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Figment

Figment es el nuevo juego de Bedtime Digital, que sorprendió allá por 2015 con el no-tan-bueno Back to Bed, que prometía mucho y se quedó en agua de borrajas. Su segundo título es, sin embargo, una clara muestra de que el estudio ha aprendido de sus errores y sabido potenciar sus puntos fuertes. Se trata de una aventura cargada de puzles en la que recorreremos el mundo de la mente para acabar con las pesadillas que lo han corrompido.

Una nueva pesadilla acecha en el mundo de la mente

Figment comienza con una escena un tanto perturbadora, de la cual no vamos a hablar, pero que sirve como hilo conductor para toda la trama. Estamos ante uno de esos juegos con apariencia infantil pero destinados claramente al público adulto. Una vez pasado el prólogo, el juego cambia radicalmente y nos transporta al mundo de la mente donde Dusty, un viejo guardián, se mece tranquilamente sin saber que va a tener que volver a ponerse manos a la obra. ¡Hay unas pesadillas a las que derrotar!

Lo primero que llama la atención es el cuidado detalle de cada uno de los escenarios, pintados a mano y con un buen gusto excelente. El mundo de la mente está dividido en una especie de islas flotantes que tenemos que visitar para conseguir derrotar a las diferentes pesadillas que han corrompido el mundo. Cada uno de los mundos está inspirado en una función del cerebro, existiendo un mundo artístico y otro matemático, por ejemplo.

Una vez pasada la primera impresión, nos damos cuenta de que los personajes y los enemigos tienen un diseño más bien pobre, que contrasta con el cuidado detalle de los escenarios. Mientras que los segundos son dibujos en 2D, los personajes son modelos low-poly bastante básicos, con ligero carisma, que cumplen su función pero poco más. Los enemigos de cada región están diseñados como una versión en miniatura de la pesadilla que la corrompe, por lo que la variedad tampoco es su fuerte.

A los mandos de Figment

Las mecánicas jugables son sencillas, pero efectivas. La mayor parte del juego consiste en explorar la mente para encontrar determinado objeto, que tenemos que usar en ciertos lugares para obtener un efecto particular que nos permita avanzar hasta el siguiente desafío. Aunque la dinámica es sencilla, la variedad de situaciones permite que no se haga monótono encontrar la enésima batería sináptica azul para avanzar al siguiente lugar. Además, conforme avanzamos en el mundo de la mente, figment nos va proponiendo nuevos retos en los cuales no solamente hay que encontrar el objeto y colocarlo, sino también elegir cuándo tenemos que ponerlo o quitarlo. En definitiva, una mecánica simple pero muy bien desarrollada.

Figment también presenta puzles, entre los que destacan los puzles musicales. Para aquellos que no sepan nada de música, probablemente se conviertan en una pesadilla más, pero lo cierto es que están muy bien diseñados y son muy llamativos. Por supuesto, también hay puzles de mover bloques o de pulsar interruptores. En definitiva, mucha variedad.

Por último, el aspecto de la jugabilidad menos destacable es precisamente el que concierne a los combates. Podemos esquivar o golpear. Sin embargo, los controles de combate son toscos y las batallas contra los enemigos no acaban de ser del todo satisfactoria, salvo las de los jefes (que tienen un gran componente puzle). Hablando de los jefes, es destacable que acompañan la batalla con sus canciones, muy pegadizas y que le dan un aire único al juego.

Lo peor de Figment no son sus combates, por desgracia, sino los insufribles tiempos de carga que tenemos que soportar entre nivel y nivel. Desde luego, estropean lo que de otro modo habría sido una experiencia maravillosa. Especialmente cuando tienes que volver atrás por cualquier motivo (en la segunda pesadilla, por ejemplo, es más que probable que te suceda).

Apartado artístico: Una de cal y otra de arena

Ya hemos hablado del apartado artístico, destacando positivamente los escenarios y negativamente los personajes y enemigos. La música, que juega un papel muy importante en algunos puzles, está hecha con gran esmero y calidad, destacando las canciones de los jefes. Sin embargo, como suele pasar con este tipo de producciones, la que acompaña a los escenarios puede volverse monótona por la falta de melodía y variedad. Es cierto que están llenos de detalles tímbricos y que tienen una producción muy buena, pero los temas de Figment podrían haber brillado mucho más. Eso sí, tal vez sea gracias al contraste que se produce el efecto que provocan las canciones de los jefes, que son absolutamente brillantes.

En definitiva, estamos ante un juego muy disfrutable, lastrado principalmente por los tiempos de carga, con un apartado artístico irregular (capaz de lo mejor y lo peor simultáneamente). Lo bueno es que Figment, a pesar de sus errores, consigue confirmarse como una opción muy a tener en cuenta dentro de la eShop de Nintendo Switch, especialmente con el descuento del 25% del que podemos disfrutar durante su campaña de lanzamiento.

Nota Revogamers

Viaja al mundo de la mente y los sueños para acompañar a Dusty en su aventura para acabar con las pesadillas.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Arturo Albero hace 4 meses, 3 semanas.

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