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Impresiones de We. The revolution

En pleno 2019 no es novedad que un videojuego encuentre su principal fuente de inspiración en diferentes acontecimientos de la Historia universal. Desde grandes triple A hasta el indie más modesto, no han sido pocos los desarrolladores que se han atrevido a revisitar nuestro pasado y exponerlo al mundo de manera interactiva. Recordad esta última palabra; es importante.

Inspirarse en la historia de la humanidad no es algo nuevo, los escritores lo han hecho durante siglos. Sin embargo, existe un factor diferencial que define nuestro medio y que lo aleja de experiencias como el cine o la televisión: la interactividad. El jugador tiene capacidad de decisión y esto afecta directamente a la manera en la que el juego está planteado. ¿Cómo ser fiel a los hechos manteniendo ese poder de intervención?

Esta misma pregunta se la plantearon Polyslash, la joven desarrolladora que está a cargo de We. The Revolution, un drama histórico que pretende ahondar en la miseria humana a través de un hecho que ha marcado toda nuestra historia contemporánea: la Revolución Francesa. ¿Lo conseguirán?

¡Que le corten la cabeza!

En un mercado donde no sobra precisamente la oferta, Nintendo nos invitó a su casa a charlar con los responsables del juego y, por supuesto, echarle un ojo a sus primeros minutos. Qué mejor manera de conocer un producto que con las personas que lo tejieron desde su concepción. Allí tuvimos el placer de encontrarnos con el CEO de la compañía y con uno de sus productores.

Polyslash es una desarrolladora polaca que comenzó su andadura en 2015. Su primer videojuego, Phantaruk, un survival horror con no demasiado atractivo, no tuvo ningún éxito, por lo que estuvieron a las puertas de la desaparición. A raíz de este fracaso, la empresa se tuvo que plantear qué clase de juego estaban dispuestos a crear y cómo lo llevarían a cabo. Finalmente, y gracias a la ayuda de un inversor, consiguieron los recursos para centrarse en el proyecto que ellos querían hacer.

Así nos contaba Dawid, su CEO, cómo él, viniendo del mundo del arte y del cine, no estaba dispuesto a permitir que el que pudiera ser su último juego terminara convirtiéndose en un producto vacío y sin sentido artístico. De esta manera, teniendo sobre la mesa dos posibles proyectos -uno de ellos más atractivo al público generalista y que probablemente generara más beneficios-, escogieron el camino difícil.

Cubismo y fealdad

Su principal fuente de inspiración radica en pintores clásicos, entre ellos William Turner, Lucian Freud o Picasso. Todas estas referencias pictóricas se encuentran representadas de forma muy clara en el apartado visual de We. The Revolution, marcado el punto fuerte del juego. Es así cómo han sido capaces de crear un universo distorsionado, un espejo deforme donde poder observar la realidad.

El juego nos pondrá en la piel de un juez alcohólico y con múltiples adicciones que pertenece al tribunal revolucionario. Todo lo visual y artístico conecta a la perfección con lo narrativo, donde el título nos expondrá a situaciones un tanto incómodas que nos obligarán a replantearnos nuestro sentido de la moralidad. En cada caso se nos planteará un dilema diferente y con soluciones que, en ocasiones, distan de ser justas. Tendremos que navegar entre nuestro sentido de la justicia y la necesidad de supervivencia. Y las aguas no están para nada en calma.

Todo el desarrollo del juego tiene lugar, cómo no, en el interior de un tribunal. Nuestro primer caso, en apariencia nimio y sin demasiada sustancia, implicará a un joven que se ve involucrado en una pelea con otro muchacho. Un joven que resulta (¡vaya!) ser nuestro hijo. Esta será la primera vez que el título nos expone a un dilema moral que implica a alguien de nuestra familia.

Justicia o supervivencia

A lo largo de la historia nos veremos obligados a elegir entre lo que es justo y lo que nos beneficia. De esta manera, nuestra popularidad y prestigio se irán modificando conforme a nuestras decisiones. Quizá nuestro deseo de ser un héroe nos impida sobrevivir. ¿Qué decidirás tú?

We. The Revolution nos propone una lógica de juego interesante, con un universo atractivo y un arte indudablemente digno de tener en cuenta. Sus creadores buscaban conectar un hecho ocurrido hace más de 200 años con el público actual, planteando un debate que, sin duda, resulta muy contemporáneo. Y lo han conseguido.

No obstante, peca del mismo problema que otros juegos de su misma índole. Cuando nos enfrentamos ante un proyecto así, hay una fina línea entre lo sesudo y la esencia misma de lo que debe ser un videojuego. El discurso que presentan los polacos Polyslash es muy interesante y, sin embargo, tiene el peligro de dejar de entretener. Cuando esta premisa se rompe, el jugador deja de escuchar aquello que estás comunicando.

We. The Revolution ya se encuentra disponible para Nintendo Switch.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Noelia González Ballesteros hace 2 semanas, 4 días.

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