Yo contra el barrio chungo de la ciudad.

Raging Justice es un juego para nostálgicos de los inicios de la década de los 90, en la que abudaban en recreativas y consolas los beat’em up o, como solíamos llamarlos, “yo contra el barrio”. Sus creadores, el estudio MakinGames creado por ex-miembros de Rare, han mirado a clásics como Final Fight o Streets of Rage para brindarnos la jugabilidad de esos días en la actualidad.

La justicia está furiosa – Raging Justice

¿Necesita un juego de este tipo historia? Realmente no, pero aún así suele haber una para explicar un poco el “por qué” están los personajes en el sitio en el que están y van a repartir tundas por doquier. En un caso en el que se está investigando la desaparición del alcalde de la ciudad, un grupo de personajes justicieros se ven obligados a parar por el barrio en el que habitan los chicos malos y, para avanzar en su misión, van a tener que pelear, pero también arrestar.

El grupo protagonista es peculiar y variado, formado por tres personajes a los que podremos manejar. El primero es Rick Justice, un policía algo mayor al que le gusta dar puñetazos sin tn ni son. La seguna es Nikki Rage, una antigua soldado con movimientos más precisos y eficaces. El último personaje es Ashley King, una friki de las películas de acción que, equipada con su mochila, intenta recrear movimientos de Bruce Lee y otros por el estilo. Cada uno de ellos tiene sus pros y sus contras, pero resultan lo suficientemente variados como para que evitemos pensar en que son el mismo personaje con algún retoque.

Puedes jugar aporreando botones, porque eso mola, pero es mejor si te conoces los controles para realizar las acciones que buscas, pues de hecho hay bonus de puntuación si haces las que te piden en cada misión. Los personajes pueden pegar puñetazos, patadas, agarrar (que también permite coger objetos del suelo para usar como arma) y saltar. Combina como quieras estos movimientos y, sorpresa, nuevos combos aparecerán, algunos de ellos útiles para quitarse de encima a un grupo grande de enemigos a cambio de un poco de salud. Pero no solo eso, sino que también creamos acciones adicionales como lanzar y, una de las señas del juego, esposar a los enemigos (lo cual los “evapora” de la pantalla, nos ofrece ítems curativos y nos da puntos extra).

Limpiando las calles

Las fases son de desplazamiento lateral, con escenarios variados y enemigos de distintos tipos (aunque los más comunes se repiten y, además, aparecen en grupos muy grandes) y podemos movernos de arriba a abajo y de izquierda a derecha, buscando evitar ser golpeados y colocarnos en el lugar en el que más daño podamos hacer. En general es una fórmula un tanto tosca en la práctica, con animaciones no muy rápidas y en las que la IA en más de una ocasión nos puede “acorralar contra la pared” o nosotros a ella. Realmente es tal y como ocurría en los títulos clásicos, aunque de hecho un poco más fluido, pero para aquellos que vienen de juegos de acción más frenética, como los hack’n’slash u otros juegos de este género más rápidos, pueden encontrarse un problema.

Estamos ante un juego no muy largo, pero sí muy rejugable. Por un lado, completar la campaña en distintas dificultades y con distints personajes ya aporta algo de variedad, a la que si sumamos el modo arena (a liarse a porrazos en espacios cerrados) y toda la vertiente multijugador, la cosa mejora con creces. Podemos jugar con un compañero y repartir tundas en el modo campaña y en el arena, y eso siempre provoca que queramos probar cosas nuevas, e incluso “picarnos” por ver quién lo hace mejor (que con la opción de activar fuego amigo puede volverse más loco, más estratégico… o más ruín).

En general el juego se nota nuevo, pero también se nota antiguo. Es un juego que no se vende por imágenes por su estilo CGI similar al de Killer Instinct, sino por verlo en movimiento (una demo le haría un gran favor). Puede pecar de repetitivo como la mayoría de su género, pero está más o menos bien repartido en duración de niveles y, sobre todo, tiene batallas contra jefes muy brutas en las que tenemos que tener cuidado de que no nos arrinconen o nos peguen de más, o veremos el contador de vidas bajar más de la cuenta.

Raging Justice es un un título clásico creado a día de hoy. Para bien o para mal, la fórmula base es la misma que la de hace un par de décadas, aunque añade extras para hacerlo único y algo distinto. Si eres de los que cada vez que sale un beat’em up en la consola virtual corres a descargarlo, este juego no te defraudará. Y gana muchos puntos más si tienes compañía para jugarlo.

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