Bishop Games lanzó en 2015 un proyecto para desarrollar su primer videojuego. Ahora, tres años después, el plataformas 2D Light Fall llega a Nintendo Switch con un estilo artístico precioso y una calidad envidiable.

En febrero de 2014, un pequeño grupo de tres ambiciosos y soñadores fanáticos de los videojuegos decidieron formar su propia desarrolladora. Así pues, en Canadá nació Bishop Games, compañía que, según ellos mismos dicen, tiene como misión crear videojuegos divertidos y únicos. El 6 de mayo de 2015 se lanzaron a publicar un proyecto en Kickstarter para poder realizar su sueño sin depender de ninguna editora. Así fue como nació Light Fall, un plataformas independiente que llega a Nintendo Switch llamando la atención de muchos, y no es para menos.

Apagando las luces

Las sombras se apoderan de Numbra, y casualmente nosotros somos parte de ellas. Empezaré por admitir que la historia no es el mayor aliciente de Light Fall, pero sí tiene su hueco dentro del título. Rodeados de oscuridad, nuestro protagonista, Nox, goza de la ayuda de un búho llamado Stryx para tratar de entender qué demonios está pasando en Numbra, actuando a la vez de narrador dentro del propio juego. Como si de volver a la vida se tratase, nuestro camino se basa en enfrentarnos a la penumbra para alcanzar la luz, única guía y meta a lograr. Reinos rivales en busca de la paz, escenario más que suficiente para no alertar al jugador de que realmente lo importante es la jugabilidad mostrando cierto interés en un guion que no aporta nada nuevo, mas deja su granito de arena en el juego. Se agradece el esfuerzo.

La premisa es sencilla, nos encontramos frente a un plataformas 2D de scroll lateral como otros tantos que ya habréis jugado. ¿Qué lo hace diferente, pues, a otros títulos del estilo? Light Fall se agencia elementos, ideas y estilos de otros juegos del género y los combina de forma única y muy personal. Nuestro protagonista tiene dos movimientos básicos: correr y saltar. Conforme avanzamos en la historia descubrimos otra clase de mecánicas como son el salto desde la pared, un ataque para romper ciertas cosas, un cubo que podemos mover para interactuar con el escenario y resolver pequeñas pruebas y, el más importante, la creación de unas pequeñas plataformas bajo nuestros pies en forma de cubo sobre la que poder descansar entre largos saltos o tener una forma de subir a lugares elevados, todo enfocado claramente a lograr una fluidez de movimiento mayor para los jugadores más especializados y tratar de convencer a los más novatos de que se esfuercen en conseguir dominar el mando.

Si bien es cierto que el control es la base de cualquier plataformas que se precie, con Light Fall me queda una sensación un poco amarga. El movimiento de Nox, sobre todo a la hora de calcular saltos precisos moviéndonos de un lado a otro, es algo extraño. El protagonista se nota ligero a la hora de correr y surfear sobre el Núcleo Oscuro, pero choca de frente con la sensación de pesadez que transmite una vez está en el aire. Con Super Meat Boy en la lista de títulos que inspira el juego, se me hace difícil ignorar el control inferior que tiene el juego de Bishop Games frente al clásico de Team Meat, donde el poder recaía completamente en tu habilidad. Light Fall se me ha hecho, en parte, más tedioso de lo necesario debido a esto, lo cual considero un error grave al ser el principal aliciente de esta aventura.

Perdido en el Limbo

Cualquier fan de los indies habrá entendido la referencia. El estilo artístico de Light Fall recuerda mucho a uno de los juegos independientes más conocidos y mejor valorados, Limbo. Con la oscuridad y las sombras como principal estímulo visual, nuestra silueta y las del resto de elementos destacan sobre unos fondos decorativos y ambientales. Luces y partículas se suman a la escena para crear un apartado gráfico exquisito y muy apto para nuestro disfrute. Así pues, a pesar de la velocidad con la que traspasamos la mayoría de niveles, todo es perfectamente distinguible y lo importante no pasa desapercibido.

La banda sonora es sutil pero atmosférica, ayudando a crear la naturaleza misteriosa, perdida y oscura del título. Bishop Games ha sabido cumplir más que de sobras con las expectativas en ambos apartados, dejando la oportunidad de hacer maravillosas capturas de pantalla para poner en nuestros ordenadores y una banda sonora perfecta para todo aquel que desee tener de fondo mientras trabaja o se relaja con cualquier otra cosa una melodía sutil pero elegante. Además, los efectos de sonido casan muy bien con todos los demás elementos y nos ayudan, también, a distinguir qué está pasando a nuestro alrededor como estímulo conjunto a lo que nuestros ojos pueden procesar cuando alcanzamos ciertas velocidades. Chapeau.

El título cuenta con coleccionables ocultos que nos explican más sobre la historia de Numbra, un modo speedrun y compatibilidad con la vibración HD de Nintendo Switch. Está claro que con Light Fall han apostado fuerte y la única versión de consolas, al menos a día de hoy, es una muy buena adaptación al hardware en sí mismo.

La oscuridad es adictiva

Con una duración alrededor de las tres horas, rejugabilidad bastante interesante y una dificultad comedida aunque, en ocasiones concretas, algo desmedida e inoportuna, podemos afirmar que Bishop Games ha hecho un gran trabajo creando Light Fall. Surfear por los niveles con nuestro Núcleo se siente rápido y satisfactorio, el diseño de cada prueba es conciso y directo y la atmósfera que genera la historia cuadra con el estilo artístico y la banda sonora que disfrutamos cuando agarramos la consola entre nuestras manos. Tanto en sobremesa como portátil, este plataformas 2D hará las delicias de cualquier amante del género que decida darle una oportunidad. Y os aseguro que no os arrepentiréis.

Además, por si no quedaba claro el esfuerzo que la desarrolladora ha volcado en construir toda esta experiencia, anunciaron a través de su cuenta oficial de Twitter que cambiarían tanto el jefe final como la forma en que la historia de los coleccionables aparecería en el juego mediante un parche. Está claro que los juegos independientes llevan años marcando un antes y un después, una salida frente a los juegos triple A que inundan el catálogo de cualquier consola que tengamos. Me atrevo a decir que no somos pocos los que estaremos pendientes del próximo trabajo que Bishop Games quiera realizar. Se han ganado su hueco en la eShop y en mi Nintendo Switch.

No sois un trozo de carne, pero vais a morir igualmente. Avisados estáis.

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