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Análisis de Cuphead

Siempre es de agradecer la búsqueda a través de los videojuegos de algo que transcienda a la igualmente merecedora diversión, siendo en el caso que nos ocupa rendir homenaje a toda una época. Ni más ni menos que los convulsos años treinta. No se trata de dar forma a una mirada nostálgica cargada de la melancolía propia de quién piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor. Consiste en fusionar la actual vanguardia con lo que en su día también lo fue, hacer que algo que en su momento marcó a un generación evoque en las personas cada vez más ajenas a ello parte de ese aroma. Eso es lo que hace y consigue Cuphead, de una manera que ahora francamente cuesta recordar en otras propuestas.

Dos son sus protagonistas y dos también los hermanos detrás de estas tazas. Un dúo que en su búsqueda de este sueño, que comenzó allá por 2010, llegaron a hipotecar sus casas con tal de hacerlo realidad. Hace dos años finalmente se puso a la venta para PC y Xbox One, logrando sin lugar a dudas el reconocimiento de la comunidad. Ahora le ha tocado el turno a Nintendo Switch, donde no solo llega con todos los contenidos que en el resto de plataformas, sino que directamente incorpora la importante actualización prevista en ellas el mismo día de su lanzamiento.

¿Cuánto hemos cambiado?

Se nos hace imposible hablar de Cuphead sin empezar abordando su cuidadísimo trabajo artístico. En pantalla somos constantemente testigos de uno diseños completamente inmejorables en los que no faltan las animaciones exageradas tan características de antaño y otros detalles. Todo ubicado tras el velo de granulado y suciedad que consigue terminar de hacernos pensar que contemplamos una cinta clásica. Claro esto, no han escatimado tampoco en detalles y referencia a personajes de la época, muy claramente reconocibles, como Betty Boop, Bruto o Mickey Mouse.

Pero no es solo su aspecto visual lo único que reluce al hablar de su recreación, el trabajo sonoro se encuentra a su misma altura. Y es que desde la propia pantalla de inicio ya es posible advertirlo. Ahondando en el notable trabajo en sonido, encontramos en la música otro derroche de medios gracias a la obra de Kristofer Maddigan y un equipo de 40 músicos. Ellos nos regalan una banda sonora absolutamente a medida que igualmente bebe de los estilos que marcaron la época. Algo que se traduce en piezas de jazz, swing o incluso un cuarteto de barbershop.

Es posible que los menos familiarizados con las obras de animación anteriores a los setenta no lo sepan, pero la presencia en Cuphead de elementos como el juego, tabaco o alcohol no responden a un enfoque hacia el público adulto. Allá por los años treinta estos tenían una usual y fehaciente presencia en los dibujos animados que hoy han hecho posible este título. Algo que junto a otros elementos polémicos transmitidos a través de ellos han llevado por ejemplo a que Warner Bros. coloque una advertencia en dichos cortos advirtiendo que son «producto de su tiempo«. Un claro signo de lo que hemos cambiado, para bien. Su presencia aquí ofrece también un ejercicio de mirada crítica al pasado.

Cuphead Nintendo Switch

Vendiendo el alma al diablo

Prometemos no mentar más lo vistoso de Cuphead, si bien es digno merecedor de acaparar el primer foco de atención. Toca por ello el momento de quitar el envoltorio y comprobar cuánto puede dar de sí.

La aventura de nuestra caricaturesca pareja da comienzo en medio de un casino. Cegados por la avaricia, Cuphead y Mugman caen presos de los tejemanejes del mismísimo diablo y el perverso Rey Dados, quienes los tientan y endeudan. Su objetivo, y consecuentemente el nuestro, pasa por acatar sus ordenes para saldar la cuenta, escondiéndose tras ello un vil plan. Un historia muy simple, pero con un mínimo de personalidad, a la que ciertamente habría sentado bien un mayor calado.

Ya sea solo o acompañado, avanzamos bajo una vista aérea por un mapa desde el que nos adentramos en las misiones, las cuales dan paso a una jugabilidad repleta de acción de perspectiva lateral. Evidentemente, conforme estas son completadas abrimos camino a nuevas rutas del mundo y por el camino quedan también conversaciones con otros personajes y algunos elementos ocultos.

Cuphead Nintendo Switch

Predominan sobre todo las fases contra jefes por tierra y aire, en estas últimas transformados en avión. Es preciso recordar que estos enfrentamientos fueron la razón de ser de Cuphead. Concepción que debido a su reticente recibimiento al ser anunciado llevó a sus responsables a sumar los denominados niveles run & gun, donde recorrer escenarios sorteando obstáculos y disparando a diestro y siniestro. Un hecho que, dicho sea de paso, nosotros acogimos con gusto.

