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Análisis de Red Faction Guerrilla Re-Mars-tered

Voltion y THQ Nordic vuelven a unir fuerzas para traer de nuevo a la actualidad un juego de la pasada generación aunque, eso sí, remasterizado. Tras Saints Row: The Third llega ahora este Red Faction Guerrilla Re-Mars-tered, un juego de mundo abierto ambientado en Marte donde lo fundamental será saber disparar y destruir edificaciones. Ni más, ni menos.

Marte para los marcianos

En el año 2009 los juegos de mundo abierto y los sandbox ya están más que asentados, aunque, y como sigue pasando a día de hoy, la mayoría se ambientan o bien en ciudades más o menos modernas por donde movernos en coche o moto, o bien en entornos fantástico-medievales. Voltion, que ya había creado en 2006 el primer Saints Row y en 2008 su secuela, trajo en 2009 la tercera parte de su saga Red Faction adaptándola a este modelo y rompiendo con sus dos primeras entregas. La jugada salió bien y dio como resultado Red Faction Guerrilla, juego que llegó remasterizado a otros sistemas en 2018 y que un año después ya podemos disfrutar en Nintendo Switch en toda su destructiva gloria.

Red Faction Guerrilla Re-Mars-tered se apoya y mucho en su faceta jugable ya que su historia, desgraciadamente, no es nada del otro mundo, aunque sí hace que nos sintamos parte de algo más grande. Es el año 2125 y somos Alec Mason, un ingeniero de minas experto en demoliciones que ha dejado su vida en la Tierra para trabajar en Marte junto a su hermano Dan. Este le contará nada más verle que ahora las FDT (Fuerzas de Defensa Terrestres) controlan todo Marte, y por ello él y otros rebeldes luchan por recuperar el planeta. ¿Cómo lo hacen? Guerra de guerrillas, o algo parecido, ya que el truco estará en cargarnos pequeños emplazamientos o bases que irán minando el control de las FDT en alguna de las 6 regiones que componen su extenso mapa.

La mala suerte, sin embargo, hace que caigamos en una emboscada y muera nuestro hermano, lo que nos dará una razón para unirnos a la Red Faction en su lucha por devolver a los colonos el planeta rojo. Todo ello se cuenta en 5 escasos minutos entre los que además se habrá intercalado su tutorial. Pim, pam, pum y a destruir se ha dicho, no en vano del motor de físicas es de lo que presumía su desarrolladora en su momento, y aún puede seguir haciéndolo.

Armados con una maza de demolición (será a nosotros lo que la palanca a Gordon Freeman), varias armas de fuego y explosivos, iremos descubriendo los rocosos parajes marcianos mientras llevamos a cabo misiones tanto principales como secundarios pero que, muy a nuestro pesar, enseguida se tornarán repetitivas. 

Todas servirán para reducir el número de instalaciones y efectivos de las FDT en la zona en cuestión en la que nos encontremos, y no irán más allá de acabar con una determinada estructura (el núcleo del juego, realmente), liberar rehenes (y destruir edificios, ya de paso), defender un campamento de la Red Faction y poco más. Lo bueno es que podremos intercalar misiones y submisiones a nuestro libre albedrío, de hecho, lo suyo será ir investigando el mapa y completando lo que vayamos viendo, si nos apetece, y algunas de ellas nos saltarán al momento como un aviso por radio, al que podremos contestar o no. Lo malo es que serán limitadas y hasta que no hagamos las principales de una zona, no se abrirán las de la siguiente, por lo que, aunque Marte es grande, a veces tendremos una pequeña sensación de encorsetamiento ya que sí podremos cambiar de zona, de hecho, todo está abierto desde el principio, pero permanecen prácticamente vacías hasta que no avance la historia.

Un planeta rojo, rojo

Hablando de Marte, es una lástima que, con la excusa de su terraformación, no se le haya dotado de más variedad en lo visual. Sí, es rojo y arenoso como uno se espera y cuenta con multitud de accidentes geográficos que harán que recorrerlo con uno de sus múltiples y bien diseñados vehículos sea una gozada, pero no habría estado de más aprovechar la intervención del hombre para, por ejemplo, crear una zona verde en plan invernadero, diferenciar más entre sí los pocos edificios que podemos visitar o haber incluido alguna ciudad, ya que todo son pequeños y desperdigados asientos con poco más que dos o tres barracones.

Eso sí, todo lo que veáis, ya sabéis que se puede romper, es la gracia de Red Faction Guerrilla Re-Mars-tered, como ya hemos comentado, aunque no esperéis ninguna deformación del terreno como las de Fracture, lanzado el año anterior, un pequeño pero a un motor que sin embargo sigue impactando a día de hoy, aunque se le verán bastante las costuras, como es normal. Se ha trabajado bastante una nueva iluminación y hay texturas ahora sí en alta definición, pero el modelado de los personajes ahora daba para más (hace una década era la época de los cachas calvos) y no todas las texturas están igual de trabajadas. Por fortuna, nada podemos objetar a su tasa de frames, estable y alta; no alcanza los 60 fps, pero pareciera que sí lo hace por la soltura con la que se desenvuelve, aunque haya explosiones por todos lados incluso jugando en modo portátil.

En lo referente al sonido, casi todo el juego está doblado al castellano y con una actuación de calidad, y decimos casi todo el juego porque el mayor DLC que viene incluido, Demonios de las Badlands y que narra los acontecimientos previos a la llegada de Alec Mason, está únicamente doblado al inglés, aunque sí cuenta con subtítulos en castellano. La música, por otra parte, juega un papel no demasiado destacado ya que es sobria, como el planeta en el que nos encontramos, pero ambienta a la perfección, que es su objetivo.

Además de la campaña y del DLC de historia, Red Faction Guerrilla Re-Mars-tered trae algunos modos más, como varios enfocados a su multijugador, donde destaca Grupo de demoliciones, un modo offline en el que elegir personaje, mapa, armas y demás elementos y comprobar quién es capaz de generar más caos y derrumbes en un tiempo determinado, eso sí, primero uno y después el otro. 

También offline encontramos Control de daños, donde hacernos con el control de 3 objetivos marcados en el mapa, Demolición, en el que hay 2 equipos y en uno hay un destructor; el equipo rival deberá acabar con él y nosotros protegerle, y el modo Asedio, donde por equipos destruir estructuras rivales que, además, podremos tratar de reparar.

Estas y otras modalidades como un Capturar la bandera están igualmente disponibles en línea, donde subiremos de nivel, desbloquearemos personajes, nos equiparemos insignias y mucho más. Divertido, pero ojalá estuviera más poblado. Aun así, funciona sin problemas ni ningún tipo de lag.

Red Faction Guerrilla Re-Mars-tered es, por tanto, un buen juego que merece la pena descubrir o redescubrir, aunque que Marte sea tan yermo y rojo y marrón y que los objetivos consistan básicamente en cubrir a un grupo o en reventar paredes, no ayuda a alargar demasiado el chicle.

Un título notable en lo técnico, algo vacío, pero sin pretensiones y muy correcto que además trae varios modos tanto para uno como para varios jugadores, tanto de manera local como en línea. Y además sale a precio reducido.

Resumen
La acción decae según avanzamos pero destruir siempre es divertido. Además, trae su DLC con historia que hace las veces de precuela y sus modos multijugador son variados y divertidos.
7
Bueno
Escrito por
Señor Bichos para ti.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Marcos Catalán hace 3 meses.

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