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Análisis de Call of Duty: Modern Warfare 4 en Nintendo Switch 2

13 largos años, que se dice pronto, han tenido que pasar hasta que Activision, de la mano de Infinity Ward, se dignara a traer de nuevo a una consola Nintendo su saga de guerra por antonomasia, la cual hemos recuperado los seguidores de la Gran N gracias al lanzamiento de Call of Duty: Modern Warfare 4 en Nintendo Switch 2.

Y es que, suponemos, el hardware, y la infraestructura online, que aquí hay mucho de eso, lo permiten al fin, aunque la nueva entrega del shooter bélico ha tenido que hacer multitud de sacrificios en lo técnico. Pero no en todo lo demás, sorprendente y afortunadamente.

Porque lo que tenemos entre manos no es una versión recortada para salir del paso como ocurriera en anteriores ocasiones, sino que hablamos del paquete completo, con su campaña, multijugador competitivo y DMZ, el modo de extracción que apuesta por una experiencia más pausada y arriesgada.

Una guerra con tres frentes

La campaña de Modern Warfare 4 vuelve a poner al capitán Price y compañía tras la pista de Makarov con una historia que busca cerrar el arco argumental de la Fueza Operativa 141 iniciado en 2019, y lo cierto es que Infinity Ward demuestra de nuevo que sabe cómo montar un buen espectáculo. Aquí lo hace intercalando tiroteos, infiltraciones, las nuevas y convincentes peleas a puñetazo limpio y secuencias más cinematográficas.

También hay espacio para cambiar de perspectiva y conocer a otros personajes, como el grupo de soldados surcoreanos que participa en un conflicto que nos ha sorprendido por lo actual que resulta y por el atrevimiento que ha tenido la compañía en tratar un tema como el de las dos Coreas o incluso aventurarse con Rusia.

Aunque no todas las tramas reciben el mismo cuidado y algunos acontecimientos se resuelven con demasiada rapidez, la campaña cumple su cometido manteniendo el interés y ofreciendo ese tipo de espectáculo bélico que esperamos de la saga.

Modern Warfare 4

Los puñetazos se sienten, aunque los duelos son escasos según avanzamos

La duración, eso sí, sabe a poco si nos limitamos a esta modalidad. Por suerte, el multijugador sigue siendo uno de los grandes pilares de la propuesta, con mapas, modos clásicos y nuevas variantes que permiten pasar de partidas que creíamos controladas a auténticos festivales de disparos.

La personalización de las armas y la progresión aportan motivos de sobra para seguir jugando durante semanas o meses, mientras que la variedad de escenarios ayuda a que los enfrentamientos no resulten repetitivos. Y con cross-play para encontrar siempre partida (es instantáneo) y cross-save por si venimos de otro sistema, o nos mudamos a él.

La tercera pata es DMZ, una experiencia de extracción en la que toca desplegarse en el mapa, cumplir ciertos objetivos, conseguir equipo y salir con vida. Aquí el ritmo cambia por completo ya que no basta con disparar mejor que los demás pues también hay que saber cuándo avanzar, cuándo retirarse y cuánto estamos dispuestos a arriesgar. Para jugar con amigos, y con el chat de voz activado, es una de las mejores opciones.

Modern Warfare 4

Ping bajo, 60 fps, partidas inmediatas… el online funciona a la perfección

Aquí mi fusil, aquí mi pistola

Si hay algo que Call of Duty: Modern Warfare 4 demuestra una vez más es que Infinity Ward lleva muchos años perfeccionando las sensaciones al disparar. El manejo de las armas es contundente, esa es la palabra, y la respuesta resulta inmediata en cada enfrentamiento, transmitiendo esa mezcla de precisión y espectacularidad que lleva varios años acompañando a la franquicia. Recargar, apuntar, deslizarse por el suelo o cambiar de posición durante un tiroteo se siente natural ya a los pocos minutos, y sin que tengamos que pelearnos contra los controles para hacer lo que queremos.

La movilidad también ayuda a que los combates sean ágiles, tanto en la campaña como en las partidas competitivas. No hay parkour ni extravagancias que en nada pegarían, como ya ha ocurrido, con el tono general de la saga, y en Nintendo Switch 2 se han aprovechado sus posibilidades extra.

Podemos apuntar con los controles por movimiento, lo cual una vez bien configurado ofrece la experiencia definitiva en consola, máxime con los Joy-Con 2 desacoplados, o también usar el modo ratón, que permite utilizar uno de ellos como dispositivo de apuntado. No sustituye a la precisión de un ratón convencional, pero se le acerca bastante.

