Sufre la condena del oficinista.

La desarrolladora independiente 2D Boy no ha querido perderse el lanzamiento de Nintendo Switch y por eso han puesto en la eShop de la nueva consola todos sus juegos para regocijo del jugador. Esta vez toca analizar su último juego hasta la fecha, Human Resource Machine, título que utiliza los fundamentos de la programación para ofrecer un juego sin igual. Vamos a ver qué tal les ha ido esta conversión.

Genuino

Human Resource Machine es un juego de puzles. Pero no es un juego de puzles cualquiera, ya que su propuesta es única, original, una idea genuina que no ha surgido bajo las influencias de ninguna otra obra. Es una experiencia que no podrás disfrutar en ningún otro título. Además, no solo es un juego de puzles en el que vamos superando prueba tras pruebas sin más. Ésta cuenta con un trasfondo, una historia que pone en evidencia las vergüenzas que existen en el mundo real, como nos tiene acostumbrados las historias de la compañía. Así, nos ponemos en la piel de un oficinista en su escalada por los puestos dentro de una empresa a través de los años.

El concepto de juego de Human Resource Machine es el siguiente: nos encontramos en una oficina en donde hay dos cintas transportadoras, una de entrada y otra de salida. La cinta de entrada nos entrega una serie de tarjetas con cifras (tanto números positivos como negativos) y nuestra misión es depositar estas tarjetas en la cinta de salida, pero no de cualquier manera.  Tenemos un enunciado que nos informa del objetivo de la fase, que puede ser, por poner algunos ejemplos, colocar solo números positivos en la cinta, o solamente números impares, como si de un problema matemático se tratara.

Para ello contamos con una serie de comandos u órdenes que hay que seleccionar y ordenar de la manera más eficaz para dar con la solución del puzle. El puzle hay que solucionarlo antes de ejecutarlo ya que una vez que le demos al botón de empezar no hay manera de hacer cambios para corregir errores sin que tengamos que empezar desde el principio y corriendo el riesgo de que las tarjetas cambien de contenido. Por poner algunos ejemplos de los comandos de los que disponemos, tenemos: ¨Inbox¨ que hace que nuestro personaje agarre una tarjeta de la cinta de entrada; ¨outbox¨ o dejar la tarjeta en la cinta de salida; un comando que desecha los números negativos; o el comando de ¨Jump¨ que nos permite dar un salto en el orden de los comandos tanto para atrás como para delante, etc. A medida que avancemos entre las fases se van desbloqueando nuevos comandos y los puzles se hacen más complejos.

La condena del oficinista

En un juego como este las virguerías técnicas poco tienen que decir, pero Human Resource Machine hace gala de un inconfundible y particular diseño que enseguida relacionamos con los demás títulos de la desarrolladora. En cuanto al apartado sonoro podemos decir que entre fases brilla por su ausencia, limitándose solamente a aparecer en las pantallas de menús y presentación.

Como ya hemos mencionado, Human Resource Machine hace uso de conceptos básicos sobre programación para formular su mecánica. Esto puede suponer una barrera para los que no tengan conocimiento alguno sobre programación ya que, sumado a que carece de un tutorial que nos introduzca en la materia, puede hacer que se convierta en un juego difícil de dominar y por tanto de empezar a disfrutar. Por otro lado, también puede ser visto como una manera divertida de aprender a programar aplicando un método deductivo en nuestras primeras horas de juego. De todos modos, la edición de Nintendo Switch carece de novedades salvo poder utilizar el puntero del Joy-Con en lugar del control táctil que ya se podía disfrutar en otros sistemas.

En definitiva, Human Resource Machine es un original juego de puzles no apto para todo el mundo. Los jugadores que no tengan conocimientos básicos sobre programación encontrarán una dificultad extra para dominar su mecánica ante un título ya de por sí retante. Aún así, es un juego que merece la pena probar por ofrecer una experiencia única.

Comentarios