Compite contra otros corredores y contra la parca para evitar un desenlace mortal.

Wales Interactive es otro de esos estudios que se está encargando de llevar títulos de diversos géneros de otras compañías algo más pequeñas a Nintendo Switch, como Typoman o The Bunker. El que nos ocupa, Coffin Dodgers, es un proyecto similar. De hecho, se trata de la obra debut de Milky Tea Studios y, pese a que dista mucho de ser perfecta, es una base que nos hará fijarnos en lo siguiente que realicen.

Haber si (NO) me muero

Tras este meme colocado a conciencia, veréis que todo tiene sentido. En el vecindario del juego hay una serie de ancianos que reciben una visita especial, la de la muerte. La parca viene a llevarse sus almas, pero aquellos que no pierdan ante ella en unas carreras de karts podrán salvarse. Así es la premisa del modo campaña, en la que obviamente, el personaje que manejemos tiene que intentar no quedar en las últimas posiciones para salir vivo de ésta (nunca mejor dicho).

A nuestra elección hay siete personajes más uno extra a desbloquear (¿quién será?). Con ellos podremos competir en diversos modos. El primero es el ya mencionado campaña, en el que se van celebrando torneos y hay que quedar en una posición determinada, y en el que tendremos que realizar mejoras sobre nuestros autos para que vayan mejor, algo que se notará en los últimos niveles (aunque nunca será muy complicado ganar).

Otros modos adicionales son el multijugador local para hasta cuatro jugadores y el modo carrera libre, con los mismos escenarios del modo historia. Existe además un modo libre en el que a lo Crazy Taxi hay que ir recogiendo objetos repartidos por el vecindario antes de que se acabe el tiempo. El último supone un poco de variedad, pero resulta muy simple y dejado demasiado al aire, fallando en ofrecer una propuesta coherente con la diversión del título de SEGA.

Coffin Dodgers, o cómo competir contra la muerte

Toca analizar ahora cómo funciona como título de carreras. Lo primero que nos llamará la atención es su control, algo torpe al tener que ir girando a base de “golpecitos del stick” para que se mueva de forma más natural. Los ítems a utilizar para fastidiar al rival son muy sencillos y se sienten casi separados del resto del juego, pero dan variedad a las carreras. Otra acción disponible es un golpe cuerpo a cuerpo con nuestro bastón o similar, que puede ralentizar a un rival, sobre todo si lo hacemos cargado (aunque costará pillarle la distancia al principio).

En cuanto a los circuitos, no destacan tampoco demasiado en diseño. Cada mundo de la historia comparte un mismo escenario global y, por decirlo de alguna manera, los circuitos se forman confeccionando caminos dentro de ese escenario (tapando otras rutas). Se hacen algo simples y en general poco variados, pero cumplen. Eso sí, el último, por alguna razón, es directamente superior a todos los demás. Y, otro aspecto son las colisiones, que nos pueden detener demasiado tiempo en el escenario incluso si es un choque contra la más fina farola.

Graficamente estamos ante un juego que se siente como de hace unas generaciones, pero adaptado a los estándares de la alta definición. Es decir, en cierta forma se siente algo viejo (algo que los nostálgicos pueden incluso agradecer), y el los temas de control mencionados no ayudan tampoco. El apartado sonoro es muy del montón, con melodías simpáticas pero que aburren y a la larga no llaman nuestra atención.

Coffin Dodgers no puede competir contra el fontanero y sus karts, pero tampoco lo pretente. Es una propuesta mucho más discreta y que sirve como carta de presentación del estudio que lo realiza, pero tiene todavía mucho margen de mejora. Divierte, pero a nivel muy justo, aunque la idea en sí es lo suficientemente loca como para llamar nuestra atención.

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