Modern Warfare 4

El control con los Joy-Con 2 nos permite toda suerte de virguerías

El DLSS no obró el milagro

Llegamos al apartado en el que más se notan las concesiones de esta versión. Nintendo Switch 2 tiene que mover un juego diseñado para máquinas con bastante más potencia, y eso se traduce en recortes evidentes en resolución, definición y ciertos detalles de los escenarios. Sin embargo, hay una opción en los ajustes gráficos que merece la pena revisar antes de dar por perdida la batalla por la nitidez, pues podemos elegir entre el DLSS de Nvidia y el Filmic SMAA T2X, la solución de antialiasing de Infinity Ward.

Aunque ambos métodos parten de la misma resolución, no ofrecen exactamente el mismo resultado. El DLSS consigue limpiar mejor los bordes y definir con mayor precisión solo algunas texturas, como las calcomanías de las puertas y la vegetación, pero poco más.

Por su parte el reescalado mediante SMAA T2X ofrece mayor definición y más sensación de robustez en la imagen, pero desmerece en los vídeos generados mediante el motor del juego, haciendo que a veces prefiramos la tecnología de Nvidia a la de Infinity Ward. Hay otras configuraciones gráficas disponibles, pero ninguna combinación asegura un resultado óptimo.

Modern Warfare 4

SMAA T2X a la izquierda vs. DLSS (más borroso) a la derecha

Disfrutable, sí, e incluso impactante a veces jugándolo en portátil, pero todo un baño de realidad (y de resolución) cuando jugamos en una TV de proporciones considerables. Aun con todo, la iluminación, los efectos de partículas y el detalle de determinados escenarios consiguen que por momentos olvidemos que estamos ante una adaptación para una consola híbrida.

No siempre luce igual de bien, desde luego, pero hay fases en las que el trabajo realizado resulta especialmente meritorio y demuestra que el hardware de Nintendo todavía puede darnos alguna que otra sorpresa.

La guerra se mueve diferente en solitario o con amigos (y enemigos)

En cuanto al rendimiento, la campaña funciona a 30 fotogramas por segundo, una cifra modesta para un juego de acción tan frenético, pero que se mantiene sólida durante la partida y que no impide disfrutar de Modern Warfare 4 como se merece. En el multijugador y por no partir con desventaja, los 60 fps son una realidad, claro que hablamos de escenarios más cerrados y con muchos menos elementos en pantalla.

Modern Warfare 4

Variedad de misiones

En lo referente a su peso, supera actualmente los 90 GB tras la actualización de casi 40 GB de hace tan solo unos días, claro que la gran mayoría de archivos nuevos sustituyeron a otros viejos y apenas ganamos 3 o 4 GB reales. Modern Warfare 4 se suma así a producciones como Final Fantasy VII Rebirth o Final Fantasy XIV entre las que más espacio exigen, con Kingdom Hearts necesitando asimismo aún más espacio pero trayendo varios títulos en un mismo paquete.

El regreso de Call of Duty

Al final, la espera por un nuevo Call of Duty ha merecido la pena. No estamos ante la mejor versión técnica del juego y sus carencias visuales son demasiado evidentes en algunos momentos como para ignorarlas, sin embargo, el gunplay sigue siendo excelente, la campaña cumple su objetivo, el multijugador conserva su capacidad para enganchar y DMZ amplía considerablemente la cantidad de contenido disponible. Todo ello adornado junto a unos controles tanto tradicionales como por movimiento o ratón que acaban de poner la guinda.

Modern Warfare 4

La historia de Price merecía un final así

Es una adaptación con sacrificios, pero también una que consigue conservar buena parte de lo que hace especial a la franquicia. Los 30 fps de la campaña no empañan en absoluto el sabor de boca, o no al menos tanto como los vídeos generados con el motor del juego los cuales necesitan más trabajo, pero la estabilidad durante las partidas así como los buenos momentos visuales en portátil compensan parte de esos inconvenientes. Después de tantos años sin un Call of Duty de esta envergadura en una consola Nintendo, no podíamos pedir mucho más.

Resumen
Ha habido que hacer concesiones y técnicamente, en campaña, podría haber dado más de sí, pero Moder Warfare en Nintendo Switch 2 lo tiene todo, y además es una de las mejores entregas de los últimos años, si no la mejor.
8.5
Notable
Escrito por
Señor Bichos para ti.

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