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Análisis de Metal Max Xeno Reborn

Es fácil no conocer la saga Metal Max pese a que tenga una treintena de años a sus espaldas, pero es que tan solo Metal Max Xeno llegó a Occidente gracias a PlayStation 4 (no así a PS Vita, donde también está disponible en el mercado japonés). Ahora, Metal Max Xeno Reborn quiere mejorar a su versión primigenia (casi parece un juego nuevo, de hecho) y sobre todo darse a conocer entre el público del otro lado del globo con su propuesta RPG posapocalíptica.

Ármate

La raza humana está al borde de la extinción y todo por culpa de su propia creación, NOA, una inteligencia artificial desarrollada para ayudar a los humanos que no tardó en comprender que éstos eran el principal problema tanto para sí mismos como para el bienestar del planeta y decidió por tanto exterminarlos. Sí, no es la más original de las historias desde hace ya unos cuantos años pero nos vale para presentarnos una Tokio posapocalíptica y enterrada bajo un mar de arena sobre la que deambulan multitud de enemigos de todas las formas y tamaños, tanto vistos en anteriores entregas como nuevos. Un poco como lo que vemos en las primeras horas de Shin Megami Tensei V pero un par de escalones por debajo en cuanto a poderío gráfico y también en cuanto a exploración de los escenarios se refiere. Aunque no nos equivoquemos, porque en Metal Max Xeno Reborn se ha puesto mucho empeño en unos paisajes donde ver edificaciones reconocibles y donde la exploración será una constante, aunque nos hará poca gracia eso de encontrarnos con muros invisibles que lastren así la sensación de libertad.

Metal Max Xeno Reborn no es un juego de mundo abierto sino que es un juego con zonas amplias aunque pasilleras interconectadas; la opción fácil para narrar mejor y más ordenadamente unos hechos que, por otra parte, tampoco tienen la grandilocuencia que por momentos esperamos, pero que sí tienen dejes de genialidad aquí y allá, ya sea en forma de diálogos entre los personajes, algunos bastante subidos de tono (también pasa con algunas ilustraciones), o de las notas que encontraremos en los cadáveres de los otrora supervivientes de otras zonas alejadas de nuestra base, último reducto de la humanidad y desde donde nos avituallaremos y construiremos tanto el grueso de nuestras relaciones con los demás como armamento para nosotros mismos o para nuestros vehículos (tanques y otros), los grandes protagonistas del juego.

Como buen RPG, aquí encontramos unos combates que se desarrollan por turnos, pero que se han agilizado con un sistema híbrido que podrá recordarnos al visto en, por ejemplo, Xenoblade Chronicles, salvando las distancias. Hay ataques con metralletas, cañones y armas especiales cuando vamos montados en un vehículo, y de corto y largo alcance cuando vamos a pie, pero ahí no acaba la cosa. El sistema de progresión del personaje nos permite aprender distintas habilidades, tanto curativas como ofensivas, y también podremos usar objetos tanto en ataque como en defensa. Los vehículos, personalizables al gusto, se mejoran en el garaje de la base, y podremos crear auténticas bestias con además ataques elementales, defensas activas y mucho más, siempre que nos deje el límite de peso, claro. Es el único límite, ese y los materiales necesarios para construir un tipo de arma, chip o motor, por lo que habrá que explorar bien y combatir, ya sea contra enemigos normales o contra los más inspirados jefes, también tanques con forma de animal (no siempre) de los que, por fortuna, a veces podremos huir.

Esta es casi una máxima en Metal Max Xeno Reborn, y es que hay que tener muy claro que lo principal es sobrevivir y avanzar. Ya volveremos a encargarnos de ese jefe del tamaño de un edificio y volador más adelante, quizás cuando hayamos encontrado a otro personaje y todos llevemos tanques y los hayamos modificado lo suficiente. Por suerte caer en combate no penaliza demasiado y lo que haremos será volver a la base, donde además recargaremos munición. El problema son los tiempos de carga, porque es algo que haremos mucho (no solo morir, también volver a la base a por armas o mejoras) y acaba siendo tedioso (y también parece un poco tramposillo). Es algo que además facilita el que haya puntos de viaje rápido por doquier, tanto en la superficie como en el subsuelo.

Sí, la acción se desarrolla principalmente en la superficie arenosa de una Tokio arrasada, pero también dentro de algunos túneles, párquines subterráneos, edificios medio en ruinas… Dan algo de variedad al marrón de la superficie y la agradecemos porque puede ser una de las mayores pegas del juego: lo repetitivo que es. Visualmente mucho, y también en mecánicas. El sistema de combate es bastante bueno, pero no está bien explicado, y cuando aprendemos a jugar realmente bien descubriremos que todo se basa en un intercambio de golpes para ver quién la tiene más grande (la vida). Más allá de que a unos enemigos les afecte más un tipo de disparo (de fuego, sónico…), al final podemos quedarnos quietos frente al oponente viendo cómo recibe él y cómo hacemos lo propio nosotros. El quid de todo está en el equipamiento, dejando, por desgracia, bastante de lado la estrategia. Una pena, porque el sistema, grosso modo, es muy bueno, pero no termina de brillar. 

Más allá de todo esto, Metal Max Xeno Reborn tiene varios detalles que lo convierten en un título notable, con una banda sonora muy destacable que también recordará a algunas obras de Monolith, una vez más salvando las distancias. Este renacer ha hecho que estemos casi ante un juego nuevo al que le ha sentado de maravilla el nuevo aspecto visual, menos cartoon, y las nuevas opciones jugables, que añadirán un toque activo que tanta falta le hacía en su momento.

metal max xeno reborn

No es el mejor RPG de la máquina y además viene en inglés, tampoco tiene la mejor historia del mundo pero sí unos personajes con los que encariñarnos, y su sistema de combate, aunque sólido, podría ser mejor; y sin embargo me alegro de haber descubierto este juego, seguro que vosotros también lo hacéis si le dais una oportunidad.

Resumen
Un juego que sorprende pero al que hay que perdonarle algunas cosas. A veces repetitivo, su sistema de combate es bueno y podemos automatizarlo. Le faltan tutoriales más interactivos. En inglés. Personalizar tanques es una gozada, así como su banda sonora.
7.5
Bueno
Escrito por
Señor Bichos para ti.

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