No es habitual, sobre todo en estos últimos años en los que nos encontramos inmersos, pero de vez en cuando aparece un videojuego que hace honor a una clase media cada vez más olvidada; aquella que en GameCube y sobre todo Wii, por no salirnos del ecosistema Nintendo, completaba el catálogo de la consola con propuestas diferentes y de calidad, pero más modestas.
Kena: Bridge of Spirits, que se lanzó originalmente en PlayStation 4 y 5 y PC en 2021, es uno de esos títulos. Está desarrollado por Ember Lab, un equipo que empezó como estudio de animación y efectos visuales en 2009, y esa experiencia previa les permitió crear un juego que no solo destila cariño por los 4 costados, sino que destaca por su belleza visual, la animación de los personajes (esos Rots) y su dirección artística tan “de película”; sin olvidarnos de su banda sonora.
Ahora llega a Nintendo Switch 2 (ya está disponible) con un port de esos que no esperábamos pero que celebramos. Y además lo hace a precio reducido: 39,99 euros de normal, aunque salió con rebaja y no será raro verlo de tal guisa en unos meses.
Ve hacia la luz
La historia nos pone en la piel de Kena, una joven guía espiritual que se enfrenta a un mundo corrompido por energías oscuras. Su objetivo es ayudar a las almas atrapadas a encontrar la paz, lo que sirve como excusa para articular una narrativa sencilla pero efectiva que avanza a través de pequeñas historias personales.
No estamos ante un guion especialmente complejo ni sorprendente, pero sí ante uno que funciona suficientemente bien por su tono y su sensibilidad y por cómo se integra con el conjunto.
Se notan las tablas del estudio
Pero donde el juego realmente brilla es en su presentación. Las animaciones, especialmente las de los Rots, siguen siendo una delicia. Estas pequeñas criaturas no solo aportan personalidad, sino que también tienen un papel clave en las mecánicas jugables, ayudando a Kena tanto en la exploración como en el combate. Imaginad a una suerte de Pikmin que sí, cumplen casi cualquier orden como llevar objetos o lanzarse al combate, pero que tampoco están dispuestos a morir por nosotros.
En lo jugable, Kena: Bridge of Spirits podría definirse como una aventura clásica, cual saga Zelda, en el que la exploración tiene cierto peso, con escenarios que invitan a desviarse del camino principal para encontrar secretos, mejoras y coleccionables. Sin embargo, aquí nos topamos con uno de los puntos que menos me han gustado: la variedad de escenarios brilla por su ausencia.
El bosque que sirve como núcleo de la aventura está bien construido y logra dar sensación de amplitud en un primer momento, pero con el paso de las horas se evidencia que muchas zonas funcionan como pasillos camuflados, y no hay muchos más paisajes para ver más allá de aldeas clónicas y más que pequeñas cuevas.
Esto no quiere decir que el diseño sea pobre. Al contrario, todo en Kena está bien planteado y el juego sabe guiar al jugador sin que ello resulte excesivamente evidente. Además, la cantidad de secretos escondidos ayuda a que la exploración tenga recompensa, pero eso no quta para que se eche en falta una mayor diversidad de entornos que rompa esa cierta monotonía visual y estructural que termina apareciendo con el pasar de las horas.
Alma de souls
El sistema de combate, por su parte, es uno de los pilares de la experiencia. Kena cuenta con ataques cuerpo a cuerpo (bastón y martillo), habilidades especiales (bombas) y un arco que introduce una capa adicional de profundidad ya sea en los enfrentamientos como a la hora de entendernos con el entorno.
Las luchas contra enemigos combinan la acción más directa, cual souls, con cierta gestión, ya que los Rots permiten activar habilidades más poderosas, pero no se pueden usar constantemente. En general, el combate funciona bien, es satisfactorio y plantea algunos picos de dificultad interesantes, especialmente en los combates contra jefes.
No es un portento, pero mantiene el tipo
En cuanto a cómo funciona, la versión de Nintendo Switch 2 cumple, pero también deja margen de mejora. El rendimiento se mantiene en unos 30 fps bastante estables en la mayor parte del tiempo, lo cual es positivo, ya que no entorpece la acción. Solo en momentos muy puntuales se aprecian pequeñas caídas, pero nada que afecte de forma significativa a la experiencia.
Donde sí se notan más las concesiones es en el apartado visual. Aunque el juego sigue siendo innegablemente bonito y mantiene su estilo artístico intacto, el uso de tecnologías de reescalado como DLSS deja algunos detalles mejorables, especialmente en el pelo de los personajes y en ciertas sombras, sobre todo las que se proyectan sobre la propia Kena.
No son fallos graves, pero sí elementos que empañan ligeramente un conjunto que, por lo demás, sigue siendo muy atractivo, y no hay nada que no arregle un parche más adelante. En modo portátil, estas limitaciones se acentúan un poco más.
Otro aspecto que se echa en falta es la ausencia de apuntado por movimiento. Teniendo en cuenta la importancia del arco en el combate, esta habría sido una adición muy bienvenida y bastante natural la consola.
A nivel sonoro el juego destaca gracias a una banda sonora que acompaña perfectamente el tono de la aventura. La música refuerza tanto los momentos más emotivos como los más tensos, contribuyendo a esa sensación de estar dentro de una producción muy cuidada. El doblaje, en inglés, y los efectos de sonido cumplen sin problemas, completando un apartado audiovisual más que notable.
Ve a por él
En conjunto, esta versión de Kena: Bridge of Spirits para Nintendo Switch 2 es un port más que digno de un juego que ya de por sí tenía mucho que ofrecer. No estamos ante una adaptación perfecta y hay aspectos técnicos que podrían pulirse con futuros parches, pero la base es lo suficientemente sólida como para recomendarla sin problema alguno.




