Pragmata se anunció y, aunque nos llamó la atención en su momento, la falta de noticias sobre él hizo que casi lo borráramos de nuestra memoria. Sin embargo, tampoco hace demasiado, volvió a la palestra e incluso nos regaló una demo que logró causarnos una grata impresión.
Ahora, o más concretamente, el 17 de abril, la primera obra como director del coreano Cho Yonghee, antiguo empleado de Platinum Games y responsable en los departamentos de arte así como de animación en títulos tan notables como NieR: Automata, Metal Gear Rising: Revengeance o The Wonderful 101, va a ver la luz la luz, demostrando, o no, que eso poco que jugamos no era sino una pequeña muestra de algo mucho más grande.
Te imprimo la luna
Grosso modo, Pragmata nos traslada hasta una estación lunar en la que un nuevo tipo de material, la fibraluna, sirve para crear casi cualquier cosa que nos podamos imaginar, desde edificios hasta comida o incluso plantas. Una suerte de impresoras 3D de los más diversos tamaños se encargan de ello; claro que no tardarán en torcerse las cosas, como supondreis.
La culpa, además de los terremotos lunares, la tendrá una inteligencia artificial conocida como IDUS, que hará todo lo que esté en su programación por evitar que desentrañemos el misterio que esconde la Cuna, como se conoce a esta avanzada base sita en nuestro satélite y que nos recordará inevitablemente a HAL, de 2001: Una odisea en el espacio.
Por fortuna para nosotros, otra IA con forma de niña de 6 años decidirá echarnos una mano, a quien bautizaremos como Diana y de la que será imposible no encariñarse, pese a ser conscientes en todo momento de su composición sintética.
Porque una de las mejores cosas que hace Pragmata es la de mostrar, y desarrollar mediante el diálogo, la mayoría de las veces mientras jugamos, a unos personajes con los suficientes puntos en común como para entenderse entre sí pero siempre sin caer en la sensiblería forzada.
No habrá grandes traumas, solo una cotidianidad vivida por uno, Hugh Williams, de la que la otra, Diana, una Pragmata, un androide de última generación fabricado con fibraluna, quiere saber más; y es que no solo es una niña en apariencia, sino que se mostrará inquieta y deseosa de aprender en todo momento, haciendo gala de una inocencia como no estamos acostumbrados a ver en el medio.
Hackeos de otro planeta
Pero también sabrá defenderse, lo que hará a base de hackeos, el pilar fundamental de un juego que aboga por la acción en todo momento, mezclando esta con los puzles, pero sencillos. Hugh dispara y ella, usando los botones A,B, X e Y para desplazarnos por un panel holográfico, expone las debilidades de los enemigos.
Algo aparentemente simple que en Capcom han sabido explotar y potenciar de manera magistral a base de mejoras tanto para las muy diversas armas de fuego que portará el humano, como para los chips y nodos de hackeo que utilizará de manera constante la androide.
Hablando de los nodos, los habrá con las más diversas funciones, ya sea reducir la defensa de nuestros enemigos, paralizarlos, obligarles a atacar a sus camaradas y un largo etcétera. Y cuando pensemos que los hemos dominado, se abrirán nuevas opciones para darle un toque más de dinamismo al combate, y luego más, y así hasta casi el final del juego, el cual veréis tras unas de12 a 15 horas de entretenida aventura.
Eso si vais directos a ver la historia, que se irá desenvolviendo poco a poco, y no os entreteneis más de la cuenta en el Refugio, que con el tiempo nos permitirá participar en varios desafíos (de tiempo, abatir enemigos, no recibir daño, et.), jugar al escondite con Diana, cambiar la ropa de sus protagonistas o lucir los numerosos coleccionables recogidos por las fases, como los Mini Cabin, el servicial robot, o los LMT, recreaciones de objetos de la Tierra para regalar a la pequeña.
Toda una suerte de cosas por hacer que doblarán el número de tiempo que invirtamos en él, incluyendo varios enfrentamientos contra enormes jefes finales de sublime diseño, a las que favorecerá un apartado visual de esos que cada vez se ven más en la híbrida de Nintendo, cierto, pero que seguimos teniendo que remarcar.
La versatilidad del RE Engine
Lo hicimos con Resident Evil Requiem, la última aventura de Leon S. Kennedy y Grace Ashcroft, y lo haremos de nuevo con Pragmata, manteniendo eso sí mínimamente las distancias. Lo próximo de los también responsables de Street Fighter 6 se ve muy bien, pero no tanto como la saga de zombies.
Para empezar, hay menos capacidad de sorprender al jugador, pues estamos en un paisaje lunar; claro que la fibraluna permite crear entornos como bosques, playas o ciudades (y más), pero además las sombras podrían ser mejores, algo inherente a todas las versiones del juego.
Por lo demás, el DLSS hace su trabajo, incluso en elementos como el pelo de Diana está por encima de Requiem, sin llegar a ser perfecto, especialmente en cinemáticas con personajes a la distancia. Pero su estilo artístico lo compensa.
Las armaduras de Hugh están llenas de detalles y personalidad, las instalaciones de la Cuna son todas diferentes y dignas de mención y los enemigos, aunque nos habría gustado ver más variedad, que la hay, recordarán a los de cierta saga de Konami, siempre, una vez más, con su propia identidad.
Y si se ve bien, funcionar, funciona casi a la par. Siendo sinceros, no es la versión más estable del título, pero Pragmata en Nintendo Switch 2 se desenvuelve con mucha soltura, a 60 fps o cerca casi constantemente (no baja en los momentos de acción), siempre que juguemos en modo TV.
En portátil la cosa cambia bastante, con menos frames por segundo y mayor borrosidad. No imposibilita disfrutarlo pero sí que hará que prefiramos jugarlo sentados delante del televisor si se nos da la oportunidad.
El cuidado puesto en todo
Y sorpresa sonora para acabar, pues Capcom ha regalado a los fans tanto españoles como americanos un doblaje a nuestra lengua (o dos doblajes, vaya) de primer nivel. Si la música está bastante ausente buena parte del tiempo, no podemos decir lo mismo de las constantes intervenciones de Hugh y Diana, que junto a los archivos de texto y correos diseminados por casi cualquier rincón acabarán de completar una narrativa tan de ciencia ficción como emotiva.
Al final, Capcom ha logrado dar la sorpresa casi con mayúsculas. Es verdad que algunos enemigos tienen una inteligencia artificial que irónicamente se comporta de manera deficiente, o que visualmente podría pulirse ligeramente más, pero todo su contenido, su exquisita jugabilidad y la química entre sus protagonistas hacen de Pragmata una de esas joyitas que tan difíciles son de encontrar hoy en día.





