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Análisis de Diablo II Resurrected

Vivir en el pasado es una de las grandes normas del ocio audiovisual en los últimos años, con una gran canitdad de remasterizaciones, remakes o reboots. Sin embargo, hay casos que destacan más que otros porque el título de origen tenga un legado mucho mayor, como es el caso de este Diablo II Resurrected. Ahora, no solo tenemos de vuelta un título que marcó época, sino que además es jugable en una consola Nintendo por primera vez.

Diablo II is back

Diablo II nos sitúa tiempo después del primer título de la serie, en la que un preso le cuenta a Tyrael cómo el protagonista del mismo sufrió unos cambios inesperados, mientras que nosotros por nuestra parte seguimos los pasos del mismo con un guerrero (con clase a elegir) mientras derrotamos a Mephisto y a otros demonios mayores. En esta ocasión se integra también la ya conocida expansión Lords of Destruction, que cuenta el epílogo de la historia y nuestra lucha con Baal, además de incluir un nuevo mapa y otras mejoras, que convierte al título en uno con cinco actos y más de 20 horas de duración.

A nivel jugable estamos ante un título action-rpg con perspectiva isomética y escenarios procedimentales (antes de que estuvieran tan de moda) en los que hay muchos enemigos, tesoros que recoger y misiones que realizar. Todo ello acompañado de niveles de experiencia, ítems que equipar, compañeros de viaje para contratar y muchas habilidades dentro de un árbol bastante variado que permite que cada clase de personaje tenga tres ámbitos, aunque siempre es mejor potenciar las que más vayamos a utilizar.

Cada clase muestra muchos cambios a la hora de jugar, y eso se nota no solo en sus habilidades y velocidad, sino en que algunos enemigos nos resultarán muy sencillos con unos personajes pero muy complicados con otros y viceversa. Para suplir nuestras desventajas cobra importancia el equipo, que cuenta también con diferentes categorías y la posibildiad de engarzarle runas de mejora. En definitiva, una gran cantidad de opciones para personalizar y mejorar a nuestro personaje para un viaje algo complejo (y muy difícil en su segunda vuelta).

Una leyenda, ahora portátil

Al pasarlo a botones, la cosa ha cambiado, con una opción para tener a mano varias habilidades y pociones a solo un botón de distancia, pero en el movimiento si que es más lento con el stick. También son lentas las cargas y es que, aunque no son muy abundantes, cuando hay una se nota bastante. También hay que destacar que es necesario vincular nuestra cuenta de Nintendo a una de Battle.net para jugar, algo que puede no agradar a todo el mundo, aunque quizás se puede entender para el multijugador cruzado (solo online mediante salas).

El título es adictivo como él solo, y hay mejoras en el inventario, alforja y recogida más rápida de objetos. Todo funciona bastante bien y si bien es cierto que los movimientos especiales lucen menos que en su secuela, todo aquí es mucho más rol, y el progreso de cada habilidad, pieza de equipo o misión cumplida se nota mucho más. Hay acción a raudales, pero no estamos ante un dungeon crawler pseudo hack ‘n slash en esta ocasión.

No se puede hablar de esta remasterización sin hablar de su nuevo apartado audiovisual. Si bien la cámara se mantiene, se ha retocado todo para que luzca como un juego actual, desde el HUD hasta cualquier detalle del escenario. Donde más se nota es en la iluminación, con un juego de sombras muy bien trabajado, pero manteniendo la ambientación sombría y siniestra que siempre caracterizó a esta entrega. Además, todas las secuencias de vídeo se han rehecho y cuentan con una valores de producción muy altos, así como la música, que mantiene lo ya conocido pero con mucha más calidad

Diablo II Resurrected es una remasterización hecha con mucho cariño (pero que como mucho juego nuevo tiene una fuente pequeña), y quizás la mejor manera de llevar el título a consola sin tener que rediseñar toda la interfaz y jugabilidad. Es cierto que su ritmo no es el propio de los juegos de hoy, pero ha envejecido bastante bien. Y si queréis ver el juego con el estilo gráfico original, con un solo botón puede cambiarse al estilo retro.

Resumen
Una remasterización muy bien hecha, aunque con limitaciones derivadas del paso de los controles a consola, con algunos tiempos de carga altos y la obligación de tener una cuenta de Battle.net para jugar.
8.5
Notable
Escrito por
Pikmin de nacimiento y strawhard de corazón, colecciono monedas DK por diversión.

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