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Análisis de Crash Bandicoot 4: It’s About Time

En octubre se cumplen 23 años del estreno de Crash Bandicoot 3: Warped, él último título de la franquicia con el sello de Naughty Dog. Mucho ha llovido desde entonces. Si bien han seguido llegando nuevas entregas, ninguna perteneciente a la serie principal, todas ellas lo han hecho de manera muy desapercibida, condenando al popular marsupial a un injusto ostracismo. Sin embargo, en 2017 esta situación cambió con el estreno del nostálgico remake Crash Bandicoot N. Sane Trilogy en PlayStation 4, que un año más tarde se convirtió en multiplataforma y llegó a Nintendo Switch. Cabe recordar que Crash no se convirtió por poco en la mascota oficial de PlayStation, por lo que esta llegada sorprendió a no pocos. Sea como fuere, Activision finalmente revisó los números y los buenos resultados alcanzados le valieron para lanzarse a por la añorada cuarta entrega. Si bien esto se materializó hace solo unos meses con Crash Bandicoot 4: It’s About Time, no ha sido hasta ahora cuando esta se ha publicado en Nintendo Switch.

Un regreso que pese a las elevadas expectativas consiguió cumplir y ofrecer cuanto se le pedía a un nuevo juego de la serie numerada, que no es poco. Toys for Bob ha conseguido un juego tremendamente divertido pese a contar con algunos aspectos mejorables. Sin embargo, si algo ha despertado la atención de la comunidad es el desafío técnico de su adaptación a la consola híbrida, del cual no podemos estar más conformes, siendo este uno de esos ejemplos de buen hacer al respecto y que se une a una lista que ojalá fuese más extensa.

Una cuestión de tiempo

Si por algo se trata de un nuevo capítulo, es por la continuidad que este sigue respecto a los tres originales y no nos referimos solo a su argumento. Es por ello que no esperes descubrir una revolución en ninguno de sus aspectos, más allá de los gráficos, que ejemplifique todos los avances que ha vivido la industria en general y este género en particular. En absoluto se trata de algo negativo, pues lo que tenemos es un producto realizado con mucho cariño y respeto, al que no le tiembla el pulso al imaginar lo que deberíamos haber visto muchos años atrás.

En primer lugar, en su historia vuelven a participar viejos conocidos. Los villanos Neo Cortex y N. Tropy han vuelto a las andadas, esta vez para dominar el multiverso. Los hermanos Crash y Coco Bandicoot vuelven con ello a meterse por medio de sus planes para pararles lo pies, siendo necesario reunir cuatro máscaras cuánticas. Si ya has jugado a los anteriores sabrás que no hay nada especial que esperar al respecto. Eso sí, las animaciones que nos van narrando la historia se sobreponen a su simpleza y la dotan de un mayor encanto.

La jugabilidad, aunque incluya alguna que otra novedad destacable, mantiene la misma base. Estamos ante un plataformas cuyos niveles se basan en avanzar de manera lineal hasta alcanzar la meta, combinando estos diferentes tipos de mecánicas y perspectivas. Esto quiere decir que no faltan los clásicos momentos en los que corremos hacia pantalla huyendo de un enemigo, nos subimos a un vehículo o peludo compañero o avanzamos por raíles o de manera lateral. Todo ello con el mismo buen sabor que los originales, aunque los jefes finales resultan el pedazo más amargo, ofreciendo unos niveles bastante descafeinados y poco o nada memorables.

Crash Bandicoot 4: It’s About Time

Pero como no podía ser de otra forma, no faltan añadidos sustanciales. El principal se encuentra en el uso de las máscaras cuánticas, que otorgan poderes clave para avanzar en los niveles. Eso sí, estas solo pueden usarse en determinados momentos, cambiando por completo la tónica habitual al hacerte integrar estas nuevas funcionalidades. Tenemos así, por ejemplo, la mascara Lani-Loli que permite alternar objetos entre dimensiones haciendo que estos aparezcan o desaparezcan con pulsar un solo botón. Además, el otro aspecto más destacado está en el uso de nuevos personajes. A diferencia de los hermanos marsupiales, idénticos en jugabilidad, estos disponen de habilidades únicas que suponen un auténtico soplo de aire fresco.

