Revolgear Zero llega a Nintendo Switch como una propuesta pixelada dentro de un género tan clásico como saturado. El shoot ’em up lateral sigue encontrando refugio en la escena independiente y, sin grandes alardes ni promesas de revolución, este título apuesta por lo que mejor sabe hacer: ofrecer una experiencia directa, agradable y bien medida desde el primer disparo.
Un matamarcianos bien ejecutado
Desarrollado por Bikkuri Software, Revolgear Zero demuestra desde el inicio que entiende las bases del género. No pretende reinventar la fórmula ni competir con producciones más ambiciosas, pero sí situarse en una línea continuista y funcional, similar a lo visto recientemente en juegos como el simpático Platypus o el espectacular Drainus. La clave aquí está en el control y en cómo se siente a los mandos, algo que el título resuelve con bastante acierto.
Nuestra nave cuenta con dos tipos de armas principales que marcan el ritmo de cada enfrentamiento. La básica ofrece una ráfaga abierta, ideal para cubrir pantalla y eliminar enemigos desde distintos ángulos, mientras que la secundaria apuesta por un disparo más concentrado, tanto hacia delante como hacia atrás. No es un sistema especialmente profundo, pero sí lo suficientemente flexible como para adaptarse a las distintas situaciones que propone el juego.
A esto se suman las naves satélite que orbitan alrededor de nuestra nave. Estas no solo refuerzan el ataque, sino que también absorben parte de los disparos enemigos, cargando una barra de energía que permite lanzar un ataque especial devastador. Este movimiento, además de limpiar la pantalla, nos vuelve temporalmente invulnerables, funcionando como un salvavidas bien integrado que evita frustraciones innecesarias sin romper el equilibrio.
En Revolgear Zero el control es preciso y responde bien, y el feedback visual de disparos y explosiones resulta muy satisfactorio. No hay nada especialmente llamativo, pero todo funciona como debería, algo que ya es mucho decir en un género donde pequeños fallos pueden arruinar una experiencia que lleva funcionando desde hace décadas.
Variedad justa y rejugabilidad como apoyo
Los niveles presentan una estructura variada, alternando fases de scroll horizontal más cercanas al bullet hell con otras donde la cámara se desplaza marcado el diseño del nivel obligándonos a posicionarnos con cuidado para esquivar obstáculos y enemigos. Este planteamiento recuerda, de forma ligera, a clásicos niveles de la serie R-Type, aunque aquí todo se resuelve de manera más accesible y menos exigente.
El juego incluye cinco niveles de dificultad, pensados para adaptarse a distintos perfiles de jugador. Aun así, incluso en los modos más altos, el reto se mantiene dentro de unos márgenes bastante amables que no hace sentirlo imposible, reforzados además por un sistema de progresión que favorece la sensación de control más que la superación extrema con un buen número de tipos de armas por desbloquear.
En cuanto a modos adicionales, en Revolgear Zero encontramos un multijugador local para dos jugadores y un modo misiones con hasta 30 desafíos rápidos. Estas pruebas, que van desde sobrevivir durante unos segundos hasta eliminar enemigos bajo condiciones concretas, aportan variedad y se convierten en uno de los espacios donde el juego logra estirarse un poco más, especialmente en sus últimas misiones.
La rejugabilidad se apoya principalmente en el desbloqueo de las nuevas armas que compramos en la tienda y en la experimentación con distintas configuraciones. Aunque la campaña principal es breve —algo habitual en el género—, el juego invita a volver sin presión, más por disfrute que por ambición y que se disfruta especialmente bien en cualquier momento en formato portátil.
Versión del juego analizada: Nintendo Switch (1.0.0) jugada en Nintendo Switch 2



