Definido por muchos como un mix entre Silent Hill y Twin Peaks, Silver Pines es una aventura con puzles, habilidades y armas en 2D en la que tenemos que sobrevivir ante una situación bastante extraña. Es hora de ver si esa mezcla funciona tan bien como suena.
Silves Pines, Deadly Premonition 2D sin tanta bizarrada
En esta aventura somos Red Walker, un detective que está en una cafetería de Silver Pines (la ciudad le da nombre al juego), lugar al que ha venido para encontrar a Eddie Velvet por petición de una persona misteriosa. El pueblo además está prácticamente abandonado porque la mayoría de la gente ha evacuado por una tormenta muy intensa, por lo que a priori tenemos que ser rápidos para cumplir nuestra misión.
Eso sí, en este viaje no va a poder ser tan rápido como le gustaría porque la investigación se complica y hay que hablar con los residentes misteriosos que no han abandonado la ciudad. También encontraremos pistas por aquí y por allá, para ir descubriendo más sobre nuestro objetivo, teniendo así siempre una motivación investigadora en nuestro viaje. No esperéis eso sí una historia llena de giros rocambolescamente organizados, aquí se va a lo seguro pero se cumple con la intriga.
A efectos prácticos, podríamos decir que tenemos dejes de aventura gráfica o incluso metroidvania. Porque hay enemigos y armas, pero sobre todo porque hay muchos objetos que una vez conseguidos nos permiten acceder a otros lugares. Es por ello muy importante también el mapa, pero no solo porque haya que entenderlo para moverse, sino porque hay que señalar que hace un buen trabajo al separarse en sectores diferenciados. Lo que sí que podría mejorar algo es la movilidad entre zonas, pues el backtracking a veces se siente forzado para alargar sin demasiados incentivos. Por suerte, para orientarnos mejor tenemos la ayuda de las fotos que podemos hacer con la cámara para así marcar visualmente qué es lo que hay en ese lugar que nos interese (el propio mapa de por sí ya marca los lugares inaccesibles a lo RE).
Una experiencia muy noventera e inmersiva
La experiencia jugable en su nivel más puro es una mezcla entre ligeros toques de realismo y las sensaciones que juegos como Resident Evil o Silent Hill nos dejaban originalmente con sus controles. Hay aspectos rígidos propios de otra época del gaming como no poder disparar mientras andamos o unos saltos algo robóticos, pero también hay la intención de con ello ofrecer algo que en parte sería muy humano en la realidad (como sufrir el retroceso de las armas o tener resistencia)
La ambientación de esta aventura es clave, y hace que su jugabilidad y todo tenga más sentido. Obviamente en el tema del “terror”, es más fácil acudir a épocas sin smartphone, y por eso Silver Pines nos sitúa en los 90, con cabinas en las que guardamos con un número concreto de usos, gabardinas que suponen un inventario limitado y armas no tan sofisticadas como las de ahora. Y eso encaja muy bien con los tonos apagados propios de Batman y la jugabilidad 2D con animación rotoscópica que tenemos presente.
Silver Pines no va a cambiar la industria, pero es un juego muy sólido que cumple de sobra en casi todos sus aspectos. Pero lo mejor de todo es que su ambientación y desarrollo atrapa y te invita a seguir jugando no por terminarlo y pasar a otra cosa, sino porque quieres ver la conclusión de la investigación.

