Hay juegos que no necesitan grandes artificios para captar nuestra atención. Lumen llega ahora a Nintendo Switch tras su paso por dispositivos móviles y Apple Arcade hace un lustro con una propuesta relajada donde la lógica, la luz y una cuidada ambientación son los verdaderos protagonistas. Un regreso que, además, confirma el buen momento creativo de Lykke Studios, responsables también del recomendable Puffies, del que ya hablamos hace unos meses en Revogamers.
La luz como protagonista
Tras aquel juego de pegatinas coleccionables, sus desarrolladores vuelven a demostrar su gusto por las experiencias pausadas y elegantes. En Lumen nos trasladamos al desván de la inventora escocesa Olivia McLumen, donde descubrimos una antigua caja repleta de inventos, recuerdos y pequeñas escenas en blanco y negro que iremos restaurando tras cada rompecabezas. La ambientación resulta uno de los grandes aciertos del juego. Ese aire victoriano con cierto toque steampunk consigue envolver cada puzle con una personalidad muy marcada, acompañado por una banda sonora de piano y saxofón que invita a jugar sin prisas.
La mecánica principal gira alrededor de dirigir haces de luz mediante espejos, lentes y distintos dispositivos ópticos hasta iluminar los objetivos marcados en cada tablero. Poco a poco aparecen nuevas piezas que amplían ligeramente las posibilidades, obligándonos a cambiar el recorrido de los rayos o dividirlos para activar diferentes mecanismos. Es un concepto muy fácil de entender y agradable de manipular, de ahí su origen en móviles, aunque también bastante conservador en su evolución. Los más de 250 niveles ofrecen entretenimiento durante muchas horas, pero la sensación es que las mecánicas dejan de sorprender bastante antes de llegar a su tramo final.

Tenemos que dirigir la luz mediante espejos hasta los prismas.
Esa sencillez hace que Lumen sea un juego perfecto para sesiones cortas. Los puzles rara vez resultan especialmente complejos y, aunque algunos obligan a detenerse unos minutos para encontrar la solución, nunca alcanzan el nivel de desafío de otras referencias del género como The Talos Principle, The Witness o incluso The Room, cuya influencia en la puesta en escena resulta evidente. Prima más la satisfacción de resolver pequeños rompecabezas que el reto intelectual extremo. Eso puede decepcionar a quienes busquen desafíos realmente exigentes, pero también hace que sea una propuesta muy accesible para cualquier tipo de jugador.
Otro aspecto muy positivo es que Lykke Studios ha respetado el origen táctil del juego. En modo portátil podemos controlar absolutamente todo mediante la pantalla táctil, algo que se agradece enormemente al por precisión y naturalidad. Da la sensación de estar jugando en la plataforma para la que fue concebido originalmente. La única pena es que Nintendo Switch no permita jugarlo en modo TATE, ya que la mayoría de los puzles utilizan un formato claramente vertical y desaprovechan buena parte de la pantalla cuando jugamos con la consola en su posición natural horizontal.

Cada nivel desbloque una imagen de la inventora hasta recrear su vida.
Pasatiempos de luz
Visualmente, Lumen apuesta por un estilo muy distinto al de la mayoría de juegos de puzles actuales. Todo sucede dentro de una preciosa caja de madera repleta de pequeños detalles, engranajes y mecanismos inspirados en los inventos del siglo XIX. Más que resolver rompecabezas, parece que estemos restaurando una colección de viejos artefactos. Cada nueva escena desbloqueada ayuda a reforzar esa sensación de descubrir poco a poco la vida de la inventora, convirtiendo la narrativa ambiental en un pequeño premio por seguir avanzando.
La música acompaña perfectamente esa idea. Melodías suaves y ambientales crean un ambiente muy relajante, de época, que invita a detenerse unos minutos cada día para completar varios niveles sin presión alguna. Precisamente es lo que pretende el juego, volver diariamente para enfrentarnos al reto diario que nos ofrece el título. Incluso existe un desafío adicional y también temporal que en el que resolver varios acertijos con un número de movimientos concretos.

También desbloqueamos una galería de inventos al sumar estrellas.
Eso sí, precisamente esa tranquilidad también termina jugando en su contra. Lumen introduce nuevas piezas y pequeñas variaciones, pero rara vez cambia de verdad las reglas del juego. Tras varias horas resolviendo tableros, la sensación de repetición comienza a aparecer con cierta frecuencia y cuesta mantener la misma curiosidad de los primeros capítulos. El diseño de los puzles sigue siendo sólido, pero la progresión de ideas resulta demasiado conservadora para una aventura tan extensa.
En Nintendo Switch el resultado es muy satisfactorio. El rendimiento es impecable, el control con botones responde correctamente y la implementación táctil convierte el modo portátil en la mejor forma de disfrutar de la experiencia. Un juego de pequeños rompecabezas que parecen extraídos directamente de los clásicos minijuegos para desactivar alarmas, abrir puertas y piratear ordenadores pero exprimiendo mucho mejor la idea para convertirla en un pasatiempo ideal para el verano.

Una pena no poder jugar en vertical para aprovechar mejor la pantalla.
Versión del juego analizada: Nintendo Switch (1.0.0) jugada en Nintendo Switch 2