La versión definitiva del clásico de Two Tribes llega a Nintendo Switch.

Toki Tori es un clásico indie, uno de los juegos que llegaron en la era final de GameBoy Color y que, años después, resucitó en Wiiware. Desde ese momento ha tenido versiones para todas las consolas de Nintendo posteriores (Nintendo 3DS y Wii U), y ahora le toca a Switch. No es de extrañar esta decisión pues Two Tribes, la compañía tras el juego, está trayendo a la consola otras de sus obras, como ya ha sido el caso de Rive y Toki Tori 2+.

Mi pollito amarillito, en la palma de mi mano…

Aunque la apariencia te pueda decir lo contrario, Toki Tori es un juego de puzles 2D que te traerá algún que otro dolor de cabeza en el buen sentido. Como otros títulos clásicos como Lode Runner, el objetivo es conseguir en cada pantalla todos los objetos coleccionables, en este caso los huevos. Al conseguir el último de ellos se acaba el nivel, por lo que no importa si dos segundos después fuesemos a morir porque se nos acerque un enemigo.

De hecho, “morir” es algo que nunca va a pasar. Aunque un enemigo nos golpee o nos quedemos atascados en un agujero sin salida, el poder del rebobinado nos puede llevar al inicio del nivel o incluso a un momento anterior antes de “nuestro error”. Pese a que parece algo que facilita mucho las cosas, su uso es totalmente opcional y puede ser visto como algo positivo ya que evita que un pequeño despiste o mala pulsación nos obligue a repetirlo todo. Y si algún nivel nos frustra mucho, podemos “pasarlo” y seguir con el resto (aunque haya que completarlo más tarde porque solo puede saltarse uno al mismo tiempo).

En su camino a la recolección de huevos, Toki Tori podrá subir escaleras, algunos peldaños en el escenario y dejarse caer planeando hasta justo debajo (en el aire no se mueve) mientras evita peligros y enemigos. Sin embargo, su “poder” está en el uso de herramientas, como la creación de puentes o un pequeño teletransportador, cuyo uso es muy interesante, aunque solo hay un número concreto de cada uno (cuando lo hay) por nivel. De esta forma generalmente hay pocas soluciones diferentes para el puzle que es el nivel en sí para llegar a todos los huevos, pero nuestro ingenio se pone a prueba en todo momento teniendo que medir muy bien nuestros pasos y acciones.

Toki Tori no salta, pero hace muchas otras cosas

En total hay más de 80 niveles distribuidos por mundos y dificultad. De esta forma, cada “mundo” (que tiene una temática diferente) tiene una serie de niveles normales, otros dificiles y otros extra. Para “pasarte” el juego basta con completar los normales, pero lo suyo es hacerlo bien y tener todos los huevos, ¿no? La misión, que depende de nuestra pericia mental y paciencia, puede durarnos una media de siete horas, una cifra nada despreciable por los cinco euros que cuesta el título del pollito.

Toki Tori es un juego, sin embargo, que debe ser jugado de vez en cuando. Hacerlo de golpe puede ser pesado, porque realmente las mecánicas se repiten y los niveles complicados nos pueden alterar más de la cuenta. De todas formas, a pesar de lo limitado de su propuesta y habilidades, sabe ofrecer la suficiente variedad de desafíos bien secuenciados a través de una buena curva de dificultad. Se nota que originalmente era un título de GameBoy, pero no ha envejecido del todo mal y sigue demostrando que divierte como lo hacía en su día – y con los añadidos de la vibración HD y captura de vídeo.

A nivel técnico, no explota la potencia de la consola, pero es lo suficientemente vistoso como para que nos entre muy bien por los ojos. Las cargas son rápidas y el sistema de rebobinado y otros no bajan en ningún momento el rendimiento de los 60 fps. Respecto a la música, es muy animada y encaja con la propuesta, con temas agradables de los que se te quedan en la cabeza para que los tararees… o para que los maldigas si los asocias a un nivel complicado.

A pesar de lo extraño de ver Toki Tori en Nintendo Switch tras su secuela, en realidad su planteamiento dista lo suficiente como para que sean títulos muy independientes entre sí. Para echarte un par de niveles de ingenio y puzles en los ratos libres es ideal y, sin ser perfecto por su simpleza y posible sensación de repetición, te sacará una sonrisa mientras lo juegas por su diseño bien realizado. Eso sí, no te dejes engañar por las apariencias, es más complejo de lo que parece.