Revuélcate en la pintura.

En ocasiones, personas se sienten con las ganas de hacer algo diferente, por lo que se desmarcan del resto de la manada y construyen su propio camino. Y si además son personas con talentos lo más probable es que ese camino que construyan sea glorioso. Este es el caso de algunos de los responsables de los últimos Rayman (Origins y Legends) que traen a nuestras Nintendo Switch su último proyecto independiente. Sigue leyendo para conocer Splasher.

Sabor clásico

Splasher es un juego de plataformas y acción bidimensional. En esta ocasión nos toca ser el encargado de limpieza de un centro de investigación dedicada a crear nuevos inventos utilizando lo que viene a ser pintura. Sí, la misma que empleamos para pintar paredes, por ejemplo. Todo marcha según lo previsto hasta que un día descubrimos por error que los trabajadores de la empresa son utilizados como campo de experimentos. Es aquí donde nos hacemos con una mochila dispersora de pintura y nos dirigimos a rescatar a nuestros compañeros.

Recorrer estas las instalaciones no va a ser un paseo. El desarrollo de Splasher está estructurado en fases, las cuales se encuentran unidades a través de un escenario central que viene a ser la recepción de la empresa. Al superar una fase se desbloquea la siguiente.

Salto porque me toca

En cada una de estas fases encontramos infinidad de trampas colocadas estratégicamente por el escenario. Desde plataformas móviles, cierras, rayos laser y un porrón de enemigos situados en las cuatro paredes del escenario. Dispositivos de seguridad que exprimen toda nuestra habilidad para ser capaces de llegar hasta el final de la fase y rescatando a todos los compañeros que en ellas se encuentran atrapados a base de saltar en el momento preciso y reflejos.

Pero no todo es dar saltos ya que contamos con la mochila dispersora de pintura para facilitarnos el paso por estas instalaciones y sortear todas sus trampas. Nuestra mochila cuenta con agua, pintura roja y amarilla. Los chorros de agua hacen las veces de proyectil y borran la pintura de las paredes retirando su efecto. La pintura roja es capaz de inmovilizar a nuestros enemigos y de crear una sustancia pegajosa en las paredes que nos permitan escalar por ellas y caminar por el techo. La pintura amarilla crea un efecto rebote, con el cual los enemigos salen proyectados y a nosotros nos hace rebotar al saltar sobre ella.

Más saltos y menos tiros

El componente plataformero de Splasher es una locura. Cada plataforma y/o elemento del escenario está colocado estratégicamente para que ninguno de nuestros actos se realice al azar. La velocidad de nuestros movimientos, es decir nuestra habilidad, es clave para superar las pericias con éxitos. Splasher nos exige un dominio de sus mecánicas (así como del uso de la pintura). Ser capaces de rebotar de pared en pared al mismo tiempo que nos enganchamos al techo mientras preparamos el siguiente terreno es algo que se consigue si somos capaces de no parpadear y mucho menos dudar.

En el otro contrapunto tenemos la acción en Splasher. Este aspecto a diferencia de su lado plataformero no es nada estimulante ni atractivo. La acción es demasiado básica, pues solo se limita a disparar a los enemigos sin mayor complicación y a esquivar sus ataques. No tarda en resultar monótono y rompe con el ritmo ágil del título. Parte de culpa reside en la escasez de enemigos, pues solo existen de tres tipos y aparecen desde el principio de la aventura.

Otro aspecto negativo que encontramos en Splasher es su falta de personalidad u originalidad. No encontramos nada en el título que se sienta puramente genuino. De hecho, sus ideas se pueden recoger de otros títulos de calibre como Portal o, mirando dentro del panorama indie, Nihilumbra, por poner un par de ejemplos. Tampoco encontramos ningún aspecto que destaque por encima de cualquiera de esos títulos con ideas semejantes.

Llénalo de color

En cuanto al aspecto gráfico Splasher simula un estilo cartoon propio de los años noventa. Este diseño animado le sienta como anillo al dedo por su temática, en donde el uso de colores está más vivo que nunca. La parte negativa de este punto es que no sabe renovarse. Tras el impacto inicial Splasher no tiene nada más que ofrecer visualmente, consistiendo en una mera repetición de elementos. En cuanto al aspecto sonoro este no es muy variado, pero las pocas melodías que encontramos toman un tono macarra y underground.

Superar las 22 fases con las que cuenta Splasher dan para alrededor de 6 horas de juego de diversión interrumpida y directa, pudiendo ser un poco menos o un poco más dependiendo de la habilidad del jugador. Tras acabar el juego solo nos queda completar las fases salvando a todos nuestros compañeros. Esto es, 7 compañeros que salvar por fase, lo que puede elevar la duración del título hasta las 8 horas.

Al igual que lo que ofrece Splasher vamos a ser directos con nuestro veredicto. Splasher es un juego que toma ideas de otros títulos y las implementa de una manera muy inteligente. Es frenético, retante y muy divertido pero necesita más variedad y ofrecer algo que sea único para llegar a considerarse un imprescindible. De cualquier forma es una compra recomendada.