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Análisis de A Gummy's Life

El estudio español EP Games ha traído a la eShop de Nintendo Switch A Gummy’s Life, un brawler basado en las físicas, unos escenarios cambiantes y la viscosidad de las chucherías mejor animadas y con más mala leche que hayamos visto nunca.

Dulce sed de sangre

O de jugo más bien, porque eso será lo que suelten los 13 personajes desbloqueados de inicio más otros 4 que habremos de desbloquear jugando.

A Gummy’s Life es, básicamente, un juego de peleas donde podremos vencer de varias maneras, como son echar a los rivales de los escenarios, acabar con ellos a golpes, o dejar que sea el propio mapa o arena la que haga el trabajo por nosotros.

En la piel, o lo que sea, de una gominola, ya sea una botella de Coca-Cola, un osito, un regaliz, un melón (desconocemos si de chicle por dentro) o similar, azucarados o no, tendremos que disputar combates a puñetazos, cabezazos y patadas para, y esto será lo más habitual, echar a nuestros adversarios del ring en combates a 4 jugadores (aunque la cifre puede ascender hasta 8) ya sea en solitario o por equipos.

La gracia de A Gummy’s Life, una de las varias que tiene, es que los controles se asemejarán más a los de Human: Fall Flat que a los de cualquier juego de peleas al uso, lo que también conllevará que las físicas serán un elemento muy a tener en cuenta, así como la posición de nuestras extremidades al atacar o que nos ataquen y nuestra viscosidad.

Para lograr tirar a nuestros contrincantes lo más normal será noquearlos primero y arrastrarlos después, o pegarles una satisfactoria patada si están tendidos en el suelo que los arrastre por el escenario. Si somos muy viscosos agarraremos mejor a otros jugadores o nos sujetaremos a las partes del escenario, muchas de ellas móviles, todo ello con el objetivo de ganar una posición o de no morir. Además de la viscosidad, cada personaje cuenta con otros dos parámetros a tener en cuenta como son su fuerza y su defensa, y es que, por lógica, una nube no puede pegar igual que un tiburón, ¿verdad?

Todo es así de loco en un juego donde los escenarios tienen casi tanto protagonismo como sus personajes protagonistas.

Contamos con 15 mapas ya de inicio, divididos a su vez por tamaños, S, M, L y XL, y todos ellos son interactivos de una forma u otra, y siempre tendrán el objetivo de acabar con nosotros, directa o indirectamente. Así, nos las veremos en un flan gigante que se va viendo invadido por el caramelo, una calle al más puro estilo Frogger, un ring hasta arriba de trampas, un tren que va pasando por arcos y túneles, un rascacielos que va perdiendo partes, un panal que sucumbe poco a poco a nuestro peso o una rampa con piedras rodantes que ni las de Indiana Jones en En Busca del Arca Perdida, entre varios otros.

Gusto por los modos

A Gummy’s Life tiene varios modos, parecidos pero diferentes, que no variarán la forma de jugar pero sí pondrán un granito de variedad tan necesario en juegos de este estilo.

El primero y principal será el clásico todos contra todos, donde hasta 8 jugadores, ya sea en la misma habitación o en línea, pelearán por ser el último en pie, pudiendo elegir, como en el resto de modos, en qué arenas hacerlo. En su modalidad online existirá la posibilidad de jugar una partida aleatoria o de crear una sala privada, desgraciadamente no hemos encontrado a nadie en ninguna de nuestras tentativas; una verdadera lástima y algo que no parece vaya a cambiar nos tememos.

Le sigue Rey de la colina, donde nuestro objetivo, además de evitar las acometidas de los rivales y de intentar noquearles, será el de recoger 5 de las nubes que irán apareciendo por el escenario aleatoriamente.

En Patata caliente una luz mortal escogerá a uno de nosotros convirtiéndonos en bombas andantes. Si tocamos a un contrario le pasaremos esta condición, pero no creemos que estén por la labor de cargar con el peso por las buenas…

Azúcar y conclusiones

Pese a haber sido desarrollado por tan solo 3 personas, lo cierto es que A Gummy’s Life está enormemente cuidado en casi todos sus apartados técnicos. Las chucherías parecen lo que son, hay variedad, y todas ellas cuentan con 10 colores distintos, contando asimismo glaseados o coberturas de azúcar en grano. Y lo mismo podríamos decir para sus 15 escenarios, totalmente transformables casi todos ellos, con movimientos de cámara y partes móviles. Aunque todos pecan de tener unos fondos poco inspirados.

Los movimientos son iguales para todas, cierto, pero es algo inherente a su sistema de juego basado más en las físicas que en los movimientos per se o en los combos. A veces, eso sí, hemos notado un cierto retardo entre la orden y la acción, sobre todo al tratar de agarrar o de saltar. En los primeros niveles de dificultad no hay problema, pero luego…

Sonoramente cada nivel cuenta con su propia melodía, algunas mejores que otras pero ninguna realmente memorable. En los efectos de sonido es donde más se hecha en falta cierta variedad, limitándose nuestros golpes, manejemos a quien manejemos y pequemos a quien peguemos, al mismo sonido onomatopéyico de viscosidad.

Pese a estos pequeños y más que perdonables fallos técnicos, que se unen, eso sí, al hecho de que su mecánica pueda no entusiasmar a todos (hay que aprender, más que a jugar, a cómo se comportan las físicas), y a que su online está totalmente desierto, A Gummy’s Life es una apuesta fresca dentro de un género en el que parecía difícil innovar.

Sus personajes y sobre todo sus escenarios harán que, si sois varios, disfrutéis de un juego que se habría favorecido enormemente de una buena promoción, porque mimbres no le faltan.

Nota Revogamers

Un caramelo al que le faltan azúcar y jugadores.

7
7
Bueno
Escrito por
Señor Bichos para ti.

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Marcos Catalán hace 5 días, 17 horas.

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