Hello Kitty por tierra, mar y aire.

Hello Kitty Kruisers trae a Nintendo Switch los adorables personajes de Sanrio en un título de carreras sencillo al estilo de Mario Kart, pero pensado sobre todo para los más pequeños de la casa por los diseños y la dificultad manisfestados.

Kitty Kong Racing

En este título de carreras hay escenarios pensados para ser recorridos en coche, otros en lancha y otros en avionetas. Cada uno de los vehículos tiene sus peculiaridades de control por el entorno en el que se mueven, siendo el agua el medio en el que cuesta más moverse (requiere algo de ensayo). No obstante, todo es muy sencillo, y con un poco de práctica cualquier jugador habitual lo domina en muy poco tiempo.

Todos los circuitos resultan simples en su conjunto, con pocas curvas o tramos complejos. Y, como buen juego party de carreras, los objetos no pueden faltar. Lo que sí hay que destacar es que fácilmente pueden jugar dos personas gracias a los Joy-Con, que también pueden usarse los Pro Controller y, que sea cual sea el control usado, la opción de utilizar el control de movimiento está presente.

Al principio contamos con pocos personajes y vehículos seleccionables, pero jugando desbloquearemos más. Y, ¿qué modos tenemos para sacar los personajes y jugar en solitario? Además de la clásica carrera rápida, nos espera un modo torneo y un modo aventura que, pese a lo bonito que puede resultar su nombre, solo es un compendio de pruebas sencillas por varios circuitos, como recoger un cierto número de objetos o pasar por aros mientras corremos.

Sanrio para todos

Lo mejor del juego es su modo multijugador, con el que podemos competir de forma local con nuestros amigos o familia en carreras sencillas y torneos. La pantalla se parte en hasta cuatro partes y todo va igual de bien que cuando se juega solo. Está claro que nunca va a tener el gancho del juego de Nintendo, pero tampoco lo busca, pues aquí estamos ante un juego que es más de “iniciación en el género” para los más pequeños que otra cosa.

A nivel gráfico, anda “justita” la cosa. No estamos ante un portento técnico y en general todos los diseños son muy sencillos y cargados de color, pero con poco trabajo en detalles, por ejemplo en el tema de colisiones con objetos o el movimiento por el agua. Su música es simpática y tampoco se le puede pedir mucho más, pero a veces puede resultar algo repetitiva.

Hello Kitty Kruisers no es el mejor exponente del género de carreras, y tampoco busca serlo. Sin embargo, sí que es un buen producto para los más pequeños, ya sea porque quieren correr con sus personajes favoritos o para introducirse en este tipo de juegos antes de dar el salto a otros más complejos.