Fútbol con mostacho.

A día de hoy solo escuchamos FIFA y PES como referentes del fútbol en los videojuegos, pero su vertiente realista y con licencias oficiales ha dejado al lado a otros grandes iconos arcade en los que la velocidad y los tiros imposibles reinaban en la pista. Quizás Mario Strikers sea uno de los herederos de esa tendencia que ya queda olvidada en el tiempo, pero por suerte no es el único. Legendary Eleven, de Eclipse Games, llega a tiempo para la Copa del Mundo de Rusia ofreciendo un estilo directo, sin presentaciones y con jugadres con unas “pintas” muy de hace tres o cuatro décadas.

¡Tiro del tigre!

En Legendary Eleven tenemos a nuestra disposición 36 selecciones de diferentes países con las que podemos jugar partidos amistosos (con opción a multijugador local) y copas, ya sea el Mundial o bien el torneo continental al que pertenezca el conjunto que elijamos. A estos modos habrá que añadir uno de desafíos que llegará en una de las próximas actualizaciones, que nos propondrá salir victoriosos bajo ciertas condiciones.

Todos nuestros jugadores pueden hacer las clásicas acciones como pase, tiro, centros o entradas, a las que tenemos que añadir el Super Tiro, un disparo que casi siempre es gol, pero que necesita varios segundos para ser activado y que podremos realizar tras cargar una barra de energía al máximo con pases y regates (que se queda vacía si perdemos el balón).

En busca de una mayor facilidad para los no habituales al género, hay indicadores bajo los pies del jugador al que manejamos sobre a qué lugares podemos hacer un pase y un minimapa global para comprobar la posición de los jugadores en el campo. Aunque todo sea sencillo, las reglas del fútbol siguen estando, por lo que cuidado con las entradas para no recibir tarjeta roja o con las fueras de juego. Los penaltis y las faltas están también presentes y son, generalmente, fáciles de acertar una vez que se le coge la medida tras un par de intentos.

Buen Eleven, pero no Legendary

Otro añadido en el juego son los cromos, de los cuales podemos equiparnos cuatro antes de cada partido. Estos cromos se consiguen completando partidos o torneos bajo ciertas condiciones, y nos otorgan ventajas extraordinarias como un árbitro más permisivo o menos cansancio en nuestros jugadores. Realmente son la clave que hace que un equipo sea diferente a otro en cada partido, y ayuda a personalizar la forma de jugar de cada uno.

Sin embargo, no todo es tan bonito como parece. El juego presenta problemas (con parche en camino la mayoría de ellos) que pueden llegar a crear situaciones absurdas en la IA, como no pitar un fuera de banda o que el portero rival saque y provoque córner. A esto hay que añadir que la presentación es excesivamente sencilla, y que hay algo que no nos termina de enganchar. Puede que sea por los colores y el movimiento de los personajes, los fondos o los pocos y similares efectos de sonido o voces, pero el caso es que hay algo que hace que el juego no termine de atraer por la vista y el óido.

Legendary Eleven es un arcade directo y sencillo y que llega a buen precio. Quizás echemos en falta más modos o puede que nos cueste pillarle el punto al control, pero gracias a sus cromos y al multijugador puede ser un buen complemento para jugar en plena fiebre del fútbol entre los partidos de la Copa del Mundo real. Tiene fallos pendientes de revisión que afean el producto global, pero una vez sean corregidos estaremos ante un título de notable sin ninguna duda.