No obstante, pese a sentir cierta predilección por adentrarnos en estas fases de plataformas, al poco se acabo invirtiendo la tendencia. Y es que es justo aquí donde encontramos un inesperado punto negativo. Pues es bastante palpable en el resultado final su enfoque original, derrochándose la mayor parte de su creatividad y peso en cuanto rodea a los jefes.

Un día en las tazas

Otra de las banderas de Cuphead es su exigente dificultad, obedeciendo la duración directamente a ello. De manera general, cualquier fase puede no llevar más de un par de minutos en completarse, sin embargo van a ser decenas las veces que la repitas. El porqué se encuentra en los frenéticos ataque de los enemigos que ponen a prueba tu coordinación y los limitado e irrecuperables puntos de vida en cada intento. Basta con dar un paso en falso para tirar todo al traste y regresar al inicio.

Cuphead Nintendo Switch

Pese a lo estresante que suene esto, la realidad está muy lejos de ello. Para empezar, los combates contra los jefes finales disponen de dos dificultades, sirviendo la primera como una perfecta toma de contacto. Además, la citada brevedad hace que no tengas la sensación de perder demasiado el tiempo y avance. Mientras que, por otro lado, su libertad para probar suerte en otra misión permite darte un pequeño respiro, además de conseguir un extra de motivación. Ni que decir tiene que su control es una auténtica delicia, sintiéndonos siempre absolutamente responsables de las derrotas.

En relación con ello, disponemos de un pequeño y necesario sistema de progresión. A través de la tienda y unos determinados retos, puedes conseguir nuevos tipos de disparos, ataques especiales y amuletos. No es algo baladí. La selección correcta del equipamiento es un aspecto fundamental para lograr vencer a algunos jefes. Conllevan suculentas ventajas como, por ejemplo, incrementar la vida a costa del ataque o realizar disparos potentes a larga distancia.

Unos engranajes que, pese a su simpleza, no le hacen perder nunca el ritmo a Cuphead, ya sea por agotar la formula o flaquear el ánimo del jugador tras algunos jefes especialmente exigentes. Siempre consigue animarte a avanzar para seguir descubriendo más. Lo que más influye en ello es su absoluta variedad de escenarios y personajes, encontrando las situaciones más típicas de la época sin caer en clichés.

Cuphead Nintendo Switch

La constatación de un clásico intemporal

Respecto a la vida más allá de su historia, una vez concluida sigue la diversión. Por un lado, queda buscar algún secreto que haya podido quedar olvidado, mientras que por otro puedes seguir jugando en una mayor dificultad y buscar mejores puntuaciones. Para ello juega un gran papel su sistema de logros — incluso se espera compatibilidad al respecto con Xbox Live —, que cumple su cometido a la hora de incentivarte a seguir superándote y explorando.

Al remarcar la existencia de una dificultad a tener en cuenta, unos pueden verlo como un aliciente mientras que otros con miedo, una brecha que se acentúa en el cooperativo. Es por ello que no acudas aquí esperando un cooperativo al estilo de otras propuestas enfocadas a un público más familiar y que disfrutar con cualquier jugador, sin importar su destreza o paciencia. No obstante, en caso de contar con una compañía dispuesta a plantar cara al diablo, la experiencia es realmente efectiva.

La comparativa a nivel técnico con las otras dos versiones no requiere mayor dilatación, pues no es posible encontrar diferencias o recortes. Ya sea desde la pantalla portátil o desde el televisor, la experiencia es inmejorable y no plantea el dilema de elegir entre mayor rendimiento o jugar en donde quieras.

Cuphead Nintendo Switch

En líneas generales, con Cuphead asistimos a una auténtica lección magistral de combates contra jefes finales. La variedad de estos, con unas mecánicas y diseños tan variados como característicos, lo hacen absolutamente único. Pero no es un juego destinado a los que busquen una sosegada experiencia; algunos momentos pueden llevarte a perder la noción del tiempo intentado superarlos. De igual forma, hay que tener en consideración que su duración no cuenta con el mismo acierto que el resto del conjunto, aunque sí que resulta ser como mínimo lo exigible.

Resumen
Las primigenias obras de animación se convierten en videojuego, plantándonos un clásico envenenado e imprescindible. Marchando dos cortos bien cargados.
9
Genial
Escrito por
Player, amiibo de mis amiibo y miembro 1999 del club de fans de John Boy.

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Wences A. Machado hace 1 mes, 1 semana.

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