Disparos y acción frenética que podrán a prueba tus reflejos y coordinación para salir con vida de cada escenario.

Atomine, título desarrollado por Broken Arms Games, llega a Nintendo Switch de la mano de MixedBag, este juego destaca por su diseño artístico muy minimalista, nos lleva por un mundo virtual dónde se nos propone recrear eventos de uno de los más famosos virus informáticos como lo es Stuxnet. Nuestra misión será destruir sistemas informáticos tras sistemas informáticos, pero no será tarea fácil, Atomine tiene una elevada curva de dificultad sumado a un diseño procedural, dónde nunca disputarás la misma pantalla, dependiendo totalmente de tu manejo de la doble palanca analógica, todo es muy frenético y pasa en un instante, tus relfejos serán tu mejor aliado para salir bien librado del frenesí que se interpondrá con tu objetivo.

Un destino nuclear.

Tu objetivo final es hacerse cargo de un sistema de control de misiles nucleares, pero no creerás que será remotamente posible cuando comience el juego por primera vez y notarás que tu único “Worm” (nombre que recibe tu módulo operativo en el juego) disponible es muy precario en cuanto a prestaciones y potencia de fuego. A diferencia de los Shooter de Stick dual de una sola pantalla, en realidad necesitas explorar las habitaciones interconectadas generadas aleatoriamente, buscando centros de datos en los que puedas actualizar tu arma predeterminada  y compilar tu “Worm” con módulos de armas más eficientes. La mecánica de juego es muy sencilla pero muy efectiva, si tienes tus reflejos al máximo, esta será una experiencia muy divertida para ti, con la palanca analógica izquierda moverás tu “Worm”, mientras que con la palanca analógica derecha, descargarás las ráfagas de munición virtual para derrotar a los “worms” de seguridad.

Solo puedes pasar a la siguiente etapa después de acabar con todos los enemigos del nivel, en este caso, un software de seguridad representado por drones o “Worms” de ataque con diferentes patrones y formas de ataque, que harán lo imposible para inhabilitar tu “Worm”. A pesar de no ser un Shooter de “un golpe una muerte”, te verás abrumado rápidamente si entras a ciegas en salas nuevas, con lo que la mejor estrategia en estos casos es la cautela, al ingresar en las nuevas salas. Al eliminar a tus enemigos, estos dejarán caer pequeños módulos de experiencia, con esa experiencia tu “Worm” sube de nivel, A veces al derrotar a los módulos de seguridad, estos dejarán caer módulos más grandes que repondrán parte de la energía de tu “Worm”. Cuando te destruyen, todo termina. Puedes mantener los módulos que hayas desbloqueado a lo largo de tus sesiones, pero al ser un Roguelike, significa que una vez que estás muerto, todo tu progreso se pierde y vuelves al primer nivel.

Al ganar experiencia en cada fase que completes y “limpies” de módulos de seguridad, irás minando (término que actualmente está de moda por las criptodivisas) “Atocoins”, lo interesante de estas monedas, es que con ellas se podrán comprar nuevos módulos de armas y actualizaciones varias para tu “Worm” y volverlo mucho más eficiente y poderoso para eliminar a los módulos de seguridad. La minería de las “Atocoins” es muy importante, porque es lo que te permitirá poder avanzar por los niveles sin sufrir tanto la brutal dificultad que ofrece Atomine.

A lo largo de tu viaje hacia el centro de control nuclear, tropezarás con sistemas de defensa que se traducen en encuentros con jefes de área. Estos rompen la exploración del juego de las fases normales al presentar arenas cerradas mucho más familiares para los fans de Shooters de Stick dual. La dificultad aumenta mucho si llegas a estas batallas con poca potencia, por lo que vale la pena asegurarte de que disparas a todo lo que se mueve en los niveles de exploración. Las paredes secretas pueden destruirse y generalmente conducen a áreas peligrosas con gran impulso de experiencia por lo que es un gran premio para explorar niveles pacientemente en lugar de saltar inmediatamente a la siguiente área.

Entorno Virtual.

Atomine disfruta de una estética visual suave y minimalista, tanto la música como el diseño artístico son estelares, ya que cada uno ayuda a sumergir al jugador en las ideas centrales del juego; ser un programa de computadora en un futuro cercano. El rendimiento general del juego es muy bueno, el juego se ejecuta a 720p y 60fps en modo portátil y 1080p y 60fps en modo Dock, siendo la única diferencia lo tiempos de carga que son algo más cortos cuando se juega en el televisor. Los niveles generados aleatoriamente también ayudan a vender mejor el entorno, ya que el mundo del juego se siente más como un servidor hostil que como una colección de salas poco conectadas. La naturaleza cuadriculada y minimalista del diseño ambiental calza a la perfección con la estética de Atomine y es uno de los puntos de venta fuertes que tiene el juego. Tanto los efectos de las armas del jugador como el caos que se produce durante un tiroteo frenético son satisfactorios, de la misma manera en que se ven caer una intrincada exhibición de fichas de dominó. Es decir, la gran naturaleza de liquidar a tus enemigos en Atomine te da una sensación de logro, especialmente después de ver una plétora de cubos de experiencia verde derramarse fuera del cubo del oponente.

Conclusión:

Atomine, es un juego perfecto para sesiones cortas y para quienes disfrutan de la portabilidad de Nintendo Switch, es un juego frenético, alocado y que presenta un gran reto para los jugadores más experimentado y que disfrutan las experiencias con alta dificultad. El juego cuenta con un muy logrado apartado visual unido a un muy buen trabajo en el apartado sonoro, hacen de Atonime una experiencia muy fluida e inmersiva, que te hará volver por más una y otra vez aunque sientas que el juego te está acabando contigo.