Galaxia a todo color.

La estela indie trajo de vuelta a las primeras filas del mercado los desarrollos en dos dimensiones de desplazamiento lateral. Son muchos los que han reinventado la fórmula y muchos más los que la han copiado. ¿Conseguirá Planet Alpha hacerse un hueco en el corazón de los jugadores?

Surca galaxias

Despertamos en un lugar desconocidos, heridos y sin saber a dónde ir. Este planeta escapa de cualquier imaginación. Sus formas son imposibles. Su vegetación, los seres que lo habitan, todos son gigantezcos y nuevos para mi. Pero parece un lugar tranquilo, mágico. ¿Quién iba a querer destruirlo? Todo lo que a conocer de Planet Alpha no te lo contará nadie, lo verás con tus propios ojos.

La jugabilidad en Planet Alpha es bastante sencilla y redundante. O lo que es peor, no ofrece nada nuevo o puramente genuino. Avanzamos por los escenarios saltando y resolviendo puzles, los cuales se ejecutan con mecánicas simples y limitadas, pues muchas se resuelven de la misma manera o de forma parecida.

El día y la noche

Las partes plataformeras funcionan mejor que la de puzles en Planet Alpha. El ritmo con el se ejecuta la acción es vibrante y nos permite disfrutar de la pirotecnia visual del título, pero rompe bruscamente con la cadencia con la que se ejecutan los puzles. Se resuelven de forma lente, con mecánicas trilladísimas y poco interesantes. Mover rocas, llevar a un enemigo a un punto del escenario, cambiar elementos del entorno.

La capacidad de alternar entre el día y la noche a voluntad es una de las apuestas jugables de Planet Alpha con la que intenta desmarcarse de otros títulos del mismo género. Con un simple botón podemos rotar la posición del sol, acción que provoca cambios en el escenario. Por ejemplo, de día la vegetación posee vitalidad y se estiran para captar la luz solar, y de noche se pliegan. También nos sirve para mover rocas del escenario a causa de los cambios gravitatorios. Estos cambios están predefinidos, y no van mucho más allá, siendo más impresionante en lo visual.

Polimaravilloso

Posiblemente sin su exquisito apartado artístico, e incluso técnico en algunas ocasiones, Planet Alpha perdería todo lo que lo hace interesante. Y no es para menos, pues es un juego cuyo corazón reside en lo visual y no en lo jugable. No se trata de un juego que ofrezca mecánicas nunca vistas, de hecho, realizamos acciones y vivimos situaciones que nos resultan familiares, de forma constante. En donde se atreve a innovar es en lo gráfico.

Planet Alpha hace gala de la técnica Low Poli como nunca antes se ha visto, ofreciendo, mediante la utilización de simples polígonos, imágenes que se nos quedan grabadas en nuestra retina. Los colores vivos lo inundan todo, las luces destellan en cada perímetro y diseños gigantescos que parecen mentira que quepan dentro de una pantalla. No os mentimos al decir que estamos ante algo distinto y sorprendente a estas alturas.

El poder controlar el ciclo diurno a nuestro antojo también nos ofrece momentos de belleza técnica. Según la posición en la que se encuentre el sol en pantalla, la vegetación, gravedad, e iluminación varía al unísono, pudiendo contemplar como un mismo escenario cambia por completo en cuestión de segundos. Y todo en tiempo real.

Dame más vida

No podemos mostrar nuestro agrado con el apartado sonoro de la misma manera que con el apartado visual. Mientras uno está a un nivel altísimo, el sonoro simplemente es correcto, con melodías que ambientan nuestra aventura y algunos efectos sonoros. Planet Alpha pierde mucho al no darle más vida a su mundo con el sonido. No solo reduce la ambientación de los panoramas, sino la integración juego-jugador. La sensación que nos deja el mundo de Planet Alpha es de crear vida con una sensación de artificialidad.

El título goza de un buen rendimiento en general, aunque para ello ha perdido por el camino algunos efectos visuales presentes en la versión de PC, como alguna iluminación ambiental o los efectos en líquidos. También achacamos algunas animaciones que falta pulir.

Planet Alpha es un juego lleno de contrastes. Tiene sus cosas positivas (diseño artístico, secciones de plataformas), como negativas (puzles, mecánicas trilladas), y otras que pueden gustar más o menos dependiendo de los gustos de cada cual (gráficos sobre jugabilidad). Aun así no deja de ser una apuesta interesante capaz de grabar unas cuantas escenas en tu memoria en las 5 horas que dura.

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