El nuevo universo de Crash Bandicoot

Si jugasteis a los remakes o estuvisteis al tanto de su desproporcionado desafío en algunos escenarios, debido a la actualización de sus diseños, ahora no hay nada que temer. No solo se ha tenido esto en cuenta, desapareciendo esos desquiciantes y milométricos saltos, sino que se ha dotado de ciertos elementos que evitan muchas de estas situaciones. Uno de los que más llama la atención es un indicador en el suelo a modo de sombra señalando el lugar en el que va a caer el personaje, lo cual nos ha evitado muchos enfados dada la perspectiva del juego. De hecho, y ya que hablamos de ello, no hay situaciones que puedan desencadenar en berrinches. Por todo ello, en general el avance supone un reto justo y que es incluso a medida, ya que del jugador depende el si quieres tener un sistema de vidas clásico o reaparecer en el último punto de control con independencia de las muertes.

El mayor desafío de Crash Bandicoot 4: It’s About Time se encuentra en los retos opcionales que plantea cada nivel, haciendo que su rejugabilidad sea muy atractiva. En todos ellos tenemos por delante la posibilidad de reunir hasta seis gemas por cumplir determinadas condiciones, como no morir más de un número de veces o conseguir todas las cajas. Tampoco falta el clásico modo contrarreloj en cada uno de ellos con otro tipo de coleccionables. Aunque a lo mejor no llame la atención a priori, has de saber que solo reuniendo todas las gemas de un mismo nivel desbloqueas un determinado atuendo, algo que desde luego puede ser el aliciente necesario para reintentar unas veces más alguna que otra fase. Nosotros hemos de confesar que ya desde el primer momento nos hemos detenido en ello más de lo que pensábamos solo por vestir de gallina a Crash. Aunque este nivel de exigencia, en especial el romper todas las cajas, a veces te puede suponer un chasco, ya que tras un rato recorriendo pausadamente el nivel descubres que te han faltado unas pocas cajas de las cientos que hay y te toca volver al principio. De esta forma, si bien superar el juego no supone un problema, el buscar desbloquear todos los contenidos dispara su duración.

Crash Bandicoot 4: It’s About Time

Y ya que mencionamos la rejugabilidad, no podemos obviar las fases bonus y el multijugador. Las primeras te retan a pequeñas fases desafío, como superar un nivel saltando entre cajas. No son muy creativas en este sentido, pero al menos rompen la rutina. Mientras que el multijugador, local, nos ha llamado la atención ya que tanto en su opción cooperativa como competitiva se basa en pasar el mando a un segundo, tercer o cuarto jugador para que te alcance. No esperes que los diferentes personajes coincidan en pantalla. Con todo, se trata de una opción que es de agradecer y que encaja mucho más con su jugabilidad, pues los escenarios no están pensados para lo otro.

Técnicamente más que a la altura

Si con los remakes ya quedaban patentes las limitaciones de la consola híbrida, ahora con una entrega completamente nueva la situación no es más favorable. No obstante, esta adaptación nos ha llamado mucho la atención. En primer lugar, si bien nada más iniciar el juego saltaron las alarmas con unas descuidadas animaciones de los logos de Activision y Toys for Bob, los primeros minutos de juego nos confirmaron un trabajo muy especial al respecto. Es innegable que se notan las diferencias, pero no le pesan. La causa está en que en lugar de acudir a los cambios más habituales y sencillos para traerlo a Nintendo Switch, han modificado numerosos elementos para garantizar una experiencia lo más óptima posible. Y es que sus responsables saben que no se puede acudir a la casa de Mario con un plataformas de cualquier manera. Por ello nos encontramos diferencias hasta en los diseños, asemejándose los de Nintendo Switch a lo que podría ser una versión más cartoon. Todo ello sin descuidar la experiencia en modo portátil, a sabiendas de que este puede ser el principal aliciente para decantarse por esta y no otra versión.

Una vez recalcado el hecho de que estamos ante un buen plataformas que todo aquel que sienta cierta predilección no puede perderse, queda aclarar en donde jugarlo. Si tienes dudas sobre la plataforma que escoger para disfrutar de Crash Bandicoot 4: It’s About Time, la versión de Nintendo Switch no te lo va a poner fácil. No es la opción con el rendimiento más óptimo, aunque es el exigible a la consola, pero la posibilidad de disfrutar en donde quieras y cuando quieras supone un punto crucial.

Resumen
Las plataformas están de enhorabuena con Crash Bandicoot 4: It’s About Time, un regreso respetuoso con la trilogía original y la propia Nintendo Switch.
8
Notable
Escrito por
Player, amiibo de mis amiibo y miembro 1999 del club de fans de John Boy.

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DelaStreet26
DelaStreet26
28 diás atrás

Gracias por el análisis. A mí me ha convencido para comprarlo en Switch 🙂

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