Ya lo decían en Cabaret: «el dinero hace girar el mundo». En este caso, lo que gira es el reino.

Dicen que poderoso caballero es don Dinero y en Penny-Punching Princess es totalmente cierto, pues para reconquistar nuestro reino tendremos que hacerlo a golpe de soborno. Un juego de aventura y pelea donde nos abrimos paso a puñetazos y monedas, esto ya incluso antes de comprar el juego, porque su precio no es para nada asequible.

Desenfunda o… desembolsa

El reino ha sido invadido por dragones y capitalistas y la princesa expulsada ha venido para recuperar sus dominos con sus puños y su calculadora. En Penny-Punching Princess nos acompaña nuestro mayordomo, que nos da consejos y nos enseña cómo utilizar nuestras habilidades. La protagonista utiliza ataques cuerpo a cuerpo para acabar con sus enemigos, aunque también puede rodar por el suelo para esquivar los embistes del rival, así como usar un ataque para alejar al enemigo y tener más espacio.

El sistema de combate de Penny-Punching Princess se basa también en el soborno de enemigos; contamos con una calculadora que se recarga cada cierto tiempo tras su uso con la que calcular el precio del rival y comprarlo para usar sus habilidades en nuestro favor. Asismismo, también podemos comprar los objetos del mapa para poder utilizarlos. Por un lado, hay elementos que nos permiten avanzar, como las puertas; o curarnos, como los círculos de sanación. Por otro lado, encontramos todo tipo de trampas que pueden dañarnos, las cuales se pueden comprar durante un combate y emplearlas para destrozar al grupo enemigo

Si el soborno no funciona…

No sólo cuenta con esto, sino que también posee un ataque especial, de uso limitado para dañar a varios enemigos a la vez y con mayor contundencia. Tenemos a nuestra disposición varios ataques especiales, que cambian según la armadura que llevemos, la cual además nos proporciona mejoras de defensa y ataque. Las habilidades en Penny-Punching Princess se puede ampliar consiguiendo las estatuas Zenigami. Los parámetros de los personajes también se amplian con estos objetos, pero conforme más alto son las estadística, más puntos cuesta subirlos.

Estas estatuas las obtenemos en los cofres dorados de los diferentes niveles o también frabricándolas en el taller, al igual que las armaduras mencionadas anteriormente. Cabe destacar que los materiales para ello se consiguen al sobornar a los enemigos o las trampas y objetos que encontramos en los escenarios de Penny-Punching Princess; sin olvidar pagar la cantidad estimada para la fabricación, pues como ya sabemos hay que pagar por todo en este sistema capitalista.

Dos pueden más que uno

En cierto punto de Penny-Punching Princess, podremos alternar los personajes y jugar con Isabella. A diferencia de la princesa, su forma de sobornar es más limitada y difícil de usar, sin embargo para compensar esto, cuenta con una gran fuerza ofensiva y con altos parámetros defensivos. Isabella también tiene los mismos ataques especiales que la princesa, pero sus ataques físicos son distintos. Cuando ella rueda deja partes de su cuerpo que producen daño al rival; además, su ataque para alejar a los enemigos tiene más alcance y cuenta con bombas en forma de calavera con una gran potencia.

Penny-Punching Princess cuenta con dos modos de juego: el táctil y el modo con el mando. Es un lástima no poder combinar ambos, pues esto daría al juego mayor comodidad, sobre todo a la hora de sobornar, ya que cuando usamos la calculadora el combate sigue y meter las cifras es complicado si te persigue una horda de monstruos, más nos vale no meter un número mal. Cada nivel tiene unas condiciones de victoria para poder superarlo, puede ser derrotar a todos los enemigos o derrotar al jefe. Es importante subir los parámetros, ya que los escenarios se van complicando con trampas más potentes e incluso los jefes que ya hemos derrotado en niveles anterior pueden aparecen de nuevo como un rival más.

En conclusión, Penny-Punching Princess sería una opción recomenda para pasar el rato, puesto que aunque los niveles son monótonos y la historia algo complicada de entender si no sabemos inglés o japonés, la idea es original y nos puede salvar del aburrimiento unos minutos. No obstante, su coste tan elevado hace que nos pensemos dos veces gastarnos ese dinero en un juego tan simple, puesto que está casi al mismo precio que otros de mayor nivel y muy por encima de algunos que por menos, nos aportan más.

Comentarios
  1. 1.
    Penny Punching Princess tiene unas ideas muy creativas pero que no están bien llevadas a cabo. Lo he terminado hace 3-4 días y me cuesta recomendarlo.
    El soborno es una decisión de diseño muy loca y que sobre el papel suena muy bien. Pero el control lastra totalmente la idea. El control táctil no es bueno y manejar la calculadora con los botones tampoco es mucho mejor. La única medida viable desde mi punto de vista es usar el atajo mediante los gatillos con el que se suma la cantidad justa para sobornar al enemigo más cercano. Esta es sin duda la mejor opción aunque a veces no funciona del todo bien cuando hay muchos personajes en pantalla. Algo que quien haya probado el juego sabe que ocurre mucho en las fases finales.
    Si por algo se puede invitar a la compra de Penny Punching Princess es por los diálogos y los personajes. Aunque la princesa es el típico protagonista de videojuego japonés que no dice ni una palabra, su acompañate “bichuno” Sebastian acapara todas las miradas. El Sancho Panza de esta aventura. Torpe y miedica a partes iguales pero que saca fuerzas en los momentos más complicados. Las batallitas dialécticas que tiene con la banda de dragones usureros son de lo mejor. Así como sus disertaciones sobre la princesa y sus antepasados.
    Lástima que el idioma sea una barrera para la gente que no tenga el dominio suficiente del inglés o no quiera perder tiempo traduciendo la verborrea que tiene lugar antes de cada nivel. Es habitual encontrarse contracciones, jerga callejera o acentos raros en los personajes. NIS América sigue con su política de no traducir al español sus juegos y vuelve a ser una oportunidad perdida.
    Y al igual que la barrera del idioma, su diseño retro también puede ser otro obstáculo para más de uno. Sin duda, el mercado indie ha aprovechado la nostalgia para producir juegos con una estética retro para atraer a los jugadores de otra época y de paso, ahorrarse unos “dineros” en tecnología más actual y que requiere más trabajo. Es algo que entiendo y que puedo llegar a defender. Lo que no se puede tolerar es que un juego con esos escenarios tan reducidos y la poca carga gráfica que tiene, adolezca de los bajones de framerate que tiene y que cuando se juntan muchas animaciones y personajes en pantalla vaya a cámara lenta.

    Pero lo que no tiene perdón de Dios es ver la pantalla de guardado y carga. No es que tenga gran importancia en el juego (aunque el no tener autoguardado y que el juego pueda quedarse colgado y lanzarte al menú de consola no es agradable) pero es que es síntoma de un trabajo a medio hacer. Solo hay que ver que en el resto de pantallas el juego tiene un diseño colorido y atractivo. Una confirmación de que las caídas de framerate es por falta de interés/horas de curro.
    Con una rebaja considerable y por unos 10 euritos no sería mala compra para todo aquel que le apetezca un Dungeon Crawler mezclado con Beat'em up clásico y con mucho humor.