La saga Picross se ha convertido, ya desde hace muchos años, en algo que recibimos recurrentemente en nuestras consolas Nintendo. Con LogiArt Grimoire se avanzó un paso más allá de lo habitual, pero lo más habitual es ver entregas de la serie S. En esta ocasión, al igual que ocurrió con la versión de Namco, tenemos imágenes clásicas de otra gran compañía de los videojuegos, algo que seguro que motiva mucho a los fanáticos del mundillo y a los amantes de lo retro. Toca pues, ver cómo luce este Picross S Capcom Classics Collection.
Vuelven sagas clásicas en Picross S Capcom
Lo primero que tenemos que entender es qué son los nanogramas. Se trata de un híbrido entre Sudoku y Buscaminas, en el que al final, tras rellenar todas las casillas de manera adecuada, nos espera una imagen pixelada a color, de clásicos de Capcom en este caso.
En concreto, un nanograma se basa en un tablero rectangular con dimensiones que van de 5 x 5 cuadros hasta otras que llegan a tener 40 en una de sus dimensiones (solo en ciertos puzles extra). Nuestro objetivo es colorear los cuadros que tengan que estar rellenados según unas indicaciones, pudiendo poner una X en los que sepamos que no deben tocarse si lo necesitamos, con la posibilidad de contar fácilmente las casillas, y rebobinar si lo consideramos.
Para saber las casillas que deben colorearse, hemos de mirar el exterior de cada fila y columna, pues en ella aparecen unos números. Si en una fila vemos “1 3 2” por ejemplo, quiere decir que en esa fila va a haber seis casillas coloreadas, pero en esa secuencia en concreto y sin que sepamos exactamente cuantas casillas deben tener una X al inicio, al final y entre cada sección coloreada.
Para los amantes de los Hadoken
El nivel de desafío lo marca cada usuario a su gusto. Podemos jugar con pistas, es decir, que aparezcan coloreadas las columnas y filas en las que podemos colocar una X o colorear con la información que disponemos en ese momento y con la posibilidad de cometer errores, o modificar una o varias de estas opciones y optar por una vertiente más difícil. Eso sí, echamos en falta que haya una opción que nos permita activar que, al rellenar una fila o columna correctamente, nos rellene con X el resto de huecos de la misma (como sí hace Squeakross)
De la misma manera, podemos también jugar en solitario o en cooperativo con hasta cuatro personas, cada una con su propio cursor (y con la posibilidad añadida de colocar unas coordenadas de tablero en la pantalla para entendernos mejor entre nosotros). Y sobre los modos, además del clásico Picross, hay otro Mega Picross que es una versión más compleja del mismo, con indicaciones que a veces combinan dos filas o columnas, un Color Picross (en el que hay diferentes colores para rellenar la figura y tenemos que seguir el orden concreto) y Clip Picross, que básicamente es un nanograma gigante que se descompone en otros más pequeños para formar una imagen gigante al final.
En esta entrega, el principal aliciente es ser fanático de Capcom, o en general del mundo retro de los videojuegos (aquellos de los 80-90 pixelados). Todas las imágenes que sacamos con píxeles extraídos de clásicos como Street Fighter II, Mega Man o Final Fight, además de que la interfaz (cuyas imágenes podemos ver en una galería) y la música también son temáticos (y de hecho ofrece varias canciones diferentes que podemos escoger desde el menú para cada uno de los modos). La otra gran novedad, para los amantes de la superación, es un modo Contrarreloj en el que se nos ofrecen desafíos Picross que debemos superar en un tiempo límite (y según lo que nos sobre tendremos un rango distinto).
Picross S Cacpom Classics Collection es una entrega continuista más de la popular saga, y también una oportunidad para tirar de la nostalgia de los seguidores de Capcom de toda la vida. Es una fórmula que siempre funciona, y el añadido de la colaboración con la empresa nipona hace que haya una motivación añadida.
Versión del juego analizada: Nintendo Switch (1.0.0)

