera deja la sensación de que unos añadidos más, como un modo versus para dos jugadores, mayor variedad de escenarios o posibilidades de personalización, que incluso potencien su vena bromista, le habrían hecho ser algo más. Con todo ello, los piques están garantizados y te costará dejar de intentar mejorar tu puntuación, sobre todo en compañía.

Resumen
¿Te acuerdas de Pang? Ha vuelto, en forma de alienígenas con The Bug Butcher. Un correcto y adictivo heredero del arcade de burbujas.
7
Bueno
Escrito por
Player, amiibo de mis amiibo y miembro 1999 del club de fans de John Boy.

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Wences A. Machado hace 3 semanas, 2 días.

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