Si eres un jugador con cierto tiempo en el mundillo, el modo Subemisario Espacial de Super Smash Bros. Brawl y el modo Aventura de Super Smash Bros. Melee te sonarán. Con eso en mente, un poco de Kirby’s Adventure por aquí, un poco de Donkey Kong Country por allá y un sistema de combos con un medidor a lo Devil May Cry... tenemos Decline’s Drops. Si a todo eso le sumamos que, salvo el apartado sonoro, todo es obra de una sola persona, encontramos una carta apasionada que se traduce en una pequeña joya independiente.
Un mundo consumido y una marioneta enfurecida
El mundo ha sido consumido por una lluvia que está convirtiendo a los animales y plantas en algo terrorífico, y nuestra heroína, Globule, decide poner fin a esta calamidad acabando con las cabezas de la hidra que ha sido la causante de esto. La historia es un hilo conductor para darle sentido a la aventura y explicar un poco la ambientación de los niveles (la acción de la contaminación en el mundo), pero aquí hemos venido a jugar y eso es lo importante. Nos llega con textos en inglés y francés, eso no evita que podamos meternos de lleno y pasar un buen rato.
Porque lo importante de Decline’s Drops es la jugabilidad, a pesar de que hay un buen trabajo en darle trasfondo y sentido a toda la ambientación, coleccionables y jefes. A la hora de jugar estamos ante un plataformas en el que podemos elegir las fases desde un mapa. Cada uno de estos niveles tiene una serie de coleccionables algo escondidos en forma de corazón roto y una llave que nos permite participar en una carrera bonus para desbloquear colores para las protagonistas (sí, en plural, porque podemos desbloquear a alguien más cumpliendo ciertas condiciones con su propio moveset).
Con Smash Bros en mente, vamos a desgranar las habilidades de nuestra heroína. Tenemos salto, doble salto, escudo y esquiva en el aire o suelo, movimiento diferentes según la dirección pulsada en aire o tierra y ataques Smash que podemos usar con la combinación de stick y botón (o bien con un atajo rápido en el stick derecho). Lo bueno de todo es que tenemos mapeo de botones por lo que podemos adaptarlo a nuestro estilo y sí, darle uso al mando de GameCube también. Y las animaciones de cada movimiento son lo que esperamos dada la inspiración principal de esta aventura.
En Decline’s Drops no hay mecánicas o habilidades nuevas que vayamos obteniendo conforme avanzamos, ya que nuestra capacidad es siempre la misma, pero eso no evita que haya muchas dinámicas diferentes que sí se van introduciendo en los niveles y se van perfeccionando, como rebotar en algunas superficies al golpearlas, zonas submarinas, raíles para moverse rápido y pequeñas zonas que requieren que hayamos corrido un poco para así lanzarnos a toda velocidad para romper un muro (a lo Super Metroid). Hay muchos detalles que se van mostrando, y aspectos que están ahí para los más “puretas”, como el Wave Dash.
Decline’s Drops no para de crecer
Como plataformas funciona bien, y como juego de combate, dada su inspiración también. No podemos pedir el nivel de complejidad de un juego de combos variados a lo hack n’ slash porque no hay habilidades nuevas y todo busca lo intuitivo, pero a pesar de ello hay un buen trabajo en mostrar combates que se sientan simpáticos, con un cierto número de enemigos y que se dan tanto en “arenas” como en nuestro paseo plataformero, además de las luchas contra jefes que suponen una dificultad algo mayor. Y hablando de dificultad, no hay modos, pero sí una especie de viales que podemos comprar para darnos alguna mejora o crear modos más o menos fáciles para avanzar.
El diseño de niveles hace algo que casi nadie se atreve a hacer, y es que es posible volver atrás siempre, incluso cambiando de “salas”. Puede parecer algo sin importancia, pero seguro que en muchos juegos habéis ido por uno de los dos caminos que había, por si era el secundario y ya no podéis volver atrás y os toca repetir el nivel. Aquí eso nunca pasa, e incluso en la meta podemos hacer backtracking si nos hemos dejado algo o bien para explorar y analizar el nivel, algo útil por si nos interesa posteriormente el modo contrarreloj para superar los tiempos que están propuestos para ello (algo que requiere cierta dedicación).
Ese diseño de niveles también está cuidado para ser progresivo en lo que puede hacerse dentro de él, puliendo y aumentando la dificultad de las dinámicas que ofrece. Quizás para el más puro de los fanes de plataformas estos niveles pueden ser algo largos, pero lo compensa con buenos secretos y con una satisfacción al completarlos. Este juego tiene ese toque que hace que quieras jugar más porque todo responde muy bien, aunque su estructura de fases permite también sesiones más cortas y separadas. En lo visual, todo sorprende para bien con su estilo de animación francesa (podríamos pedir más detalle en fondos, pero no estamos ante una gran producción) y de hecho deja a otros juegos de más caché económico por debajo. La música por su parte, si bien tiene momentos en los que brilla absolutamente, tiene muchos en los que es un acompañamiento ambiental sin más, y quizás nos hubiera gustado escuchar más veces melodías un poco más vinculadas a la acción, pero eso es apreciación subjetiva.
Decline’s Dropspuede completarse en el tiempo que tú quieras. Un speedrunner puede hacerlo en poco menos de dos horas, un jugador que va a ritmo constante sin explorar más de la cuenta en 5 y el jugador que mira todo con detalle puede irse a la decena sin problemas, todo ello sin contar el tiempo dedicado a contrarreloj. Experimentar con sus personajes, viales y la tienda también es algo que esta ahí para alargar el tiempo, por lo que vamos a tener una duración más que correcta para que no dure un suspiro y no se vuelva algo muy alargado artificialmente. Sin duda, estamos ante uno de los grandes tapados del año y que se merece más atención de la que ha tenido.
Versión analizada: Nintendo Switch (1.0.1) jugada en Nintendo Switch 2

