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Análisis de Sports Party

Cuando Wii llegó a nuestras salas de estar y a las de millones de hogares hubo un juego en particular que nos maravilló y aún lo hace: Wii Sports. Con el paso del tiempo varias compañías trataron de recrear su éxito apoyándose en unos controles por movimiento que hoy, desgraciadamente para el que escribe, han quedado relegados prácticamente al ostracismo, salvando alguna que otra digna excepción, aunque no es el caso de Sports Party.

Ni Sports ni Party

Ubisoft, que tiene experiencia en esto de los juegos fiesteros multijugador, es la encargada de dar vida a Sports Party, un título que cuenta con 6 disciplinas diferentes con las que pretenderá divertirnos solos o en compañías de tres amigos más. Contando con una producción relativamente buena, estamos ante un juego que ha pecado de conservador y que ha tirado por la vía fácil a la hora de plantear tanto las pruebas como cómo se manejan estas. Destacan, no obstante, algunos aspectos como unas animaciones muy fluidas, parecidas a las de los últimos Sims, una personalización de nuestro avatar con grandes opciones, sobre todo de vestuario, y unos gráficos coloridos y sólidos. Por desgracia falla en casi todo lo demás, aunque entretendrá a los menos exigentes.

Respecto a modos de juego, tampoco es que la compañía gala haya tirado la casa por la ventana, con unos simples Jugar Ahora y Campeonato que, eso sí, os proporcionarán en ambos casos una diversión sencilla y sin pretensiones.

Lo primero, antes de entrar a la selección de juego, será personalizar nuestro avatar. Esta será una de las grandes bazas de Sports Party, ya que a las ya de por sí extensas (aunque tampoco mucho) opciones iniciales se sumarán otras más tarde según vayamos completando pruebas y consiguiendo estrellas, como nuevas camisetas, pantalones, zapatillas, gorras y gafas de sol, principalmente. No cumple, eso sí, en cuanto a opciones de rostros disponibles, ninguno demasiado original y todos preestablecidos, pareciendo invariablemente treintañeros que no han aceptado que han perdido casi del todo su juventud. Ni pequeños ni mayores encontrarán aquí a su alter ego ideal.

Desgranando las diversas pruebas que ofrece, ya os adelantamos que todas se pueden jugar tanto mediante el uso de botones como con controles por movimiento, salvo dos: el baloncesto de 2vs2 y el frisbee en su modo objetivo. Claro que tampoco los controles por movimiento se han resuelto todo lo satisfactoriamente que debería, pareciendo más sustitutos de los botones que otra cosa. Se pierde así la naturalidad que sí ofrecían otros juegos hace más de una década con unos controles similares. Una lástima, porque es algo que habría hecho ganar enteros a un juego excesivamente fácil y que cuenta con disciplinas sin reto alguno, ni siquiera el hándicap humano.

Seis por casi dos

Sports Party cuenta con la peculiaridad de que sus 6 juegos son más en realidad, ya que varios de ellos se desdoblan en distintos modos, aunque podrían haber sido más y mejores.

Golf. El que más regusto deja a buen juego hasta que te das cuenta de que nunca te vas a pasar de fuerza, muchos hoyos se parecen entre sí y solo hay 9 de estos disponibles. Tampoco la arena penaliza tanto como estamos acostumbrados. Con controles por movimiento, da igual que inclinemos o no el Joy-Con, la trayectoria siempre será perfecta.

Tenis de playa. Se divide en partidos 1vs1 y 2vs2, siendo estos últimos bastante caóticos por el movimiento automático de los personajes. Era difícil hacer un tenis, que más bien es peloteo, aburrido, pero Ubisoft lo ha logrado con el peor minijuego del paquete, y eso es decir mucho.

