Ubisoft sigue apostando por llevar sus grandes producciones al límite de Nintendo Switch 2. The Crew Motorfest es un buen ejemplo de ello: una experiencia de conducción en mundo abierto que llega con algunos sacrificios, pero también con una conversión muy competente en la línea de lo visto en las conversiones de los grandilocuentes Star Wars Outlaws o Assassins Creed Shadows.
Festival sobre tierra, mar y aire
Es imposible hablar de The Crew Motorfest sin mencionar a Forza Horizon. La propuesta de Ubisoft bebe directamente de la fórmula de mundo abierto de la saga de Microsoft, con grandes escenarios por los que conducir libremente, multitud de pruebas y una progresión que nos invita a descubrir nuevos vehículos constantemente. En Nintendo Switch 2, además, encuentra un competidor especialmente interesante en Hot Wheels Infinite Rush, aunque este último apuesta por una escala más reducida y una conducción mucho más arcade.
La estructura gira alrededor de las playlists, colecciones de misiones temáticas que nos permiten descubrir distintas facetas del automovilismo. Hay carreras convencionales, pruebas de derrapes, desafíos todoterreno y eventos centrados en marcas o épocas concretas, pero también actividades que rompen con la rutina de llegar primero a la meta. Algunas nos proponen fotografiar vehículos y paisajes cumpliendo ciertos requisitos, mientras que otras ponen a prueba nuestra habilidad con desafíos específicos e instantáneos en el propio mundo abierto. Completar estas campañas nos permite desbloquear recompensas, nuevos vehículos y más opciones de personalización.

El juego llega con voces en inglés y subtítulos en castellano.
Ubisoft lleva tiempo demostrando que le gusta experimentar con la versatilidad de sus propuestas. Steep y Riders Republic son buenos ejemplos de cómo la compañía combina distintas disciplinas dentro de un mismo mundo, y aquí sucede algo parecido. Los coches no son los únicos protagonistas: también podemos conducir motos, avionetas y lanchas, ampliando las posibilidades de una experiencia claramente arcade y alocada a la pero sin alejarse del realismo. La música también contribuye a esa atmósfera, gracias a varias emisoras de radio con temas licenciados de distintos géneros que podemos escuchar mientras recorremos Hawái.
El problema es que tanta amplitud no siempre juega a su favor. El mundo abierto ofrece una gran extensión para recorrer, pero las distancias entre algunas actividades pueden hacerse demasiado largas, obligándonos a conducir durante más tiempo del deseado para llegar a nuestro siguiente objetivo. La libertad de movimiento es parte del atractivo, aunque en ocasiones parece que el escenario se impone sobre el ritmo de la experiencia. Aun así, la variedad de pruebas consigue mantener el interés y si te va jugar online, podrás competir con más de una treintena de jugadores en multitud de modos que sin duda se convierte en uno de sus grandes atractivos.

La personalización llega a los personajes, algo ideal para el modo en línea.
Luciendo palmito
El salto a Nintendo Switch 2 deja claro que Ubisoft ha tenido que ajustar la presentación visual, aunque la adaptación resulta más competente de lo que podría parecer a primera vista. La distancia de dibujado es menor, aparecen menos elementos en pantalla y algunos reflejos son más sencillos que en los sistemas más potentes, mientras que las texturas pierden calidad y ciertos efectos se han simplificado. También se aprecia la aparición repentina de elementos del escenario a medida que avanzamos, un detalle especialmente llamativo cuando conducimos a gran velocidad.
Eso sí, en conjunto, The Crew Motorfest ofrece una conversión que puede mirar de tú a tú a la versión de PS4. Aunque hay recortes visibles en determinados elementos, las tecnologías actuales permiten perfilar mejor los bordes y conseguir algunos reflejos que ayudan a compensar las limitaciones del hardware. El resultado es una adaptación sólida que mantiene buena parte de la espectacularidad de este festival del motor en unos gigantescos escenarios llenos de detalles y condiciones climáticas adversas.

La cámara interior es una de las mejores.
Uno de los aspectos más interesantes está en su resolución. El juego mantiene los 1080p tanto en modo televisor como en portátil, sin recurrir a una resolución dinámica, lo que proporciona una presentación coherente independientemente de cómo juguemos. El precio que debemos pagar es una tasa de 30 fotogramas por segundo que se mantiene mayormente estable durante la conducción. No alcanza la fluidez de otras versiones, pero el rendimiento cumple y permite disfrutar de las carreras sin que las caídas constantes de imágenes se conviertan en un problema.
Eso no significa que estemos ante una adaptación impecable. La aparición repentina de objetos y sombras, la menor densidad de elementos y algunas simplificaciones visuales hacen que el mundo pierda parte de su riqueza. Su mérito está en mantener un buen nivel allá donde juguemos, haciendo palpable que Ubisoft haya encontrado un equilibrio razonable entre calidad visual y rendimiento, algo a destacar en una producción de estas dimensiones y que parece ser la norma de la compañía gala en la nueva híbrida de Nintendo.

Lástima que el modo foto solo esté disponible en el mundo abierto.
Una carretera poco portátil
La mayor contradicción de esta versión está en una de las características más importantes de la consola. The Crew Motorfest exige una conexión permanente a internet, incluso cuando queremos disfrutar de sus actividades en solitario. No existe una opción para jugar sin conexión, de modo que llevarnos la consola de viaje no garantiza que podamos continuar nuestra partida. Si no tenemos una red disponible o la posibilidad de compartir los datos del móvil, el festival se queda parado. Es una limitación difícil de justificar en un juego que encaja tan bien con la filosofía portátil de Switch 2.
La conducción también acusa una limitación del hardware que afecta directamente a las sensaciones al volante: los Joy-Con y el mando Pro de Switch 2 carecen de gatillos analógicos con recorrido, por lo que acelerar y frenar no ofrecen el mismo grado de control que en otras plataformas. En un simcade como este puede parecer un inconveniente menor, pero termina influyendo en cómo afrontamos las curvas y regulamos la velocidad. El resultado es una conducción algo más mecánica, que pierde parte de la naturalidad de las versiones que permiten dosificar el acelerador y el freno con mayor precisión.

Abrir el mapa es espectacular, pudiendo acercar o alejar la cámara a nuestro antojo.
Por lo demás, The Crew Motorfest continúa ampliando sus posibilidades mediante temporadas y contenido post-lanzamiento, y su llegada a Switch 2 coincide con el comienzo del cuarto año de contenidos. Ubisoft sigue incorporando nuevas actividades, vehículos y experiencias, algunas gratuitas y otras de pago, por lo que su propuesta está lejos de haber agotado su recorrido. La disponibilidad de ciertos contenidos prémium, eso sí, puede variar en esta versión, así que conviene distinguir entre las actualizaciones que recibe toda la comunidad y los paquetes adicionales que requieren un desembolso.
Una de sus opciones más interesantes es el Cross Save, que permite continuar nuestra partida en cualquier otra plataforma en la que tengamos el juego, como sucede con Disney Speedstorm. Lo mejor es que funciona de forma automática: basta con iniciar sesión en la cuenta de Ubisoft para que cargue nuestra partida sin tener que transferir archivos ni realizar pasos intermedios. Eso sí, las compras realizadas en otras plataformas no se transfieren a Switch 2 (teniendo que pasar por caja de nuevo) y tampoco está disponible la colección de vehículos importados de The Crew 2, la segunda entrega de la serie. Ah, y no te olvides de hacerle sitio porque descarga se va hasta los 60 gigas.

El nivel de detalle es muy elevado.
Versión analizada: Nintendo Switch 2 (1.1.0)