De la mano de un pequeño equipo de dos personas llegó a PC hace un tiempo Minishoot’ Adventures y fue todo un éxito con valoraciones muy positivas, por lo que su aparición en el último Indie World fue toda una sorpresa positiva. Es hora de ver qué tal va el juego en Nintendo Switch 2 (también disponible en la primera híbrida con alguna limitación técnica más sin su paquete de mejora) y si la gente estaba en lo cierto o no.
Despierta, minishoot
En eta aventura somos una nave que tiene que liberar a sus compañeras para salvar el mundo. Sí, no hay más, pero tampoco hace falta porque eso es simplemente una excusa para guiarnos y su historia queda como algo más anecdótico (al más puro estilo de cuando la narrativa estaba en manuales y no en el juego). Una vez soltados en faena, nos encontramos ante un mundo central que poco a poco se va abriendo más en función de lo que vayamos consiguiendo. Al inicio no podemos ni disparar, luego ya podemos usar nuestros disparos, pequeños saltos, la posibilidad de ir por agua y otras mejoras que nos permiten acceder a lugares antes inaccesibles y, de paso, mejorar y acelerar nuestra movilidad para ganar muchos atajos.
A todo ello tenemos que añadirle un sistema de experiencia con cristales que nos permiten subir atributos de la nave, como daño, cadencia o velocidad, para que así seamos más letales conforme avancemos (y los enemigos básicos nos duren menos sobre todo). Y si todo esto parece poco, hay habilidades especiales que consumen energía, trozos de corazón para subirnos la vida y ciertos materiales que podemos usar para comprar mejoras adicionales para facilitar la búsqueda de coleccionables o aumentar el número de balas que disparamos.
Lo más interesante de todo es que, pese a ser un juego de naves, es permisivo con todo tipo de jugadores. No solo porque no haya daño por caída que se agradece un montón, sino porque podemos activar medidas de accesibilidad que incluyen la dificultad, vida infinita y tres maneras de disparar: usando el stick derecho, usándolo pero con algo de ayuda para el ángulo exacto o que directamente solo tengamos que movernos y se dispare solo al enemigo más cercano. Con todo esto se permite que los que busquen su reto lo tengan, y los que quieran ir con menos estrés pero disfruten de la aventura puedan hacerlo también (y la gran mayoría de opciones pueden tocarse en cualquier momento).
Disparos, objetos y carreras
Para avanzar en el juego debemos de superar mazmorras al más puro estilo Zelda, donde están las mejoras que nos permiten movernos más y podemos salvar a nuestras naves compañeras. Entre que nos movemos de una a otra y conseguimos objetos, también podemos encontrar zonas secretas y coleccionables, como carreras contra mininaves, piezas de corazón, bonus de experiencia u objetos que nos dan otro tipo de mejoras pasivas, premiando así que exploremos más allá de ir al lugar que se nos indica.
El juego también hace un buen papel en decirnos qué tenemos y nos falta por conseguir, así que no hay que preocuparse de recordar lo que nos hemos dejado por no poder hacerlo. En general la sensación es siempre muy positiva a los mandos y las mejoras nos hacen sentir mucho más poderosos, ayudando a trasladarnos ese “crecimiento” del personaje. Quizás podemos achacarle que algunos enemigos son un poco esponjas de daño, pero es algo que no se siente injusto tampoco.
La música, si bien no es magistral, hace un gran trabajo para acompañar al juego, darle ese tono de acción exploradora de un mundo desolado y se quedará con nosotros más tiempo del que pensamos, ya que se siente agradable de oír mientras nos movemos. Por su parte la parte gráfica funciona por su paleta de colores y la facilidad para distinguir los disparos enemigos, los cuales siguen patrones muy claros y nunca nos va a atacar sin que sepamos que lo han hecho como puede pasar en otros bullet hell de tipo danmaku. Eso sí, aprovecha un estilo de dibujo para resultar eficaz, pero se nota en assets repetidos, el nivel de detalle de las animaciones y otros aspectos que no es un juego de mayor presupuesto y quizás eso pueda jugar en su contra para venderse a aquellos que sean algo escépticos con “cosas que parezcan de flash”.
Minishoot’ Adventures es, sin duda, toda una sorpresa. Cómodo, con una duración adecuada (6 horas para el juego principal, pudiendo llegar a 10 para los coleccionables o más incluso, también según nuestra pericia y la dificultad), con un buen sistema de progreso, un mundo bien construido con un diseño de niveles que funciona y, sobre todo, ese factor de diversión y exploración que nos empuja a mirar “qué habrá ahí” en cada rincón. Sus críticas positivas son, efectivamente, merecidas.
Versión del juego analizada: Nintendo Switch 2 (1.0.3)

