Dificultad al cuadrado.

Alteric, de la desarrolladora independiente Sometimes You, es un plataformas 2D de estilo minimalista en el que somos un alma encerrada en un cubo que debe sortear toda clase de obstáculos a golpe de saltos y de cambio de dimensiones, algo que funciona bien pero podría haber funcionado todavía mejor.

Pericia y paciencia

En las primeras líneas os contábamos la excusa de Alteric para soltarnos al ruedo, su “rescata a la princesa” particular, que, como en los juegos de Mario, se nos cuenta muy brevemente al inicio y nunca más volveremos a oír hablar sobre ello. Mejor. Esto es un plataformas simple y directo que no necesita de artificiosos hilos conductores para mantener nuestro interés, sino que conseguirá esto último planteándonos un reto tras otro y poniendo a prueba nuestra pericia y, sobre todo, nuestra paciencia en más de una ocasión.

Porque si algo es Alteric, además de corto desgraciadamente, es difícil. No llega al nivel de The Impossible Game, de quien coge buena parte de su base jugable (el cuadrado que somos se comporta físicamente igual), pero eso no quita para que soltemos algún que otro improperio al aire o a la consola de vez en cuando.

Jugablemente todo es muy sencillo. Hay un escenario 2D con un fondo de que va del azul al verde, y, si pulsamos un botón, este cambiará a rojo y nuevos elementos aparecerán o desaparecerán, como plataformas, enemigos o paredes.

Nosotros podemos hacer un doble salto, habilidad que será fundamental y que recuperaremos cada vez que rocemos mínimamente el suelo. Esto es importante, porque a veces, dado que somos un cuadrado, no sabréis si habéis caído bien o rozado el lateral, pero vosotros no dejéis de dar al botón de salto, por si acaso.

Durante las primeras fases solo dispondréis de la habilidad de cambiar de dimensión, pero con el tiempo se sumarán las de arrastrar ciertos objetos y de crear un clon de nosotros mismos, al que usaremos como nuevo punto de apoyo, por supuesto. También habrá unos interruptores que invierten la gravedad, y de hecho, será a lo que más partido saque el juego después de a lo de las dimensiones.

Demasiados saltos

Por desgracia Alteric se olvida de los bloques movibles y del clon al poco de presentárnoslos, apareciendo en contadísimas fases de las 30 que componen el juego.

Y ya que hablamos de números, en esas 30 fases se encuentran escondidos, tras cada 10 de ellas, los jefes finales. La verdad es que son la parte más fácil del juego y ni siquiera el último de ellos nos hará sudar tanto como la fase que le acontece.

Que los jefes sean mucho más fáciles que las zonas no es sino un reflejo del principal problema del que adolece este plataformas, que no es otro que su terrible irregularidad. Cada vez que se nos presenta un elemento nuevo tenemos varias fases de “aclimatamiento” que son poco más que un paseo. Pero es que dentro de cada pantalla ocurre a veces algo parecido, y es que igual haces una primera parte terrible y que has tenido que repetir, sin exagerar, una treintena de veces, para que lo que venga después del checkpoint (que esa es otra, la elección de dónde han de colocarse los puntos de salvado) sean dos saltos a plataformas limpias con tan solo un par de triángulos mortales de por medio. Pum, a la primera. Ahí hay un fallo de diseño importante.

De igual modo habrá veces que muramos y no sepamos por qué, porque lo lógico es que una rueda con pinchos no atraviese la plataforma y podamos subirnos a ella cuando el peligro quede abajo, ¿no? Pues no siempre, y es que en esquinas y otras líneas delgadas se producirá este problema. Una vez que nos demos cuenta de ello trataremos de evitarlo, pero claro, no debería ser así.

Minimalismo visual y sonoro

En lo visual Alteric no destaca. No es de esos indies donde el minimalismo es una elección estética a la par que práctica para el desarrollador. No es Limbo, es más bien Thomas Was Alone, aunque tiene un par de detalles muy cuidados, como la estela que dejamos al desplazarnos o lo contundente que resulta “morir”, con una pequeña vibración de pantalla a la que acompañan los pedacitos en los que nos hemos convertido que siguen perfectamente los designios de la física, tan presente en todo momento.

En lo auditivo tenemos opiniones encontradas, y es que mientras que hay melodías bastante agradables al oído y que por momentos nos recordarán a los años mozos de Moby, no es menos cierto que son claramente insuficientes en número y empezarán a repetirse mucho antes de lo deseado.

Mención aparte para el sonido de esfuerzo que hace nuestro personaje cada vez que damos al botón de saltar. No una de cada dos o tres veces, no, siempre, en un juego en que no se hace otra cosa que saltar. Desesperante.

¿Dar el salto o no?

Alteric tiene sus cosas buenas y malas, como todo, aunque su precio de 5 € en la eShop hará que no os duela demasiado si finalmente no es para vosotros.

Es un plataformas difícil que no innova pero al que tampoco le hace falta. Es corto, unas 2 horas siendo generosos, y no tiene más modos que el de a un jugador.

Para colmo, no está en castellano, aunque es una tontería, sin embargo lo queremos sacar a colación porque sí encontraremos los siguientes idiomas disponibles: inglés, francés, alemán, italiano, turco, danés, lituano, húngaro, sueco, tailandés, polaco, chino (desconocemos si tradicional o simplificado), coreano y ruso. Si alguien encuentra una explicación a esto, por favor, que nos la comunique.

Sin embargo, si os gustan los retos y sois de los que persisten hasta completar una fase, Alteric os gustará, aunque no pueda competir contra otros juegos de corte similar, claro que por ese precio…