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Análisis de Rubato

Una rana, una lengua y físicas. Bueno, y también un mundo distópico en el año 12012 donde un “hombre de negro” juega una partida de billar con los planetas de la galaxia y claro, quién mejor que un anfibio para recuperar el orden galáctico aquí, en RUBATO.

Algarabía universal

Todo esa parafernalia es la excusa narrativa para este bizarro plataformas bidimensional que incluso llega a evocar a Wario Ware con su mezcla de situaciones ilógicas y estilos gráficos dispares. Porque sí, puede que los sprites guíen visualmente al diseño principal pero cuando renders de animales que no encajan por aspecto ni perspectiva con el escenario, pequeñas secuencias de imagen real y animadas (o mezcla de ellas) aparecen en pantalla nos damos cuenta de que RUBATO es algo especial.

Incluso en lo jugable el juego de Headcannon es, a veces, inclasificable. Desde un primer momento es difícil ubicarnos en unos niveles no lineales, muy verticales, donde podemos ir en cualquier dirección recolectando pequeñas gemas, planetas y otros coleccionables mientras accedemos a puertas que nos llevan a zonas secretas o simplemente nos permiten avanzar sin saber bien donde.

RUBATO

Un buen arma de bolsillo.

No es hasta enfrentarnos al primer jefe final cuando comprendemos que RUBATO es un plataformas fraccionado en cinco mundos con fases menos encajonadas de lo habitual y que necesitamos parte de todo eso que hemos recogido para avanzar por su mapa presentado a lo modo 7 de Super Nintendo. A partir de aquí vienen locuras jugables de todo tipo incluidas escenas de conducción en primera persona que, efectivamente, siguen descolocándonos.

Quizá, precisamente por esto RUBATO nos atrae. Más allá de ser un plataformas donde la rana quizá patine más de la cuenta y no ofrezca el control más preciso del mundo, su locura hace que sus piezas, de algún modo, vayan cobrando sentido tras esos primeros minutos a los mandos. Quiere ser narrativo dentro de su caos con npcs que nos dejan caer parte de lore (una vaca que habla, por ejemplo) y otras escenas de historia que hacen de este cóctel algo fresco a la vez que no apto para todos los públicos.

RUBATO

Una lástima que llegue sin traducir.

Una lengua muy pegajosa

RUBATO es una rana que puede saltar (qué menos) pero también con su lengua, mediante el stick derecho, podemos columpiarnos de ciertos objetos para alcanzar nuevos lugares pero sobre todo coger objetos. Bien para desbloquear el camino, hacer uno apilando cajas o eliminar enemigos. Algo que también podemos hacer con un lanzamisiles. Sí, nuestro protagonista va equipado con uno que también ayuda a abrimos paso por otros caminos.

Porque como podéis imaginar, esa estructura de niveles tan libre hace que volver a fases previas tenga sentido para conseguir todo lo que no obtuvimos en una primera vuelta porque, quizá, entre otros motivos, no podíamos hacerlo. Son laberínticos y no hay ni rastro de mapa para orientarnos, solo sirve nuestro afán exploratorio, como bien ocurría en los juegos clásicos de de Sonic, el erizo azul de Sega.

No es un modo 7 al uso pero la vibras son las mismas.

RUBATO además quiere aportar novedades jugables de forma constante lo que sumado a esa locura narrativa (sus personajes abusan de la sinhueso demasiado) acaba ofreciendo cosas de lo más extravagantes. Hay subidas en globo, cañones que nos disparan a lugar elevados, parapentes, plataformas balancín, naves alienígenas con las que transportamos vacas… para dejarlas caer a los pinchos y sí, matarlas… Nos convertimos en pelotas para rodar en circuitos, pilotamos lanchas, participamos en juegos de ritmo… y así un sinfín de situaciones.

Es cierto que al dejar todo en el lado de las físicas hace sentirse algo caótico por momentos, poco controlable y menos preciso pero también entendemos que es parte de su atractivo. Desde luego no dejará indiferente a nadie y pasado esos primeros instantes donde nos sabemos muy bien a lo que estamos jugando, aunque nunca lo llegamos a saber realmente, RUBATO consigue ser diferente y solo por eso merece la pena tener un ojo puesto en él. Eso sí, nos gustaría personalizar un esquema de control algo divisivo al que le hubiese sentado bien una versión para Switch 2 y su modo ratón.

RUBATO

Cada paso supone una nueva cosa por hacer.

Versión del juego analizada: Nintendo Switch 1 (1.0.1) jugado en Nintendo Switch 2

Resumen
RUBATO es un alocado plataformas bidimensional que juguetea con la experimentación de las físicas y planteamientos alocados sin un sentido aparente pero con suficiente enjundia como para jugar hasta completarlo. Es extraño y por eso nos gusta.
Bueno
  • Alocado y variado.
  • Sinvergüenza en lo visual.
Mal
  • Caótico, poco preciso y con una estructura enrevesada.
  • Esquema de control mejorable.
7
Bueno
Escrito por
Jugador de corazón, amante del arte y enamorado del metal.

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