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Análisis de This is the Police II

Un año después de que su primera parte se pusiera a la venta en Nintendo Switch llega This is The Police II, título que mejora en todo a su predecesor pero que no se olvida de la herencia recibida, incluso seguiremos descubriendo qué tal le va a Jack Boyd, ahora más conocido como Warren Nash.

Cambio de comisaría

En This is the Police II la acción se traslada de Freeburg a Sharpwood, un nevado pueblo del norte de Estados Unidos nada apacible que contará con una comisaría de policía dirigida por una sheriff, Lilly, que no da abasto ni con la multitud de avisos que se comenten fuera de sus muros ni con los subordinados a su cargo, los cuales parecen no tenerle el más mínimo respeto.

Sin comerlo ni beberlo, Jack Boyd, protagonista del primer juego y también de este junto a su colega sheriff, se verá envuelto en los asuntos policiales y no tardará en asumir el papel de ayudante del sheriff bajo el nombre falso de Warren Nash, o Nash para los amigos y no amigos.

Este cambio de identidad, sin embargo, no será suficiente para borrar nuestro pasado y es que constantemente se harán alusiones a los sucesos del primer juego e incluso veremos a viejos conocidos aunque, y esto es importante saberlo, no será estrictamente necesario haber disfrutado del anterior título para entender lo que pasa en este. Claro que sí será recomendable.

Y es que la narrativa de This is the Police II es de lo mejor que hay hoy por hoy, sobre todo si hablamos de un juego indie, y también no indie, para qué engañarnos.

Esta no se sustenta solo en los vídeos o escenas contadas tipo cómic, con un aspecto visual único y mejorado respecto al del juego del año pasado, sino que se construye a cada decisión del jugador ya sea en las investigaciones, asaltos, patrullas o incluso minijuegos; todo influye.

La cantidad de variables es, precisamente, lo que hace a este juego una rara avis dentro del panorama actual, ya que mientras otros juegos nos dan una falsa sensación de elección (al final A o B lleva a lo mismo, o casi), aquí no, aquí una mala decisión puede suponer incluso la muerte de un agente y, si no andamos con ojo, la nuestra.

Tú decides, jefe

En This is the Police II toda responsabilidad recae sobre ti, esto quiere decir que no solo tendrás que contentar a los habitantes de tu nada tranquilo pueblo, sino también a tus subalternos y, a ser posible, también a tu jefa y a tus “amigos” de tu anterior aventura.

La mecánica general es sencilla: después de elegir quién trabaja ese día y con qué equipamiento, toca atender los avisos que nos lleguen por radio. Hacerlo será tan sencillo como asignar cuántos oficiales queremos mandar y, una vez lleguen, habrá qué indicarles cómo proceder, pudiendo elegir entre tres opciones. Puede que no haya una sola opción válida, pero tened en cuenta a quién le encomendáis qué, porque no será lo mismo que un oficial nada diplomático hable con unos secuestradores a que lo haga otro con el atributo de negociación a tope. Dependiendo de vuestra elección el resultado podrá ser un éxito o suponer la huida de los maleantes o incluso la muerte de civiles o de alguno de nuestros policías. Al final del día, a más casos resueltos, más chapas con las que comprar más oficiales o también más equipo.

Así las cosas, una jugada mal calculada puede echar por tierra, no solo ese operativo en concreto, sino que habrá consecuencias más allá; otros pueden ver que no eres el líder que necesitan y no obedecerán tus órdenes, alguno puede que se dé a la bebida por ver morir a su amigo, lo que hará que se quede en casa o venga al trabajo indispuesto (pudiendo incluso tener un accidente de coche si le hacemos conducir), o incluso habrá quienes pidan la baja voluntaria del servicio, minando así tu número de agentes disponibles.

Por el contrario, cuando hagamos las cosas bien, se nos recompensará. Algunos se mostrarán fieles a nosotros una vez hayamos demostrado nuestra autoridad amenazándoles con un despido, mientras que otros agradecerán que les liberemos unas horas para arreglar el tejado de su casa.

Como veis, las posibilidades son muchísimas y su abanico no hace sino expandirse a medida que avanzamos en la trama, donde se sumarán encargos especiales que nos harán ganar unos dólares extra (¿los reinvertirás en tus subalternos o te los gastarás en ti?), la posibilidad de resolver casos más complejos colocando pruebas en un orden determinado (la lástima es que no las buscamos nosotros, sino que mandamos a otros a tomar fotos y recoger testimonios), o, la gran novedad en esta segunda parte: las incursiones.

Estas raides suponen, junto a los minijuegos, como el de jugar al Blackjack, un soplo de aire fresco en nuestra repetitiva (con el tiempo) rutina diaria. Y es que, como ya pasara con el anterior, This is the Police II se alarga en exceso, por lo que es más que recomendable consumirlo en dosis pequeñas.

Siguiendo con las incursiones, estas se juegan como si de un RTS se tratara. Hay 2 turnos, el de los agentes y el de los enemigos, y cada agente puede realizar 2 movimientos. A veces es mejor el sigilo, otras entrar por la fuerza… Dependerá también mucho de las habilidades con que hayamos equipado a los agentes. Así, un agente podrá abrir una ventana sin hacer ruido mientras que otro, menos delicado, lo hará rompiendo los cristales, algo que podrá poner en alerta a los malos.

Aquí, afortunadamente y al contrario que en turno de patrulla, nadie se alzará en rebeldía, por lo que siempre acatarán nuestras órdenes, así que tratad de que sean las adecuadas.

Estas misiones son, muchas veces, excesivamente complicadas, por lo que rara vez las completaréis a la primera, especialmente hacia el final del juego. Siempre podremos empezarlas de cero, menos si nos rendimos.

La vida en Sharpwood

This is the Police II es un juego adulto, casi una novela negra, y supone una clara mejora con respecto a su primera entrega en todos sus apartados.

Las escenas en vídeo se entremezclan con las viñetas, pero permanecen siempre fieles a un estilo artístico que denota personalidad y valor, igual que sus diálogos (en inglés con subtítulos en castellano), a los que solo le fallan algunas voces con una dicción tremendamente forzada. Por fortuna, es algo que no atañe a Jack Boyd, interpretado nuevamente por Jon St. John, la también voz de Duke Nukem.

A esta estética noir también contribuye en gran medida el tipo de música escogido. Habrá veces en que no reparemos en esas melodías que parecen sacadas de series de televisión como Starsky y Hutch, pero otras el jazz fusión inundará nuestros oídos y, lejos de despistarnos, conseguirá absorbernos aún más.

Es un envoltorio que viene a redondear una obra que, sin embargo, ha vuelto a cometer algunos errores de ritmo o que sigue resultando agobiante en exceso en algunos puntos, sobre todo hacia al final, donde a la aleatoriedad propia de su idiosincrasia se sumarán unos picos de dificultad difíciles de superar para algunos.

Así que, repetimos, mejor en pequeñas dosis.

Nota Revogamers

La ley se entiende de muchas formas.

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Escrito por
Señor Bichos para ti.

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Marcos Catalán hace 3 semanas, 2 días.

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