Baloncesto. Cuenta con partidos de 2vs2 y concurso de triples. Los partidos son casi lo más divertido de este Sports Party, con mates imposibles, triples y toda la parafernalia, aunque falta el poder hacer quiebros y regates. Es la única modalidad que no acepta controles por movimiento, pero se le perdona, aunque eso sí, ojalá tuviera más pistas. No podemos decir lo mismo del concurso de triples, que se parece al de Wii Sports Resort menos en el manejo y aleatoriedad. Es muy probable que anotéis todos los tantos ya que el juego es excesivamente permisivo en todas sus modalidades de control y además no tiene selector de dificultad, porque tampoco hay CPU a la que batir. Además, os cansaréis de ver siempre la misma animación del balón rebotando en el aro, siempre igual porque va por raíles hacia la canasta.

Skateboarding. Carrera o puntos de control, aunque por las mismas pistas. En la carrera competiremos contra otros jugadores, humanos o controlados por la CPU, en 3 escenarios cuesta abajo que son el mismo circuito pero recortado; al menos cuentan con atajos que harán variar la partida, sobre todo si jugáis con amigos. El modo puntos de control consistirá en bajar por esas mismas 3 pistas (que es una troceada) pero a las que les han cambiado el nombre en un alarde de originalidad inesperado.

Frisbee. Un frisbee que va teledirigido al objetivo donde no hay distinción de fuerza o efecto alguno, al menos en su modo principal. Acierta en unas dianas que aparecen aleatoriamente en el suelo y reza por no caer en la que resta puntos. Su modo secundario, modo objetivo, obliga a usar los controles por movimiento y es lo mejor que le podría pasar. Es más, ojalá todo el juego estuviera pensado para usar exclusivamente este método de control. Deja el frisbee lo más cerca posible de la marca teniendo en cuenta, ahora sí, la fuerza y dirección.

Jet Ski. Compite en 5 carreras por soleadas playas (y una nocturna) mientras coges atajos, rampas e impulsores de velocidad en el juego que mejor luce gracias a un agua recreada de forma muy original y convincente. Ojalá pudiéramos salirnos de los límites en lugar de chocarnos con paredes invisibles y tampoco le habría venido mal un modo slalom o más variedad en los elementos que decoran los escenarios. Aun así, divierte.

Estos son todos los deportes a practicar tanto en Juega Ahora como en Campeonato, que consiste en rondas (de 3, 6 y 9) donde el azar decidirá quién elige la siguiente prueba, pudiendo incluso repetir si así lo deseamos.

La isla repetitiva

Que Sports Party se desarrolle en una isla limita su estilo visual, quedando relegado a la arena y al sol. Tampoco ayuda el hecho de que los circuitos, en las pruebas donde los hay, sean una sola pista dividida en piezas o que se reutilicen elementos para crearlos, como en las zonas de las motos de agua, donde os cansaréis de ver siempre la misma formación rocosa. Algo similar le ocurre al sonido, con unos efectos pobres y unas melodías alegres pero deslucidas y pobres en número.

También se repite contra quién jugamos si lo hacemos en solitario, ya que, aunque aparecen 8 personajes en la pantalla, la CPU seleccionará inexorablemente a los 3 primeros que dejemos libres.

Y no podemos olvidarnos de la mala idea de tener que dar siempre al botón de confirmar, tanto para entrar en una prueba, después ya incluso de la pantalla de carga, como para salir de ella. Un exceso de pulsaciones que hará que más de una vez os quedéis mirando esta pantalla previa al comienzo de la actividad por lo antinatural que resulta decirle que sí al juego otra vez.

Todo esto, unido a lo absurdamente sencillo de su control, buscando contentar a dos polos opuestos y no consiguiéndolo en ningún caso, o a lo desaprovechado que están los Joy-Con hacen que Sports Party cuente con unos valores de producción por encima de lo que ha acabado siendo jugablemente. Tampoco tiene recompensas que animen a jugarlo en solitario más allá de desbloquear ropa y complementos, pero es que esto no es un juego de moda sino de deportes.

Nota Revogamers

Un deslucido y breve recuerdo a Wii.

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Escrito por
Señor Bichos para ti.

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Marcos Catalán hace 2 semanas.

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